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Vicki Wood, la mujer que ganaba a los hombres en falda y zapatos de tacón

Vicki Wood en la Daytona International Speedway (Florida, 1959)ISC Images & Archives

A principios del mes nos dejaba Vicki Wood a la edad de 101 años. A no ser que seáis muy fanáticos de las carreras de coches americanos de los 50 y 60, es probable que no os suene. En su momento fue una auténtica pionera, ganadora de innumerables pruebas y, aún hoy, poseedora de un récord de velocidad que nunca ha sido batido.

Cuando te apodan «la mujer más rápida de la pista» y «la mujer más rápida en la arena», está claro que levantas admiración allá por donde pasas. Así era conocida Vicki Wood, que nació como Victoria Rose Raczak en 15 de marzo de 1919 en Detroit. Su madre era ama de casa y su padre contratista.

Aunque sus seis hermanos se dedicaban todo el día a enredar entre automóviles (es lo que tiene nacer en la cuna del automovilismo americano), ella no se vio nunca atraía por ese mundo reservado casi en exclusiva a hombres.

En 1941, Vick se casó con Tom Fitzpatrick, quien moriría a finales de la Segunda Guerra Mundial. En 1947, contrajo matrimonio con el ex piloto Clarence Wood, más conocido por «Skeeter» en el mundo de las carreras. En el verano de 1953, Clarence y Vicki fueron al Motor City Speedway en Detroit a ver una competición de carreras sobre óvalos de tierra. Lo cierto es que no quedó demasiado impresionada.

Vicki Wood posa en 1953, el año en el que compitió por primera vez

En una entrevista que recogía en su momento Autoweek, Vicki confesaba que «las mujeres de esta carrera era muy malas. Se paseaban por toda la pista, chocando contra el muro exterior y todas esas cosas. Si no fuese capaz de conducir mejor de lo que lo hacen ellas, no saldría a pista.»

A la semana siguiente, el señor Wood la llevó de nuevo al circuito. Pero en esta ocasión le tenía preparada una sorpresa y es que, en vez de ir a la gradas, se dirigieron a la zona de boxes y se pararon delante de un Dodge Coupe de 1937.

«Muy bien Smarty, si crees que eres tan buena, aquí tienes un coche. Sal ahí fuera y demuéstralo», le espetó su marido.

Aunque Vicki sabía conducir, nunca había cogido ese coche y mucho menos había entrado en una pista de carreras hasta aquella noche. Clasificó en última posición pero a la hora de la carrera terminó novena de 24 pilotos, nada mal. Ese fue el momento en el que el bicho de la competición le picó y ya no paró. A la noche siguiente, en Mount Clemens, ganó la carrera en la pista de tierra y una semana más tarde, en Flat Rock, ganó las cinco carreras de forma consecutiva.

Vicki Wood a los mandos de un Chrysler 300

Tal fue el expectación que levantó, sobre todo entre las mujeres que también pilotaban, que empezó a dar clases en la pista de Flat Rock. Fue además la primera mujer de Michigan en correr contra hombres y, sí, en muchas ocasiones llegó a meta victoriosa. Tal y como ella dijo: «Yo era mejor conductor que la mitad de los hombres que competían».

Sus resultados le sirvieron para que cuando cumplió 100 años, el Salón de la Fama de Michigan Motor Sports la incluyese entre sus pilotos. Le hicieron esperar. En 1955 probó en las carreras sobre arena. Aquel año, su esposo consiguió convencer a Chrysler de que le dejase uno de los Chrysler 300 Daytona Flying Mile que iba a llevar a la Speedweek en Daytona Beach.

Tal y como cuentan en Allpar, Warren Koechling ocupó el primer lugar en la milla de ida y vuelta a 127,6 mph, Brewster Shaw (distribuidor de Chrysler Plymouth con quien Vicki compartía coche) fue segundo a 126,5 mph y Wood fue tercera a 125,8 mph. Todos ellos superaron ampliamente el récord del año anterior, fijado en 117,1 mph (188 km/h).

Al año siguiente, Wood volvió a la Speedweek de Daytona Beach y sobre un Chrysler 300B fue segunda por detrás de Tim Flock, quien usaba el mismo coche. Fijó una velocidad máxima de 139 mph (223,6 km/h). Paralelamente, fue una de las primeras mujeres en competir en la recién creada categoría NASCAR. Cuentan que en la solicitud para correr, había un apartado para poner el «Nombre de la esposa» y ella lo tacho y puso «Nombre del esposo».

Esto le sirvió para entablar una buena amistad con el fundador de NASCAR, Bill France, que además fue quien construyó el circuito de Daytona. Corría el año 1949 y el propio Bill dio permiso a Wood para correr en el recién estrenado circuito, pero cuando se dirigía a boxes el personal de seguridad la detuvo diciéndole que las mujeres no tenían permiso para entrar en la zona.

Cuando Bill se enteró, se enfureció y le espetó a los guardias: «Vicki Wood no es una mujer. Ella es piloto y se le permite entrar a boxes». Al año siguiente, en 1960, Vicki regresó a la Daytona Speedweek y estableció una velocidad de 150,375 mph en la carrera sobre la arena de una milla. Eso son 242 km/h, un récord que aun hoy se mantiene imbatido.

Hasta 1963, y en 10 años de competición al máximo nivel, Vicki Wood había conseguido un total de 48 victorias. Pero ese año dejó de correr tras encontrarse con otro piloto que le dirigió unas palabras no demasiado alentadoras. Tal y como ella misma contaba, «una noche, volvimos al Flat Rock Speedway en Michigan y me crucé con un tipo que me dijo que si iba a seguir corriendo contra ellos, iría a la huelga».

Fue entonces cuando decidió dejar de correr. Lo cierto es que podría haber seguido corriendo contra mujeres, pero no quiso porque tal y como ella dijo sobre las mujeres piloto, «son impredecibles. Nunca se sabe lo que van a hacer».

Los siguientes 15 años, antes de una merecida jubilación, los pasó trabajando en los Grandes Almacenes Jordan Marsh en Palm Beach Mall, Florida. Precisamente aquí fue también reconocidos sus logros, ingresando en el The Villages Motor Racing Fan Club. Incluso hay un sándwich con su nombre en el Racing's North Gire Bar & Grille en Ponce Inlet, el «Vicki Wood Cheese Steak».

Entrevista de Caron Myers a Vicki Wood (2015)

Siguió conduciendo hasta los 99 años, momento en el cual la policía de Florida le quitó el permiso de conducir. Para ella «fue lo peor que le podían haber hecho. Tenía un buen coche y no tenía problemas para conducir». Y nos lo creemos porque en 80 años al volante solamente recibió una multa por exceso de velocidad.

Entre todas sus declaraciones, muchas de ellas ácidas, nos quedamos con estas dos últimas. Una fue la respuesta a la pregunta de cuál era su coche favorito: «El más rápido». Y la otra cuando le preguntaron el motivo por el que a veces iba en falda y tacones a la hora de pilotar, a lo que respondió: «como voy a ganar, me entrevistarán y quiero estar guapa».

Vicki Wood nos dejó el pasado 5 de junio a los 101 años, debido a un ataque de corazón. Ahora estará volviendo a pisar a fondo el acelerador sobre las extensas y largas playas americanas.

Fotos: ISC Images & Archives

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