El Volvo EX60 triunfa antes de llegar a España, pero “ajustes menores” retrasan las entregas hasta 10 semanas mientras la marca calla

Los primeros compradores suecos del Volvo EX60 ya se están topando con un obstáculo inesperado: el flamante SUV eléctrico con 810 km de autonomía no está llegando en los tiempos estimados, sufriendo retrasos de hasta diez semanas y mientras la marca insiste en que todo son «simples ajustes menores».

El Volvo EX60 triunfa antes de llegar a España, pero “ajustes menores” retrasan las entregas hasta 10 semanas mientras la marca calla
El nuevo EX60 se produce en Suecia, pero está sufriendo retrasos importantes. - Volvo

Publicado: 04/09/2026 11:00

7 min. lectura

Miles de suecos llevan meses esperando su Volvo EX60, el SUV eléctrico con el que la marca quiere reinventarse y con el que presume de que ha superado, por la mínima, el listón que había puesto el poderoso BMW iX3. La marca de Gotemburgo no puede estar más satisfecha, al menos en su país de origen, donde en sólo un mes ha logrado convencer a 3.000 clientes, obligando a ampliar la producción.

Sin embargo, muchos de los primeros clientes que reservaron unidad en el estreno, y que confiaban en recibir su coche este verano, han recibido un correo electrónico con una noticia mucho menos ilusionante: la entrega se pospone hasta diez semanas, en algunos casos hasta bien entrado el otoño, casi rozando la Navidad. Peor lo tienen los que se decantaron por la versión P6 de tracción trasera, que han visto sus entregas retrasadas hasta primavera de 2027.

Volvo EX60 Cross Country
El Volvo EX60 es un SUV eléctrico con 810 km de autonomía, y un éxito no exento de peligro.

«Ajustes menores» que no cuadran con diez semanas de espera

La reacción de Volvo ante las quejas ha sido, cuando menos, tibia. Magnus Holst, responsable de relaciones públicas de la marca, se limita a agradecer la paciencia de los clientes, apuntando que «Comprendemos perfectamente la decepción que supone tener que esperar más tiempo por un coche nuevo y queremos agradecer sinceramente a nuestros clientes su paciencia y comprensión».

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Cortesía corporativa pura y dura, pero que no ha convencido. Porque la primera versión oficial que dio Volvo apuntaba a un problema de éxito, señalando que «La demanda mundial del Volvo EX60 ha superado nuestras expectativas. Los primeros clientes ya han recibido sus coches y, a medida que aumentamos la producción para satisfacer la fuerte demanda, hemos tenido que realizar algunos ajustes menores en nuestra planificación de producción», explicó Holst al medio sueco que ha destapado el caso.

El problema es que la las cuentas no salen. Diez semanas de retraso -de la semana 11 a la 42 del año- es un salto difícil de despachar como «ajustes menores». Por donde el relato oficial empieza a resquebrajarse, a la vez que los clientes se ponen en modo negativo y a pensar en que el coche tiene problemas que se están ocultando.

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La producción de baterías, en el ojo del huracán

La fuente apunta que el verdadero cuello de botella está en la nueva planta de ensamblaje de baterías de Torslanda. Una instalación construida específicamente para el EX60 dentro del complejo de Gotemburgo, y que ha requerido de una inversión de más de 900 millones de euros, por lo que «Volvo no puede fabricar los coches con la rapidez que desean sin comprometer la calidad».

Es decir: no es que sobren pedidos, es que la fábrica no da abasto. El matiz técnico no es menor. El EX60 estrena la plataforma SPA3 y una batería integrada directamente en el suelo del coche en lugar de montarlas como un módulo independiente.

Volvo presume de que esta técnica mejora la densidad energética y reduce el peso, pero también complica -y mucho- el proceso de ensamblaje: cualquier ajuste en la fábrica exige más precisión y más tiempo que en una batería convencional atornillada al chasis.

El silencio, una malísima estrategia de comunicación

Volvo ha sido preguntada acerca de esta situación, especialmente si la información sobre los problemas en la planta de baterías era correcta, pero el fabricante ha decidido guardar silencio, optando por la típica respuesta institucional: «Estamos trabajando intensamente para que cada Volvo EX60 llegue a nuestros clientes lo antes posible; seguimos convencidos de que nuestros clientes apreciarán su EX60».

El problema que Volvo no quiere aceptar, y ninguna marca, es que este tipo de respuestas no convencen a los clientes, que ven que, cuanto más tiempo pasa sin una explicación técnica creíble, más terreno ganan otras versiones.

España, a la cola (y con margen para observar)

El caso sueco interesa especialmente al cliente español porque aquí la historia todavía no ha empezado. Las primeras unidades del EX60, a la venta desde casi 63.000 euros, en España no llegarán hasta después del verano, coincidiendo justamente con el aumento de producción en el que Torslanda está teniendo estos problemas.

Si los cuellos de botella en la planta de baterías no se resuelven antes de que arranquen los envíos a España, los plazos prometidos por los concesionarios de nuestro país corren el riesgo de sufrir el mismo desfase que ya están viviendo los suecos. Porque no, Volvo no tiene cadenas de montaje separadas por países, como a veces tratan de convencer las marcas al señalar que «este tipo de retrasos no afecta a nuestro país».

Mal momento para tropezar. Volvo encadena trimestres de ventas a la baja en 2026, presionada por los aranceles estadounidenses y la debilidad del mercado chino, y el EX60 es la remontada. Un problema de fábrica que deben evitar que se prolongue más de lo admitido públicamente.

Volvo EX60 y sus rivales

P.V.P 70.56262.899

P.V.P 40.99039.990

62.990

P.V.P 66.01959.736

P.V.P 44.60037.599