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Elon Musk, Donald Trump y el flautista de Hamelin: ¿Se puede gobernar una compañía o un país a golpe de tuit?

Cuando Donald Trump accedió a la presidencia de los EEUU, organizó un comité de expertos tecnológicos y empresariales y propuso a Elon Musk formar parte del comité. Elon Musk, eminentemente demócrata y en las antípodas de lo que defiende Trump, aceptó, en un ejemplo de buena voluntad por su parte. Aunque no tardó mucho en abandonarla como medida de protesta, al sacar Trump a los EEUU los acuerdos de París contra el cambio climático. Se veía venir. A pesar de ser antagónicos, ambos personajes siguen teniendo algo en común: Se han propuesto gobernar el país y sus empresas a golpe de tuit, sin intermediarios y de manera directa y polémica. Pero... ¿es esto positivo para sus negociados?.

Tesla Model S

Tesla Model S: El Model S es el mejor coche que ha fabricado Tesla hasta la fecha.

Elon Musk un personaje peculiar y contradictorio, con una dosis de megalomanía y arrogancia propia de quien ocupa su posición. Pero por aquel entonces no existía Twitter, y todo era más sencillo: En un vídeo de inicio de siglo, se ve a un Musk con menos pelo que ahora, triunfador a la americana, el ejemplo de chico joven forrado de dinero gracias a tu talento tras inventar PayPal, disfrutando de un carísimo McLaren F1 recién comprado, que poco después, por cierto, estrellaría.

Es en esos días donde Musk decidió, por lo visto, achatarrar también mentalmente el vehículo de combustión, y según su propio slogan inicial, "dejar de quemar gasolina para quemar sólo goma" (neumático). Y funda Tesla Motors, según la biografía oficial, al no querer hacerlo un grupo de ingenieros que habían fabricado por gusto un coche eléctrico.

Antes de que existiera Twitter y los tuits, Tesla Motors era una empresa pequeña con la misión (gigantesca) de crear cuanto antes automóviles eléctricos asequibles para la masa, aunque para eso, no queda otra que empezar por el principio: Pocos coches, y caros; Tesla Roadster primero (Lotus Elise electrificado fabricado en Inglaterra), Tesla Model S después.

McLaren F1 de Elon Musk

Un joven Elon Musk subiendo a su recién comprado McLaren F1. No tardó mucho en estrellarlo, y pasarse al coche eléctrico.

Es en el cambio de la primera década del presente siglo cuando Twitter y Tesla comienzan a adquirir potencia. Tras un periodo de trabajo intentando crecer, con la inestimable ayuda entre otros del estado de California (EEUU), Toyota y Mercedes-Benz, Tesla lanza el Model S y su crecimiento es imparable.

Es entonces cuando Musk toma en el starsystem americano el relevo del difunto Steve Jobs, personaje muy diferente a Musk: Jobs abominaba las redes sociales y se las prohibía a sus hijos, Jobs era un buen orador. Musk es introvertido y tartamudea, y representa al creador de Silicon Valley por excelencia, capaz de hacer cualquier cosa que se proponga, por imposible que parezca; verbigracia, cohetes reutilizables.

Quizá por esa timidez y falta de capacidad de expresión oral, Musk ha encontrado en la red de mensajes cortos, al igual que Trump, el medio de comunicación idóneo para transmitir su palabra sin cortapisas.

Tesla Autopilot

Tesla prometió un viaje de costa a costa automatizado en 2017. A día de hoy no lo ha cumplido. Tesla dice que ofrecerá a sus clientes conducción autónoma completa. Los expertos dicen que es imposible. ¿Quién tendrá razón?

Esta presencia y comunicación directa en Twitter, inédita en un CEO de una marca de automóvil hasta la fecha, coincide sobre el crecimiento exponencial de la marca Tesla, alimentando por espectacular recalentamiento del precio de las acciones. Tesla ha conseguido pasar del tercer nivel (marca de coches artesanales) al segundo nivel (fabricante de nicho). Falta el tercer y más complicado de todos los niveles. Levantar desde cero un fabricante de automóviles de más de medio millón de unidades al año. Y aquí es donde todo cambia.

Alimentando por el éxito de su empresa en bolsa, por la bonanza impulsada por el cambio de paradigma y las nuevas normativas, Musk se hace famoso, y con la fama, llegan las promesas de todo tipo: Conducción autónoma y un automóvil eléctrico puntero en prestaciones y a un precio "asequible" para la masa, el Tesla Model 3.

