Toyota sorprende con un aviso inédito, reconoce que sus coches fabricados en Estados Unidos pueden tener peores acabados

Las marcas japonesas están empezando a tener serios problemas en Estados Unidos. Los excesivos aranceles a los componentes importados desde mercados asiáticos, incluido el nipón, ha obligado a Toyota a avisar a sus clientes sobre el nivel de calidad de sus modelos fabricados en el Nuevo Continente.

Toyota sorprende con un aviso inédito, reconoce que sus coches fabricados en Estados Unidos pueden tener peores acabados
Los japoneses fabrican en Estados Unidos para contentar a Trump pero en claro perjuicio de los clientes. - Toyota

Publicado: 30/06/2026 15:00

5 min. lectura

El momento que vive la industria del automóvil en todo el mundo es inédito. Los fabricantes se las están viendo demasiado negras para satisfacer las nuevas normas impuestas por las administraciones europea y norteamericana. Esta última se ha convertido en una de las más problemáticas, obligando a algunas marcas a salir precipitadamente de este importante mercado, como ya le ha ocurrido a Polestar.

A la administración Trump no le gusta que los coches eléctricos de la marca sueca sean fabricados en suelo chino o que dispongan de componentes de este país asiático, por lo que este fabricante se ha visto obligado a retirarse de este importante mercado. No ha sido el único que ha sufrido esa odisea, pero sí el que ha llegado hasta el final. Antes, Volkswagen y Porsche se vieron obligadas a detener las ventas de algunos eléctricos por contar con componentes chinos.

Toyota Highlander
El Toyota Highlander se vende, y se fabrica en USA, pero con ciertos defectos.

Pero, ahora ha sido Toyota la que ha avisado a sus clientes en Estados Unidos del nivel de calidad que pueden esperar de sus modelos. Al parecer, Trump está molesto porque los japoneses no compran coches americanos, lo que le llevó a amenazar a los nipones con unos aranceles de importación más altos si no alcanzaban un acuerdo comercial más satisfactorio.

El pasado mes de abril, Toyota decidió fabricar sus modelos en suelo americano, como el Toyota Tundra o el Highlander. El segundo es un viejo conocido en el mercado europeo, pero no el primero. Este es un pick-up de gran tamaño, pero ambos vienen con un importante aviso a los interesados: una advertencia sobre el nivel de calidad de producción, que no será el mismo que un coche fabricado en Japón.

Toyota, al igual que Nissan, incluso detalla posibles problemas de acabado que podrían encontrarse en estos vehículos. Incluso, muestran con fotografías esos posibles fallos a los que los clientes se tendrían que enfrentar. Llámese problemas de pintura -capas demasiado finas, acabados granulados o variaciones de color- mientras Nissan va más allá sugiriendo paneles de la carrocería no alineados correctamente.

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Lo que no sabías de las pruebas de calidad de producción y que ocurre en todas las las marcas

Con esta maniobra, las dos marcas japonesas tratan de eludir su responsabilidad, calificándolos como fallos por producir en Estados Unidos, en lugar de en Japón. Nissan lo explica más claramente en las unidades del Murano, apuntando que «En lo que respecta a la calidad de este vehículo, está diseñado para mercados extranjeros y difiere de los estándares de calidad del mercado japonés».

Las pruebas de calidad son obligatorias a la salida de las líneas de montaje, donde se comprueba el acabado de la pintura y se realizan pruebas de estanqueidad, así como del rendimiento del motor en un banco de potencia, o en un circuito en las cercanías de la fábrica. Pero, incluso si se realizan estos controles, nada obliga a bloquear las entregas, porque sí, en ocasiones se confía en que los clientes no aprecien los defectos.

Y si algunos los notan, abordar el problema caso por caso siempre será menos costoso que retirar todos los automóviles que salen de la línea de montaje con problemas estéticos. Para este par de marcas japonesas, son los clientes americanos los que deben decidir qué mano de obra quieren que fabriquen sus coches, si la japonesa «más cualificada» o la americana, en cuyo caso se tendrán que conformar con el nivel de calidad actual.

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