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PruebaMitsubishi ASX 220 DI-D Kaiteki: En marcha y conclusiones (III)

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La versión más equipada nos deleita con una tracción 4WD que además de proporcionar mayor agarre, es óptima si pretendemos usar el coche sobre superficies en buenas condiciones fuera de asfalto. Es un SUV con cierta edad, pero sigue cumpliendo en todos los aspectos y su accesibilidad (por precio) le posiciona como una referencia en el mercado. Se lo tiene merecido.

Incluso en movimiento, la estética, que ya tiene 5 años en el mercado, sigue siendo moderna y actual

Tras un gran repaso a todo lo que nos tiene que ofrecer el Mitsubishi ASX, es hora de ponernos a los mandos y arrancar el vehículo. Recordemos que es la versión más potente, aunque bastante lógica, con tracción 4WD y cambio automático por convertidor de par de 6 velocidades. Los primeros recorridos se realizan con mucha suavidad. El cambio responde correctamente, sin balanceos incómodos ni un funcionamiento alejado de lo esperado. Las inercias en las curvas son acusadas, como suelen ser en este segmento. Es en el mismo momento en el que nos aventuramos a trazar con más confianza en algunos giros en el que uno se da cuenta que un poco más de agarre lateral y una butaca un poco más larga, irían como un guante.

No obstante, es un coche que no está diseñado para correr, y a pesar de un par impresionante, sus cifras de aceleración de 0-100km/h (10,8 segundos) y su velocidad máxima (190km/h) tampoco nos desmienten que debemos usar la potencia en casos puntuales, porque no hay prestaciones como para sentir una gran deportividad. El enfoque es la comodidad y así lo sentimos. Obviamente, por su tamaño y sensación de voluminosidad, hay que habituarse a pasar por las calles estrechas. Su radio de giro es de 5,3 metros, aunque el fabricante no especifica si entre paredes o entre bordillos. Sin embargo, a pesar de no ser el coche más ratonero que hemos conducido, cumple correctamente para el día a día. Sí tuvimos más apuros en un parking público, ya que los bordillos bajos se ven peor y por tanto es más fácil rozar una llanta, cosa que desde luego no queremos ya que su diseño es parte de su atractivo.

El precio de entrada es un atractivo indiscutible del ASX

En ciudad echamos una cosa en falta y es un sistema de parada y arranque. Precisamente se echa en falta por dos motivos: porque el consumo aumenta considerablemente y porque el cambio automático en la posición D en parado vibra en exceso. Incluso nos habituamos a cambiar a la posición N para evitar ese efecto ante un atasco o un disco en rojo, y volver a engranar D cuando el semáforo se ponía en verde, o el atasco avanzaba. Sin embargo, una vez en marcha, la suavidad del funcionamiento del cambio es bastante destacable. Incluso la rumorosidad del motor es más baja que en otros coches del mismo segmento, salvo en las ocasiones donde pedíamos gas a fondo para practicar un adelantamiento.

Es un SUV que cumple correctamente a todos los niveles

El propulsor es imparable y una máquina formidable. La sensación de empuje desde bajas vueltas es impresionante, y el cambio, si no se siente cómodo con la relación engranada, desciende una palanca para recuperar fuerzas. Parece que acelera con más fuerza de lo prometido sobre el papel. Hay unas levas tras el volante que sirven para transmitir algo más de deportividad, pero si se las hubieran ahorrado, tampoco las echaríamos en falta. Simplemente porque el coche no las pide a gritos, pero como siempre nos gusta disponer de ellas en los cambios automáticos, bienvenidas sean.

Los datos de aceleraciones no distan mucho entre versiones y motorizaciones. Pero si puedes, el 150 CV es tu motor

Sí echamos en falta un modo kick-down para descender una marcha adicional y exprimir a fondo los 150 CV, que van muy bien con el ASX 4WD ya que el peso en vacío es de 1.540 kilos. Se lleva 95 kilos con el siguiente más ligero, que es el 160 DI-D 4WD. El ASX de acceso pesa 1.260 kilos con el propulsor de gasolina y 1.355 kilos en la variante diésel. Esto hace que las aceleraciones y la velocidad máxima varíen poco unos de otros, acelerando en el caso más torpe de 0-100km/h en 11,5 segundos y alcanzando una punta de 180 km/h. Si se selecciona el diésel de 114 CV con tracción 2WD y manual, la aceleración se consigue en 11,2 segundos y la punta se detiene en 182km/h, pero renunciamos a la comodidad del cambio automático y a la tracción integral. Aquí, a gusto y posibilidad del consumidor. Sin embargo, el par masivo del motor de 150 CV sí merece la pena, y a pesar de no disponer de datos comparativos en cuanto a recuperaciones, también rompemos una lanza a favor de la variante de 150 CV. En resumen, si puedes permitírtelo, es una opción muy equilibrada.

La penalización de tanto motor (un 2.3 litros), de una caja de cambios automática y una tracción 4WD se la lleva el consumo. A pesar de que el fabricante promete 7,1l/100km en ciudad, es muy posible que en tu ordenador veas más bien cerca de 8,0l/100km. Incluso mezclando recorridos, es difícil bajar mucho los consumos, a menos que no se circule por encima de un 60% en carretera, donde sí es posible obtener cifras por debajo de los 7 litros. En parte, el consumo real puede diferir del visualizado porque al no tener start/stop y detener el vehículo en un semáforo, en vez de transformar el dato en litros/hora, sigue calculando en l/100km. Eso significa que la barra de consumo medio se dispara de forma irreal y afecta a la cifra calculada. Por ello es fácil pegarse un susto al ver los datos de consumo por encima de lo esperado. El homologado es de 7,1l/100km en ciudad, 5,0l/100km en carretera y 5,8l/100km en combinado.

Este display muestra la tracción que actuará sobre el coche. En este caso 2WD, como en la mayoría de ocasiones

Y la pregunta del millón es: ¿hasta qué punto me merece la pena la tracción 4WD? Pues en este caso te sirve más de lo que piensas. En conducción extrema, este ASX presenta un carácter subvirador donde las gomas chirrían y se siente que se ha llegado hasta el final de su deportividad incluso antes de lo esperado. Al fin y al cabo, la suspensión no está diseñada para el campo (a pesar de ser cómoda en ciudad) y las llantas obligan a montar neumáticos de un perfil de compacto. Sin embargo, al activar la tracción 4WD (modo Auto o modo Lock), este efecto se minimiza en un gran porcentaje, pudiendo trazar curvas a ritmos más elevados sin sentir fatiga por parte del vehículo, con la ventaja de ser un gran ayudante ante terrenos deslizantes, como la nieve o el barro. Como además se puede desconectar y el túnel de transmisión es prácticamente plano en el habitáculo, es recomendable escogerlo si económicamente cabe dentro de tus posibilidades.

El Mitsubishi ASX de 150 CV con el cambio automático demuestra ser una opción muy recomendable porque además de tener un propulsor enérgico (sin ser deportivo), es muy cómodo. El coche cumple correctamente con la mayoría de necesidades y pocas pegas se le pueden poner si nuestros trayectos se mueven entre la ciudad y la carretera con leves incursiones en caminos no asfaltados pero en buen estado. Precisamente por ello, Mitsubishi tiene en la coctelera un producto, que a pesar de tener tiempo ya en el mercado y haber tenido un restyling, sigue siendo una referencia entre los SUV, que están de moda, cumplen correctamente con su cometido y pueden permitirse, en algunos casos unos precios muy interesantes.

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