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Conocemos al nuevo BMW Serie 8, ganando en las distancias cortas (con vídeo)

Los grandes coupés deportivos no son los más vendidos del mercado, pero son los mejores modelos para crear imagen de marca. Tras casi 20 años de ausencia, BMW recupera una denominación clásica, el Serie 8 envolviéndolo en una atmósfera del siglo XXI.

Corría el año 1984 cuando desde la sede de BMW se dio luz verde a un proyecto que acabaría redefiniendo el concepto de los grandes coupés deportivos. Tras un desarrollo de seis años, y tras invertir miles de millones de marcos alemanes, dejando por el camino algunas innovaciones que hoy son cotidianas en la creación de todo coche, como el diseño por ordenador, el 14 de septiembre de 1989, en el Salón de Frankfurt, se presenta el primer Serie 8. 5.000 pedido en menos de 10 días atestiguan el tremendo impacto que causó en la sociedad.


Apenas unos meses más tarde, en febrero de 1990, la planta de Dingolfing produce el primero de los 30.621 Serie 8 que acabarían por ser fabricados. El último de ellos salió de la cadena de montaje el 12 de mayo de 1999, cerrándose así una de esas historias que todos aquellos que vivimos y crecimos en la década de los 90 recordaremos con gran admiración.

Y han tenido que pasar casi 20 años para que BMW recuperara la denominación Serie 8. En los últimos años la casa bávara ha ido dándonos retales, pinceladas de cómo iba a ser ese nuevo buque insignia con formato de gran coupé. Finalmente, hace unas semanas, BMW terminó de deshojar la margarita dejándonos ver en toda su plenitud al nuevo BMW Serie 8. Y nosotros hemos tenido la suerte y el privilegio de ser uno de los primeros medios en poder conocerlo de cerca.

Antes de empezar a valorar el nuevo Serie 8, hay que entender lo que este coche representa y significa. Como ya he dicho, los grandes coupés no son los modelos más vendidos del mercado, pero eso no significa que no tengan importancia. De hecho suelen ser ellos los que introduzcan una serie de cambios que alterarán a la marca durante la próxima década. El Serie 8 es un coche que en sus 4,8 metros de largo debe exponer todo lo que BMW ha sido, es y será durante los próximos años.

Una mirada al futuro. El Serie 8 es el precursor de una serie de cambios en BMW

También te digo que no es lo mismo verlo en foto que verlo en persona. En las distancias cortas es un coche que gana mucho, transmitiendo clase, lujo y deportividad a partes iguales. Apenas mide 1,34 metros de altura, y eso le otorga una línea espectacular con un capó prácticamente interminable que confluye en un morro donde, dada la baja altura del coche, todos los elementos se agolpan. Dichos elementos han sido diseñados a lo largo en lugar de a lo ancho para así ocupar menos espacio. Mención especial al paquete M, con él el Serie 8 gana en presencia y en estética deportiva.

Si hay algo que atrae de un coupé es su línea. Ésta se observa claramente en la vista lateral, perspectiva en la que también se observa lo retrasada que se sitúa la cabina para así favorecer un reparto de pesos equilibrado con un 50% sobre cada eje. Sí que es cierto que esta parte no es la más espectacular del coche, pero eso no significa que sea aburrida ya que diversas nervaduras recorren la zona y unas llantas de entre 19 y 20 pulgadas completan la estética general del coche.

Dado que la zaga es más alta que el morro, los diseñadores han tenido una mayor superficie con la cual jugar. El borde del maletero, solitario a la luneta trasera, acaba con un pequeño alerón en forma de pico de pato. Por debajo de él se sitúan el resto de elementos, incluidas unas ópticas alargadas y que a mí, personalmente, me recuerdan bastante al BMW X4 2018 que ya hemos tenido ocasión de probar. Finalmente, una vez más, el paquete estético M realza las condiciones deportivas gracias en parte a una doble salida de escape trapezoidal. 

La saga es la zona más expresiva por sus líneas y por sus elementos que aportan más deportividad

Todas las horas de diseño no sirven de gran cosa si no aplicas las tonalidades y los detalles oportunos. Dado que estamos ante un coche de alta gama, entra en juego el programa de personalización de BMW, el cuál te permitirá elegir el color que tú quieras, si es que ninguna de las nueve opciones que vienen desde la casa satisface tus necesidades. Lo mismo se puede decir de los apliques exteriores, a los cuales les puedes aplicar un acabado en negro o en cromo.

