Presentación Opel Grandland X, un buen primer contacto (con vídeo)

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Opel está en constante renovación. Nuevos aires llegan para la marca alemana, que en poco tiempo ha actualizado su gama casi al completo. El último en llegar ha sido el nuevo Opel Grandland X, en cuya presentación estática hemos estado.

El Grandland X aparece en escena, en el segmento más importante del mercado actual

Nadie puede negar que Opel lleva tiempo haciendo las cosas bien. En los últimos años la marca alemana ha tomado carrerilla de forma sorprendente, y a día de hoy vive una expansión como nunca antes en sus más de 100 años de historia. En menos de tres años hemos visto las actualizaciones del Corsa, Astra e Insignia, pero ha sido su familia SUV, su gama X, la que más crecimiento ha experimentado. A los ya conocidos Mokka X y Crossland X se suma ahora el Opel Grandland X, en cuya presentación he estado.

Se trata de un modelo completamente nuevo para Opel, aunque en realidad no lo es. Lo digo porque bajo la carrocería se esconde un desarrollo compartido con el Grupo PSA. Opel ya forma parte del conglomerado francés, y es por eso que el Grandland X puede considerarse un hermano mellizo del Peugeot 3008. Ambos comparten ciertos elementos como la plataforma o parte del desarrollo, pero claro está que cada marca ha aportado sus propias ideas de diseño y construcción.

Lo que he mencionado un poco más arriba sobre el buen trabajo de Opel en fechas recientes, se debe en gran parte al diseño. La nueva filosofía de diseño atrae a mucha gente, y solo hay que mirar al Opel Mokka X. En el caso del Grandland X, vemos como parte de los elementos de su hermano pequeño son integrados en la carrocería, pero sobre todo en el frontal, donde también vemos detalles del nuevo Opel Insignia.

Sin embargo el Opel Grandland X debe contar con un extra de diseño SUV. De mostrarse poderoso y fuerte, pero sin por ello comprometer el refinamiento. La parte SUV llega de la mano de unas grandes tomas de aire frontales y laterales, además de unos marcados nervios que recorren el capó. La parte elegante viene dada por los detalles, como los brazos cromados que soportan el emblema o los faros de LED con la firma lumínica de doble ala que ya nos es habitual en la casa.

En el lateral se extienden las ideas del frontal. Pasos de rueda protegidos y ligeramente ensanchados son el punto de partida para unas líneas de carrocería fuertes. Los bajos también son protegidos por plásticos negros. Los pilares sirven de transición para un techo en pintura de contraste. El efecto consigue crear una buena mezcla entre lo urbano y actual, con el más rudo ambiente campero. Un equilibrio bastante logrado la verdad.

La trasera ha sido bien rematada. No llega a ser tan espectacular como la del 3008, pero la verdad es que me resulta más elegante. Las líneas del lateral confluyen aquí de forma armoniosa. Sin lugar a dudas lo que más llama la atención es el gran parachoques que incluye unas falsas salidas de escape. Una solución muy utilizada a día de hoy. El portón por su parte divide en dos los faros traseros y gracias a la tecnología compartida con sus socios franceses, ahora cuenta con accionamiento eléctrico. Tan solo hay que pasar el pie por debajo y el maletero se abre solo.

En conclusión, el diseño exterior ha sido trabajado y cuidado para atraer a un público muy variado. El que busque estética SUV la va a encontrar, y el que busque algo más refinado y elegante también. Es un buen arma de cara a la competencia, pues ésta no se lo va a poner nada fácil. El segmento C-SUV es el más concurrido y popular del mercado actual. Rivales de la talla del Nissan Qashqai, Hyundai Tucson, SEAT Ateca y el propio 3008 están presentes, y todos ellos acumulan mucho más tiempo a la venta.

Líneas muy marcadas, pero con detalles elegantes. Un buen equilibrio de dos mundos

Pero la apuesta de Opel es seria y firme. Si bien el exterior ya deja constancia del interés por conquistar el mercado, el interior también lo acompaña. Hace unos meses se presentó el Opel Crossland X, y en cierto modo éste nos adelantó la estructura que se presenta en el Grandland X. La mayoría de los elementos son compartidos, aunque cambia la disposición de alguno de ellos, como por ejemplo el panel de la climatización.

