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Mitsubishi Outlander PHEV 2019, probamos a fondo el híbrido enchufable más vendido

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Estamos en un punto de inflexión en lo que a movilidad se refiere. El abanico se ha abierto, y una de las posibilidades son los híbridos enchufables, y el más vendido de todos es el coche que protagoniza esta prueba, el Mitsubishi Outlander PHEV.

¿Diésel o gasolina? Esta pregunta tan típica era la primera que nos hacía el comercial de turno de cualquier concesionario hace unos años. Sin embargo el abanico de posibilidades se ha abierto de forma exagerada teniendo ahora que elegir entre una amplia gama de tipos de movilidad. Híbridos, eléctricos, de gas, híbridos enchufables... Si nos centramos en estos últimos tenemos que hablar de forma obligada del Mitsubishi Outlander PHEV, la estrella y la referencia del segmento desde hace años que acaba de ser renovado. Por ese motivo lo he puesto a prueba durante varios días en un entorno completamente real. ¿Es la opción a tomar?

De cara a este año el Outlander PHEV se ha actualizado. Más de lo que parece

Partamos de la base que todo lo que funcione a pilas necesita recargarse. Los eléctricos tienen sus puntos débiles en la autonomía y en el tiempo de recarga, pero ¿qué pasa si eliminamos esos factores? La respuesta es el híbrido enchufable. Un simbionte entre coche de gasolina y coche eléctrico. Mitad SUV convencional, mitad SUV a pilas. En un principio la idea suena prometedora porque tenemos lo mejor de ambos mundos, pero ¿realmente funciona?, ¿es viable para el mundo real?, ¿es la compra que debemos hacer?

No todos los coches valen para todo el mismo. Desde hace años esto es una verdad como un templo. Que tu vecino el del quinto se compre un eléctrico no quiere decir que a ti también te venga bien. El uso de éstos está muy acotado, aunque el caso de los híbridos enchufables es más genérico pero también se requieren ciertos condicionantes que harán su compra más lógica y aprovechable. A fin de cuentas el que se compra un coche de este tipo es porque quiere sacarle partido a las ventajas que supone. Entonces, ¿qué ventajas son esas?

Pues la primera de todas es la certificación medioambiental 0, que si vives en Madrid o Barcelona te interesa mucho, pero que en caso contrario te la trae un poco más al pairo porque no te afecta tanto. Todos conocemos las ventajas que este distintivo supone, tales como el aparcamiento gratuito en la calle, reducciones fiscales, posibilidad de uso en días de protocolos anticontaminación, prioridad de paso en zonas restringidas... Insisto, o eres de ese 30% de la población española que vive en Madrid o Barcelona o la mayoría de estas cuestiones te dan igual, no seamos mentirosos.

Con casi 4,7 metros de largo el Outlander PHEV es un coche grande aunque manejable

Sin lugar a dudas la mayor ventaja de los híbridos enchufables es el "supuesto ahorro de gasolina". Lo pongo entre comillas porque muchos compradores de un híbrido o un híbrido enchufable acaban descubriendo la dura realidad, y es que no son tan ahorradores como en un principio se les esperaba. Y es que estos coches tienen su truco, su librillo, para ser exprimidos al máximo de sus posibilidades. Requieren de un periodo de aprendizaje, de ensayos, pruebas y repeticiones. Son coches con los que debemos cambiar nuestra forma de conducir, porque de no hacerlo no sirven para absolutamente nada, será un coche más con mucho más gasto de combustible.

En el caso del Mitsubishi Outlander PHEV tenemos una formula muy apetitosa. Por un lado tenemos un motor de gasolina con cuatro cilindros y 2.4 litros de cubicaje. Adherido a él tenemos dos motores eléctricos, uno delante y otro detrás, que están asociados a una batería de 13,8 kWh de capacidad. En total, la suma de potencia del conjunto se eleva hasta los 230 caballos, 27 más que el modelo del año anterior. Esta mejora se debe al cambio sufrido por el motor térmico, que eleva su cilindrada y potencia, y por el motor eléctrico trasero, que aumenta su potencia hasta los 95 caballos. Por el contrario el motor eléctrico delantero se queda como estaba, aportando 82 caballos a la mezcla.