BMW quiere dar un salto, quiere iniciar una nueva etavpa de diseño con el Serie 8. Lo hace por fuera y también por dentro, donde tengo la enorme satisfacción de poder decir que por primera vez en años un BMW no se parece a un BMW. Ojo que con esto no quiero criticar a los modelos actuales, pero me alegro que un coche de la categoría de éste disponga de un estilo diferente. Eso sí, mantiene los estándares de calidad en cuanto a materiales y acabados que todos esperamos de un producto de la casa.

Aunque la capacidad es para cuatro ocupantes la parte principal del interior es la delantera, la cual podemos dividir en tres secciones. La primera de ellas es la zona del copiloto, que no dispone de prácticamente nada salvo por la guantera. La segunda zona está formada por la consola y el túnel central. No presenta la misma arquitectura que llevamos años viendo con botones al aire, ahora dos columnas sirven de guía y todos los elementos quedan incluidos entre ellas. 

Por supuesto la parte superior está dominada por una pantalla de 10,25 pulgadas. Se puede manejar de forma táctil, mediante gestos, o mediante el módulo de control del iDrive que encontramos en el túnel central. Su aspecto ha sido completamente renovado, incluyendo gráficos de mayor calidad y animaciones de mejor concepción, pero en realidad su manejo es prácticamente idéntico al que ya conocemos, siendo una vez más uno de los más intuitivos y sencillos del mercado.

Aunque no lo parezca es un BMW. Nuevo diseño por fuera y también por dentro

Por debajo de ese panel táctil encontramos las salidas de ventilación, el módulo de la climatización, que cuenta con una pequeña pantalla donde se indica la temperatura y la configuración del climatizador. Siguiendo en línea descendente llega el turno de la botonera del equipo de sonido y una zona de transición cuya tapa nos descubre un cargador por inducción, dos portavasos y conexiones auxiliares USB y 12 voltios.

Llegando al túnel central, además del ya mencionado módulo de control del iDrive, encontramos una palanca de cambios exclusiva y una serie de botones que actúan sobre las cámaras y sensores de aparcamiento y sobre los modos de conducción: Eco Pro, Confort, Adaptative, Sport y Sport Individual. Entre ambas secciones de indicadores encontramos el botón de arranque, alejándose así de la parte posterior del volante, el sitio habitual para BMW.

Llegamos a la que para mí es la sección principal, el puesto de conducción. Me llama la atención lo limpia y discreta que es esta zona. El volante es el conocido de otros modelos, como el BMW Serie 5 o el BMW Serie 7. Pero lo verdaderamente importante lo encontramos detrás, y no me refiero al Head-Up Display, si no al completamente nuevo cuadro de instrumentos digital. Una superficie de 12,3 pulgadas que expone que este coche no es solamente deportivo y lujoso, sino que también es altamente tecnológico.

El cuadro de instrumentos digital es espectacular

Es el culmen a lo que BMW llama Live Cockpit Professional. En realidad su utilidad es la misma que podemos ver en otros modelos del mercado, pero en este caso llama la atención lo diferente que resulta si lo comparamos con el actual cuadro digital de BMW. La personalización del cuadro es casi total, pudiendo alterar a nuestro gusto qué ver y cómo verlo. En un futuro se exportará a más modelos de la casa, pero durante una época el Serie 8 lo tendrá en exclusiva.

No hay que olvidar que estamos ante un 2+2, un gran coupé con capacidad para cuatro pasajeros, aunque los dos traseros no disfrutarán de las mismas lindezas que los delanteros. De hecho, si cualquiera de los ocupantes anteriores es relativamente grande, los posteriores no podrán entrar. El espacio es correcto, dejémoslo ahí. Lo mismo que el volumen de carga de un maletero que cubica un mínimo de 410 litros, una cifra similar a la de un compacto.

Aunque personalmente creo que estos datos son interesantes, los importantes en un coche así son los de rendimiento. El primer Serie 8 que fue lanzado al mercado, ese de principios de los 90, llegó con un inmenso V12 instalado bajo el capó. Ya no estamos en aquella década, y en estos casi 20 años han cambiado muchas cosas, como las cada vez más estrictas normativas europeas referentes a emisiones contaminantes. Ahora, en el momento del relanzamiento, el Serie 8 podrá disponer de dos mecánicas posibles, una diésel y otra gasolina.