La parte final de esta historia es más conocida: Musk ha realizado muchas promesas en las redes, la mayoría relacionadas con los plazos a la hora de conseguir hitos, que no se han podido cumplir, en el mejor de los casos, y que son directamente falsas, en el peor, como con el asunto del Autopilot y la conducción autónoma, cuyas consecuencias todavía no se han ponderado correctamente y están por estallar en los años venideros. Relacionado con esto, podríamos hacer una larga lista, sólo un ejemplo: Un viaje con tecnología autónoma de costa a costa anunciado para 2017 que todavía no se ha realizado.

Tesla Model 3 - malos acabados

Musk dice que Tesla va a tener las tolerancias más pequeñas de todo el mercado de la automoción. Desde luego, viendo cómo han salido los primeros Model 3, tiene trabajo por delante.

¿Cuánto ha afectado a la marca Tesla todas estas promesas incumplidas y excentricidades conocidas? A la marca Tesla, parece que poco. Lo que sí ha conseguido Musk, sin duda, es polarizar completamente la percepción de la empresa: O eres un fiel seguidor de Tesla, o eres un odiador cuyo único propósito es ir en contra del coche eléctrico y a favor de las petroleras.

Los defensores dan por buenas estas "mentirijillas" porque Musk está aquí para conseguir una gran misión. Los "odiadores" no soportan las mentiras y que Musk tenga un trato especial respecto a los demás.

Pero lo más interesante llegados a este punto, es quizá que esta sobreexposición mediática lo que ha provocado es que la suerte de Elon Musk y Tesla queden indefectiblemente unidas para siempre, una con otra. Los últimos movimientos del consejo de administración de Tesla así lo demuestran: A cambio de seguir liderando la empresa, Musk ha puesto sobre la mesa un o todo o nada: Si no llegamos a los objetivos (muy ambiciosos), no cobraré nada; si los conseguimos, me caerá una lluvia de dinero. Véase que Musk no necesita cobrar nada para el resto de su vida, véase que esto le permite seguir con la dinámica actual.

Con este partido de tenis entre los pros y los contras, donde Musk es mucho más famoso que su empresa, en el centro queda... un nudo de crispación donde la prensa se hace eco de cada nueva excentricidad de su líder, donde cada nuevo accidente de un coche Tesla se mira con lupa por aficionados y por prensa, y donde hasta cada nueva comunicación a los empleados de la marca se filtra, para sorpresa, indignación o regocijo para propios y extraños.

Contrasten este "circo" con el funcionamiento "normal" de cualquier empresa automotriz moderna, donde la comunicación está extremadamente controlada y gestionada, donde la política industrial tiene una planificación que va en consonancia con la política financiera y comercial. Seguramente estas empresas tienen tantos líos, problemas y asuntos como Tesla, pero desde luego de puertas hacia afuera, todo parece mucho más tranquilo y organizado.

Y mientras todo esto sucede, Musk sigue haciendo promesas falsas, incluso a sus empleados. De las muchas que podría relatar, la más llamativa se refiere a la calidad de construcción del Model 3, en la que habla de tolerancias 10 veces mejores que los mejores coches del mercado, cuando los primeras unidades del 3 han salido con una calidad de fabricación tan pobre como no se veía desde los años 70 (dicho por analistas expertos en desguazar y analizar coches, y dicho a la vista de las imágenes y vídeos que nos llegan).

Tesla Model 3

Musk dice que Tesla va a tener las tolerancias más pequeñas de todo el mercado de la automoción. Desde luego, viendo cómo han salido los primeros Model 3, tiene trabajo por delante.

Así es Musk. Si algo lo hacen mal o muy mal, él promete que serán los mejores en hacerlo. Mientras tanto el tiempo pasa y no pasa gran cosa. Tesla sigue funcionando y en EEUU, con los pedidos confirmados del Model 3, ya supera a marcas como Audi o Mercedes Benz en las ventas. Tesla se ha convertido en un entretenimiento parecido al de la prensa rosa o los futbolistas, y cada día esperamos a ver cuál va a ser la próxima. Pero mientras tanto, Tesla sigue vendiendo, creciendo y navegando, contra toda lógica y contra toda regla elemental. Si alguien quisiera imitar en su sector su estilo, posiblemente fracasaría, así que en esa parcela parece que nadie le va a hacer competencia. Quién quisiera problemas así, ¿verdad?

Por cierto, el día que escribo esto, casualmente, Musk, el rey de las promesas públicas incumplidas y de las bombas de humo para tapar desastres ha iniciado una batalla con la prensa y su credibilidad. Ahora la prensa es un problema. ¿Les suena? Twitter, prensa, noticias falsas... Donald Trump. Musk acaba de cerrar el círculo.

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