A modo de resumen, tenemos un motor térmico de gasolina, dos eléctricos, un generador y una batería de 13,8 kWh. Mucho más que el tradicional diésel o gasolina de los de antaño. A todo esto tenemos una tracción total generada por esos dos motores eléctricos que aportan la correspondiente tracción a cada eje. Dicho sistema 4x4 tiene varias posibilidades, disponiendo de modo Normal, Snow y Lock. Este último especialmente pensado para caminos de tierra o terrenos complicados, donde la dosificación de la entrega de la potencia eléctrica será más suave y controlada.

Pero vayamos a la cuestión del asunto, ¿Para qué tipo de uso se ha diseñado el Outlander PHEV? ¿Cómo es? ¿Cómo se comporta? ¿Qué autonomía tiene? ¿Cuánto consume? La primera cuestión es posiblemente la más delicada. Si eres de esos que hace muchos kilómetros o que te mueves principalmente por carreteras rápidas como autopistas o nacionales sin tocar ciudad, no te aconsejo la compra de un híbrido enchufable porque al final vas a pagar más en todas las fases, en la compra, en el mantenimiento y en el repostaje, sin conseguir las ventajas de este tipo de coches. Las cosas como son.

El capó está saturado de componentes, motor térmico, motor eléctrico, generador...

Mitsubishi ha desarrollado el Outlander PHEV para aquellos usuarios que utilicen el coche a diario y cuyos desplazamientos oscilan entre 30 y 50 kilómetros, principalmente urbanos o periféricos y que ocasionalmente usen ese mismo coche para desplazamientos largos. A todo esto hay que añadir que ese cliente tan particular debe tener la posibilidad de recargar la batería del coche cada día, en casa o en la oficina. Si no eres de ese tipo de clientes no te interesa la compra ni del Outlander ni de cualquier híbrido enchufable, porque en ese caso estarás pagando más para no obtener ventajas.

Ahora bien, si estás dentro de esas condiciones de uso plantéatelo seriamente porque los beneficios pueden ser muy jugosos. Tendrás la ventaja de ir y volver del trabajo o de hacer tus quehaceres diarios sin gastar un solo euro de gasolina, tirando siempre de los motores eléctricos podrás cargar en casa todas las noches el coche por menos de dos euros, podrás acceder a zonas donde pocos tienen acceso, podrás aparcar gratis en la calle, aunque penalizarás en esos desplazamientos ocasionales de largo rango. En ese caso sí, el híbrido enchufable es tu coche.

Tomando la segunda de las cuestiones; ¿cómo es el Outlander PHEV? pues debo decir que es un producto muy redondo. Un coche donde la relación precio/producto se presenta muy apetitosa. Por algo es el híbrido enchufable más vendido. A simple vista parece un SUV, un SUV bien diseñado, con buena apariencia y que destaca por su generoso tamaño que ronda los 4,7 metros de largo. Por dentro el Outlander 2019 ha sufrido ciertas mejoras y modificaciones. En los acabados más altos tenemos un mayor equipamiento y sobre todo una mayor calidad en los materiales empleados. Un paso muy generoso que hace que el habitáculo del coche tenga un toque de calidad muy notable. Muy por encima del precio que ofrece.

Muy buena calidad, superior a la media y a su precio de venta

Lo mismo ocurre con un equipamiento muy generoso. No esperemos del Outlander los últimos y más avanzados gadgets del mercado, pero sí que podemos esperar tener todo lo necesario y mucho más. Sobre todo en lo que a tecnología de seguridad se refiere donde Mitsubishi no se ha dejado nada. Radar de proximidad, detección de obstáculos, indicador del ángulo muerto, aviso de tráfico trasero, cámaras de 360º, sensores de aparcamiento, asistente de mantenimiento de carril... Es decir todo lo esencial y obligatorio que se le pide a un coche moderno.

En cuanto al resto de cuestiones de equipamiento, tenemos la ventaja de que todo se centrará en nuestros dispositivos móviles. Mitsubishi no incorpora el navegador para abaratar costes, por lo que será nuestra conexión Android Auto o Apple CarPlay la que nos permita controlar esa función entre otras. Además de eso disponemos de tapicería de piel, asientos delanteros calefactables, volante calefactable, climatizador bizona, control de crucero adaptativo, faros full LED, apertura automática del portón del maletero, acceso y arranque sin llave, y un largo etcétera que harán la vida a bordo mucho más cómoda.