El poderío deportivo llega de la mano de motores de alta cilindrada y alto rendimiento

La variante de gasoil emplea la denominación 840d, lo cual quiere decir que en el vano motor se instala un bloque de seis cilindros con tres litros de cilindrada y tecnología TwinPower-Turbo. Genera 320 caballos de potencia y 680 Nm de par motor. Estas cifras le permiten alcanzar una velocidad punta de 250 kilómetros por hora con una aceleración de 0 a 100 Km/h en 4,9 segundos. La marca de consumo medio homologado es de apenas 5,9 litros por cada 100 kilómetros recorridos.

Personalmente creo que este coche debe ir siempre con el motor de gasolina. La cual recupera la denominación clásica 850i. Se trata de un bloque de aluminio biturbo con ocho cilindros en V con 4,4 litros de capacidad. Son en total 530 de los más bravos caballos alemanes y con un par máximo de 750 Nm. Eso le permite hacer el 0 a 100 Km/h en tan solo 3,9 segundos, pudiendo llegar a una velocidad máxima, limitada electrónicamente, de 250 Km/h. En cuanto a consumo, dado que el rendimiento y el motor crecen, también lo hace el gasto. Según BMW el 850i no se conformará con menos de 10 litros a los 100 Kilómetros de media.

Hace unas semanas la versión del carreras del Serie 8, el BMW M8 GTE debutó en las míticas 24 Horas de Le Mans

Ambas mecánicas llegan asociadas a sendas cajas de cambio automáticas de tipo convertidor de par con ocho velocidades cada una. A su vez dichas transmisiones se acoplan a un sistema de tracción total xDrive, lo que quiere decir que, al menos por el momento, no habrá un Serie 8 de tracción solitaria al eje trasero. Puede que esto rompa el esquema de más de uno, pero es una política que la marca lleva implantando desde hace un tiempo y de la cual muchos coches no se libran. El caso más evidente es el último BMW M5.

En realidad no puedo dejar de sentir cierta pena al ver que ciertos elementos ya no están, como el V12. Sin embargo, tras haberlo conocido de cerca, tengo la certeza que en ese vano motor cabe algo más grande que un V8. Si a eso le sumamos que el Serie 8 emplea la misma estructura CLAR que el Serie 7, que a su vez permite la incorporación de un V12, las esperanzas no están del todo perdidas. Aunque obviamente esta unidad no volverá a llamarse 850i, si no que se le tendrá que buscar una nueva denominación, como por ejemplo 860i o M8. Esta última suena incluso mejor.

Hacía casi 20 años que no veíamos esa denominación en un BMW

Los planes de BMW para este su nuevo gran coupé deportivo son muy amplios. La llegada de versiones deportivas solo es el principio. En un futuro no muy lejano más unidades y más carrocerías se sumarán a la flota. Por supuesto el BMW Serie 8 Cabrio, al cual ya hemos interceptado en alguna ocasión durante su etapa de desarrollo. Éste, al igual que el coupé, lucirá un abanico de mecánicas prestacionales, aunque su llegada todavía se dilatará unos cuantos meses, no produciéndose antes de principios del año que viene.

La demora puede ir bien para ir haciendo algo de espacio en la cartera, ya que como era de esperar BMW no ha hecho al Serie 8 accesible a todos los públicos. El precio de partida es de 112.600 euros para el 840d, mientras que el 850i sube la factura mínima hasta los 140.400 euros. Aunque los concesionarios ya admiten pedidos, y la planta de Dingolfing ya está sacando las primeras unidades de la cadena de montaje, no será hasta finales del mes de noviembre cuando el Serie 8 llegue a pisar finalmente el asfalto.

A falta de probarlo, algo con lo que me he quedado con muchas ganas, el nuevo BMW Serie 8 transmite unas sensaciones excelentes. Como ya digo en las distancias cortas gana, aunque por el camino se hayan quedado muchos elementos clásicos por el camino, como los faros escamoteables. Pero hay que mirar al presente, y sobre todo al futuro para darse cuenta que el Serie 8 jugará un papel fundamental tanto dentro como fuera de la firma alemana. Sus rivales, y sobre todo su historia, no le van a poner las cosas fáciles a este coche.

Un cambio generacional impresionante. ¿Antiguo o moderno?

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