¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
Mis favoritosAccesoVender coche
Autobild.es

PruebaPrueba BMW i8: Exterior e interior (II)

18

En esta ocasión os contamos los detalles del exterior y del interior del BMW i8. Cada ángulo y cada forma de su estética, están ahí por algo. Por dentro es un coche 2+2 y sus plazas traseras están reservadas para niños.

Por la cantidad de miradas y fotografías que hemos recibido a lo largo de los tres días de prueba, llegamos a la conclusión de que BMW tiene un producto mágico y desconocido por el mundo. En muchas ocasiones los otros conductores se te acercan a límites insospechados sólo para ver el coche. En otras ocasiones esperan escuchar un motor V10 y piden que aceleres como si se tratase de un circuito, pero aunque estés callejeando en un pueblo, circulando con normalidad o parado para echar gasolina, siempre hay alguien que te está mirando, y eso, tiene gracia al principio, pero poco a poco la pierde. Hoy os contamos como es su exterior e interior.

Las puertas tienen apertura de tipo alas

Exterior

El coche se siente largo desde fuera y de hecho, sus 4.689 mm le sirven pare tener más milímetros de longitud que el Porsche 911 y ser bastante más largo que el actual Audi R8 (4.440 mm), otro de sus ‘posibles’ rivales. Gracias a su longitud, su batalla es también más larga: 2.800 mm frente a 2.450 mm del Porsche y 2.650 mm del Audi. En cuanto a altura, el BMW (1.297 mm) es un milímetro más alto que el Porsche (1.296 mm) y 45 mm que el Audi R8 (1.252 mm). El peso en vacío del BMW i8 es de 1.490 kilos y se consigue gracias a un espectacular tratamiento en las zonas estructurales que BMW denomina LifeDrive. Los principales materiales, como los propulsores, el acumulador, componentes del chasis y elementos de soporte estructural se montan sobre el módulo Drive, que es de aluminio. El módulo Life comprende el habitáculo y la jaula de polímero reforzado con fibra de carbono. El diseño del habitáculo permite acoger a dos adultos en las plazas delanteras y a dos niños en las plazas traseras.

El BMW i8 mezcla el futuro con el presente

El maletero es un pequeño hueco que se sitúa detrás del motor de combustión donde cabe un equipaje de mano en sus escasos 154 litros. Sin embargo, podemos disponer de los asientos traseros para alojar alguna bolsa adicional, siempre que no estén ocupados. Las puertas tienen apertura de tipo alas con una peculiaridad y es que pesan muy poco. Con un par de dedos se podría cerrar la puerta desde el exterior. El primer fallo lo encontramos en que para abrir el maletero debemos usar la llave o un botón alojado en el interior, aunque entendemos que no será un coche donde llevemos mucha carga y por tanto no necesitamos un acceso introduciendo el pie por debajo, por ejemplo.

Su maletero es de 154 litros y estos elementos ya ocupan un poco de espacio

El diseño está muy enfocado a conseguir unos valores aerodinámicos singulares, con cifras como 0,26 Cw. Cada trazado del coche es una sorpresa y llama la atención que no se dispone de un alerón al uso, sino de dos canalizadores de aire que comienzan por delante del paso de rueda trasero y terminan en la zaga. Aquí la carga aerodinámica aprieta directamente sobre los extremos del eje trasero, siendo muy efectivo además de un ejercicio de diseño único. Las llantas no alojan neumáticos de un tamaño arrogante, sino todo lo contrario: medidas contenidas donde, por ejemplo delante encontramos un 215/45 R20; una llanta grande en una medida perfectamente adaptable a un compacto.

Interior

Ejercicio de diseño con formas afiladas y un solo difusor de aire en la zona central

En el interior, el diseño continúa y para acceder uno debe sentarse en el umbral de la puerta para luego dejarse caer sobre el asiento. Es uno de los momentos donde uno puede perder la dignidad porque las primeras veces uno no sabe muy bien como introducirse dentro del coche. Los materiales usados son de primer orden, como se espera del BMW i8. Cuero y más cuero, en contraste marrón y crema. Los cinturones son azules, muy en línea con la acentuación BMW i Blau del exterior. La consola central muestra un navegador BMW Professional, similar al de otros modelos de alta gama de la marca, y el módulo de climatización cambia ligeramente frente a otros BMW. Donde más cambios hay es en el diseño de los difusores del aire acondicionado. Las formas del salpicadero han obligado a colocar sólo una salida de aire en el centro y dos en el extremo derecho para el copiloto.

Totalmente digitalizado. Cambia de color en función del modo de conducción

El volante tiene un diseño específico y el cuadro de instrumentos es totalmente digital, cambiando su aspecto según los modos de conducción de los que hablaremos en la última entrega, Por encima del cuadro de instrumentos, un BMW Head-Up Display nos aporta información a la altura de la vista. La palanca de cambios es prácticamente calcada a la de cualquier BMW con cambio automático deportivo, igual que las levas. El sistema de sonido de nuestra unidad iba firmado por Harman/Kardon, aunque la realidad es que lo que más queremos escuchar es el motor. Sin embargo, existe un cristal que aísla la cabina del alojamiento del propulsor y es de vidrio templado, similar al que se usa en los teléfonos móviles. Hay dos capas con un hueco entre ambas para conseguir un mejor efecto de insonorización.

La entrada es complicada. La estructura de fibra de carbono se aprecia desde lejos

El acceso a las plazas traseras es incómodo, como era de esperar y los asientos sirven de forma auxiliar para determinados trayectos. No es recomendable pensar en este coche como uno de cuatro plazas ya que realmente no lo es y la posición en la parte trasera es incómoda, sin apenas espacio para la cabeza y demasiado vertical. Por tanto, su uso debe limitarse a lo ya comentado: trayectos cortos y no de forma habitual.

Asientos traseros no pensados para viajes largos. Es un 2+2

Para salir del coche, un botón desbloquea la puerta y tan solo es cuestión de empujar. Para abrirla y cerrarla desde dentro, no es necesario levantarse del asiento ni estar en forma, lo cual es un punto positivo. Eso sí, como la apertura se hace de forma vertical, necesitamos reservar espacio en nuestra plaza de garaje para poder abrir completamente las ‘alas’ ya que en caso de no poder hacerlo, la salida se vuelve extremadamente compleja para el día a día.

Un niño cabe con cierta comodidad, pero ya viaja un poco justo de espacio en el asiento trasero

El resto de cosas a comentar van de la mano de la conectividad, muy similar a otros BMW gracias a BMW ConnectedDrive. También existen menús específicos para el sistema híbrido y por ejemplo podemos ver el uso de la energía a tiempo real, similar a lo que ofrecen otros coches híbridos. El coche, a diferencia del BMW i3 REX, tiene el depósito de combustible en el lado derecho y el de suministro eléctrico en el lado izquierdo (en la parte delantera). Otra pecualiaridad es que el capó no puede abrirse y por tanto no se puede ver el motor eléctrico. Esto también pasa con el motor de gasolina, escondido bajo forros y tapas que imposibilitan ver físicamente el propulsor. Todo ello se reserva para los mecánicos de BMW.

Noticias relacionadas

Prueba BMW i8: Exterior e interior (II)
Configuración de cookiesLas cookies son importantes para el correcto funcionamiento de nuestra web. Usamos cookies para mejorar tu experiencia de navegación, recordar tus datos de inicio de sesión y recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad de la web y ofrecerte contenido personalizado en función de tus intereses. Lee aquí nuestra política de cookies. Acepto