El lavado de cara del Outlander PHEV le ha sentado muy bien. Ha ganado en todos los aspectos, incluyendo en calidad de interior

Ya que hablamos de comodidad hay que reconocer que el Outlander PHEV es un coche muy refinado. Como ya digo la calidad de los materiales se ha implementado, pero también se han mejorado otros factores no tan visuales como el aislamiento del habitáculo. En marcha el Outlander presume de una rumorosidad muy baja incluso con el motor térmico funcionando a altas velocidades. Es uno de los factores que más me han gustado y sorprendido de cara a su actualización para este año. Se nota que Mitsubishi ha procurado hacer un coche mejor en todos los sentidos, y eso es de agradecer. Es más notable el ruido aerodinámico y de rodadura que el del motor.

Por lo tanto todos los ocupantes disfrutarán de un viaje muy silencioso y también espacioso ya que las plazas traseras son generosas en el hueco para las piernas y la cabeza. Incluso un tercer ocupante en la fila trasera disfrutará de una plaza cómoda sin tener que lidiar con un túnel de transmisión elevado. En este caso no lo hay porque es ahí donde se instalan las baterías del coche. Por otro lado no habrá tampoco problemas para dejar las maletas porque aunque en el caso del PHEV se pierda espacio de maletero, se sigue ofreciendo una capacidad de carga mínima de 498 litros y una máxima de 1.602.

Maletero espacioso con dimensiones aprovechables, pero con una boca algo elevada

Teniendo todo esto presente es hora de contarte cómo se comporta el Outlander PHEV. No quiero andarme por las ramas y te voy a decir de forma clara y sencilla que bien, muy bien. Sus 230 caballos no son los más explosivos del mercado, pero gracias al apoyo de la electricidad no vamos a tener la sensación de necesitar más. Durante el tiempo que ha durado la prueba, donde he recorrido más de 1.000 kilómetros con el coche, éste ha respondido de forma sobrada en todo tipo de situaciones.

En ciudad tienes la ventaja de jugar con la inmediatez de la electricidad, donde te será tan fácil pisar el acelerador y ganar velocidad de forma casi instantánea. En carretera abierta la fuerza se entrega de una forma no tan espectacular pero sí sobrada. Potencia justa y correcta para un coche al que no se le puede pedir más a la hora de ponerse tras el volante. Eso sí, hay que ser conscientes que estamos hablando de un SUV de casi dos toneladas de peso enfocado principalmente a ofrecer confort, por lo tanto olvidémonos de dinamismo y conducciones alegres. El coche deja muy claro desde el principio que eso no es lo suyo, y hay que asumirlo como tal, por lo que no se puede considerar ni como una pega.

El Outlander PHEV es un coche muy cómodo. El reglaje de la suspensión es muy blando y eso hace que todo el coche rebote cuando se coja un bache. Se agradece porque apenas se filtra a un habitáculo que mantiene su atmósfera de serenidad y relajación. Obviamente el elevado peso obliga a configurar el coche de esta forma, y como ya digo es muy agradable a no ser que aceleremos el ritmo en un tramo revirado. Algo que no debemos hacer ni por el comportamiento del coche ni por el carácter del mismo.

El espacio para los ocupantes es muy generoso, incluido un tercero en la segunda fila

Esto me ayuda a lanzarme al siguiente apartado, ¿cuánto consume? Posiblemente sea otra de las preguntas sensibles de este coche. Si atendemos a las cifras oficiales veremos que el gasto medio homologado del Outlander PHEV es de 1,8 litros a los 100 kilómetros. Hay que decir que esas pruebas de homologación se basan en recorridos teóricos de 50 kilómetros, y como todos sabemos eso está muy lejos de ser la realidad. Tampoco digo que no sean ciertos, pero como todo "es relativo".

Al ser un híbrido enchufable requiere de un trato diferente. Un coche de este tipo requiere de un cambio de mentalidad nada más sentarse en el puesto del conductor. El Outlander obliga a una conducción suave, tranquila, progresiva y relajada. También obliga a estudiar y a cambiar nuestro tipo de conducción. Principalmente exige mucha atención y concentración. Adelantarse a las condiciones del tráfico para así poder ir jugando con las levas y los modos de conducción. Conducir un híbrido enchufable y un eléctrico es un ejercicio de concentración, ni más ni menos.

Es así porque todos queremos extender al máximo la duración de la batería, y es algo que se puede lograr de forma más o menos sencilla si sabemos cómo. Mitsubishi ha dispuesto de varios modos de conducción: Normal, Eco, Save, Charge, EV y Sport. Olvídate de este último, aunque vaya muy bien no tiene sentido en un coche de este corte. En cuanto al resto lo mejor es circular en modo Eco la mayoría del tiempo. De esta manera obtendremos una respuesta más sosegada por parte del acelerador y la climatización, uno de los agentes más nocivos para la autonomía de las baterías.