Gracias a Dios los alemanes están deshaciéndose del exceso de botones en el interior, bien que le hacía falta. Ahora la mayoría de las funciones se acumulan en la pantalla del sistema de infoentretenimiento que puede contar con un tamaño de hasta ocho pulgadas. En su favor hay que decir que en cuanto a manejo es exactamente igual que las del resto de la familia, y que en esta ocasión se ha puesto en una parte alta del salpicadero, lo que no despista tanto la atención a la hora de manejarla mientras conducimos.

Y es que la tecnología se ha democratizado en los últimos años. Mientras que en el pasado solo los grandes buques insignia de las marcas premium contaban con los últimos avances, hoy podemos tener de todo en modelos como este Grandland X. Ha sido uno de los puntos fuertes del desarrollo del coche, y es por ello que vemos tecnologías como faros IntelliLux con tecnología LED, asientos calefactables y con masaje, asistente avanzado de aparcamiento, cámara de 360 grados... 

El salpicadero resulta muy parecido al de otros modelos de la casa

Parte de esa tecnología se ha centrado en aumentar la seguridad de los ocupantes y de los que no lo son. Asistentes de última generación se agolpan en la parte de seguridad activa y pasiva. Caben mencionar el control de crucero adaptativo con frenado autónomo de emergencia, y el sistema OnStar. Éste último es integrado en los últimos modelos de la casa, y además de actuar como asistente personal, también es capaz de activar un protocolo de emergencia en caso de accidente.

En cuanto a materiales, hay que reconocer que Opel ha incrementado la calidad de sus interiores. La elección de materiales es correcta. Encontramos elementos blandos donde corresponde y buenos acabados. Los plásticos no abundan, aunque por supuesto los hay, pero no se encuentran en zonas comunes. Los vemos en la parte inferior de los paneles de las puertas, en los laterales del túnel central y en pocos más sitios. Bien es cierto que las unidades de la presentación iban equipadas con el nivel de acabado más alto de los dos que hay: Selective y Excellence.

Las medidas del Grandland X resultan bastante comedidas, y por algo más que una mera casualidad son casi iguales a las de su hermano francés. De ancho son 1,84 metros, y 4,47 de largo. De esta última medida 2,67 metros se dedican a la batalla. Esto se traduce en una habitabilidad correcta. Por supuesto los integrantes de las plazas delanteras serán los que gocen de una mayor comodidad, pero los ocupantes traseros también. El hueco para las piernas es bastante bueno, lo mismo que para la cabeza. Cuatro ocupantes podrán viajar con mucha comodidad, un quinto irá más estrecho por culpa de una plaza más pequeña.

El segmento C-SUV se mueve en unos volúmenes de maletero que rondan los 500 litros. El Grandland X cumple con esta norma no escrita. Su maletero detalla un mínimo de 514 litros de capacidad, ampliables a 1.652 si abatimos la segunda fila de asientos en una proporción 60:40. Resulta curioso que estas cifras sean inferiores a las de su hermano pequeño, pero por poco.

El espacio es correcto, con espacio suficiente para cuatro pasajeros y sus maletas

En cuanto a oferta mecánica, Opel dispondrá de unos pocos motores a la hora de lanzamiento. Su llegada comercial vendrá acompañada de un bloque diésel y otro gasolina. El primero de ellos será de 1.6 litros de cilindrada con una potencia de salida de 120 CV y un consumo medio oficial de cuatro litros a los 100 kilómetros. Por su parte el bloque de gasolina será el 1.2 Turbo de 130 CV. Los cambios serán manuales y automáticos de seis velocidades, aunque solo el bloque diésel podrá disfrutar, por el momento, de la transmisión automática.

En conclusión Opel y Grandland X deben enfrentarse a una competencia voraz. Sin embargo las bases presentadas tienen buena pinta. El diseño es atractivo, el interior resulta de calidad, y altamente tecnológico. A esto tenemos que sumar una habitabilidad más que correcta y una gama mecánica que a priori se antoja eficiente, aunque deberá crecer con el paso del tiempo. Solo hace falta saber cuánto habrá que pagar por él. En la presentación pudimos saber que el precio de salida del Opel Grandland X será de 25.100 euros, 400 menos que un 3008.

A partir del próximo mes de julio podremos saber con más detenimiento el resto de precios de la gama. La presentación oficial será en el Salón de Frankfurt, en septiembre, y será entonces cuando las primeras unidades salgan de la planta de Opel a las afueras de París. Esperamos entonces poder constatar si las buenas sensaciones a nivel estático son acompañadas a nivel dinámico.

Hasta finales del verano no empezarán a verse las primeras unidades circulando

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