El modo Save, como su propio nombre indica en inglés, sirve para guardar la carga actual de la batería. Pongamos la situación en la que emprendemos un viaje, para salir de la ciudad conviene usar el modo eléctrico, pero una vez entramos en autopistas no es tan necesario el apoyo de las baterías. En ese caso seleccionamos el modo Save. De esta manera la decimos al coche que bajo ningún concepto queremos bajar del porcentaje actual de la batería, reservando lo que queda para la llegada a nuestro destino.

Los modos de conducción se gestionan a través de los botones junto a la palanca de cambio

Esto no implica que el coche vaya recargando la batería a la vez que circulamos si es que las condiciones así lo favorecen. Esos kilovatios extra que pueda ganar el coche en el recorrido serán usados a voluntad del sistema, pero en ningún caso, como ya he dicho, la batería se descargará por debajo del porcentaje que nosotros hemos seleccionado. Este modo es el más recomendable en viajes largos porque en caso contrario el coche tenderá a usar toda la batería, dejándonos sin nada para la llegada a nuestro destino, si es que así lo necesitamos.

El siguiente modo de conducción es Charge. En este caso el motor hará dos funciones, la primera de ellas será impulsar a las ruedas delanteras del coche, recordemos que aunque el Outlander PHEV es de tracción total, el eje trasero está únicamente impulsado por un motor eléctrico, y la segunda de ellas será actuar a modo de generador. De esta forma cuando seleccionamos el modo Charge (Carga en inglés) le decimos al coche que queremos ir recargando las baterías con el uso del motor.

Esto, obviamente, incrementará el gasto de combustible dado que el motor estará realizando un doble esfuerzo. Por ese motivo solo es aconsejable usar el modo Charge cuando circulemos en un tramo donde el uso del motor sea leve, cuando circulemos a punta de gas. De esta manera el consumo de gasolina no subirá mucho a la vez que vamos recargando la batería. Hay que reconocer que este modo permite una recarga bastante acelerada de la batería, recuperando rápidamente autonomía eléctrica.

Aunque el coche arranca en modo normal, lo más sensato es ponerlo siempre en modo ECO

Avanzando hacia el último modo de conducción toca hablar del modo EV, es decir, del modo completamente eléctrico. En este caso le ordenamos al coche que solo debe emplear la batería y los motores eléctricos para moverse. La autonomía eléctrica del Outlander PHEV está fijada en un máximo de 54 kilómetros. Es un dato que se puede obtener si somos precavidos y nos adelantamos a las condiciones del tráfico. Este modo es aconsejable para trayectos puramente urbanos o de baja velocidad. Gracias a él podremos circular sin consumir una sola gota de gasolina.

Para extender la vida de la batería tendremos que jugar con diversos factores como son las levas tras el volante. Dichas palancas NO son palancas para el cambio, a través de ellas gestionamos el modo de retención del coche, el freno motor de toda la vida. El motor eléctrico tiene varios modos de retención que van desde el B0, el modo a vela, al B5, el de máxima capacidad. Pongamos un ejemplo que nos ayudará a comprender mejor esto. Vamos circulando por ciudad, y vemos como más adelante un semáforo se pone en rojo, en ese momento levantamos el pedal del acelerador y el coche empezará a retener y a recargar a la vez. Si necesitamos desacelerar más fuerte subimos el modo de retención, si no necesitamos tanta desaceleración lo bajamos.

Ese es el objetivo principal: alargar la retención del coche todo lo posible para que así podamos recargar las baterías. Por eso he dicho ya varias veces que la conducción en modo eléctrico requiere mucha concentración y anticipación. Es un proceso que lleva tiempo acostumbrarse, requiere muchos ensayos y pruebas, y aunque parezca complicado con el paso el tiempo y los kilómetros se acaba haciendo de forma tan natural como si estuviéramos reduciendo marchas en un coche manual.

No son levas de cambio. Son levas que modifican la retención del coche

De todos modos la batería del Outlander PHEV no es infinita y llegará el momento en el que no podamos circular con la ayuda de la electricidad. Esto ocurre cuando pasamos de 135 Km/h o cuando acabamos las reservas completamente. Es en ese momento cuando tendremos que echar mano de un enchufe. Mitsubishi ha dispuesto de dos modos de carga, uno rápido, denominado CHAdeMO, con el que recuperaremos el 80% de la batería en 25 minutos, y el otro es el Tipo 1 o SAE J1772 que irá enchufado a nuestra toma doméstica normal y corriente de hasta 16 amperios.

Este último caso es el más habitual porque es el que utilizaremos para recargar la batería del coche en nuestro domicilio. Como ya digo se conecta a un enchufe doméstico y a través de él recargaremos la batería. El proceso suele tardar una media de cinco horas y media para recuperar el 100% de la carga. Es un tiempo razonable dado que lo más lógico es dejarlo cargando por la noche cuando nosotros estemos durmiendo. Una vez la batería llegue al tope parará la recarga y solo tendremos que desenchufarlo de la toma. Gracias a que Mitsubishi ha incluido un programador de carga, podemos dejar el coche enchufado en todo momento pero solo se recargará a partir de la hora seleccionada. De esta manera podemos aprovechar las horas valle del precio de la luz.

Conduciendo habrá que jugar con los modos de conducción y la retención del freno motor para así alargar la vida de la batería

Si no tenemos la posibilidad de recargar el Outlander PHEV no tiene mucho sentido hacerse con los servicios de uno porque si lo usamos en modo de combustión debo reconocer que el gasto de carburante es elevado. Durante el tiempo de la prueba realizamos dos viajes, ambos de 400 kilómetros. El primero de ellos con pendiente negativa y sin carga de batería. En ese caso el ordenador de a bordo desprendió un dato final de 8,5 litros a los 100 kilómetros. El viaje de vuelta se realizó con pendiente positiva pero con la ayuda de la batería, y en ese caso el consumo medio fue de 8,1 litros a los 100 kilómetros. En ambos ocasiones estuve jugando con los modos anteriormente mencionados, circulando principalmente con el modo Save en la vuelta.

Con esos datos en la mano puedo decir que son menores de lo esperado, por lo que es bastante satisfactorio. Sin embargo hay un problema. Dado que contamos con muchos componentes en el eje trasero, el depósito de combustible es pequeño, apenas 45 litros. Eso quiere decir que la autonomía del Outlander PHEV no es muy grande. Tanto que en el mejor de los casos recorreremos apenas 500 kilómetros sin tener que parar a repostar. Obviamente cuando lo hagamos la factura no subirá mucho, pero eso no quita para que tengamos que hacerlo más a menudo de lo que gustaría.

Enganchado a una toma doméstica el Outlander recarga su batería en cinco horas y media

Por norma general los híbridos, los híbridos enchufables y los eléctricos son coches más caros que sus semejantes diésel y gasolina. El Mitsubishi Outlander PHEV tiene un precio de salida de 34.295 euros. Puede parecer mucho, pero sinceramente a mí me parece un precio fantástico. Tal es así que considero que no hay mejor híbrido enchufable que el Outlander en lo que a relación precio/producto se refiere. Buen diseño, buena calidad, amplitud interior, buen equipamiento, conducción agradable, rendimiento sobrado y buena autonomía eléctrica.

Conclusiones

Si buscas un híbrido enchufable no hay producto más redondo que el Outlander PHEV. Un gran SUV a precio razonable con muchas cualidades. La principal de ellas es la presencia de dos motores eléctricos y una batería de 13,8 kWh. Eso le otorga la certificación medioambiental 0, y todo lo que eso conlleva. Sin embargo no es un coche para todos los públicos, no por el precio pero sí por su concepto de uso. El Outlander híbrido enchufable es para aquellos usuarios que utilicen el coche a diario para ir y volver del trabajo sin hacer más de 50 kilómetros ademas de tener lap osibilidad de cargarlo en casa o en el trabajo.

Si no presentas esas características yo no te recomendaría un híbrido enchufable porque al fin y al cabo no le vas a sacar todo el partido que el coche puede darte. También hay que reconocer que por muy redondo que me pueda parecer el Outlander PHEV, exige una adaptación a él. Requiere cambiar nuestra mentalidad y nuestra conducción para que así podamos exprimir todas sus ventajas al máximo. No es mayor problema, pero se necesita tiempo para hacerlo y entiendo que haya a quién tantas opciones de conducción puedan resultarle complejas o excesivas. A fin de cuentas el futuro tiende a esto y cuanto antes nos adaptemos, mejor.

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