Tras probar el mejor diésel de BMW lo tengo muy claro: ha llegado el momento de comprarse un híbrido enchufable

Hasta ahora no había discusión. Si un coche para viajar querías un diésel debías comprar. Sin embargo, BMW ha conseguido ponernos las cosas mucho más difíciles. Tras probar el 520d Touring he descubierto que ha llegado la hora de cambiar de opinión.

Tras probar el mejor diésel de BMW lo tengo muy claro: ha llegado el momento de comprarse un híbrido enchufable
El 520d Touring es un coche de otro tiempo. Una excelente berlina amenazada por la electricidad.

Publicado: 28/07/2026 09:00

15 min. lectura

¿Diésel o híbrido? Durante muchos años esta pregunta ni siquiera entraba en la cabeza de muchos conductores en Europa o en España. Yo, personalmente, siempre he tenido muy claro que los diésel nunca serían superados por autonomía o rendimiento, sin embargo, no me cuesta reconocerlo, me equivocaba. Los ingenieros de BMW se han encargado de darme un baño de realidad con una generación de coches electrificados ante la que debemos quitarnos el sombrero. Lo más curioso es que esta reflexión ha llegado tras probar uno de sus mejores coches diésel.

El 520d Touring moderno es todo lo que uno puede y debe esperar de una berlina familiar.

En los últimos meses he tenido ocasión de probar el BMW Serie 5 de última generación en diferentes configuraciones. En marzo fue el híbrido enchufable, el 530e, el que pasó por mis manos, ahora, en julio, lo hace el diésel, el 520d Touring. Pueden parecer coches muy diferentes si tenemos en cuenta sus carrocerías y sus motores, pero en realidad son competidores directos. Así que, ante semejante planteamiento solo cabe hacerse una pregunta: ¿ha llegado el momento de despedirnos de los diésel?

Antes de contarte mi experiencia particular, déjame hacer un pequeño flashback para resumir las conclusiones de la prueba del BMW 530e: “Los híbridos enchufables tienen muchas ventajas, entre ellas la ventajosa etiqueta CERO de la DGT, pero hasta ahora no había probado uno que realmente me hiciese dudar con un diésel a la hora de viajar. Tras haber probado el 530e reconozco que BMW fabrica los mejores híbridos enchufables del momento. Siguen dependiendo de un enchufe para sacar lo mejor de su sistema, pero a diferencia del resto de rivales no queda anulado sin la batería. No es un producto barato, pero sí es bueno. El mejor PHEV que he probado hasta la fecha”.

Con el paso de los años ha ido escalando en tamaño, pero también en cualidades.

Ese fue el resultado a una prueba de más de casi 2.000 kilómetros en la que el ordenador de a bordo marcó un consumo medio final de 6,4 litros por cada 100 kilómetros. Un dato que, teniendo en cuenta que nunca recargué la batería y que circulé siempre a ritmo normal, me pareció absolutamente rompedor. Eficiente, con buena pegada y, sobre todo, ahorrador.

Ahora, con las bases sentadas, llega la hora de contarte mi experiencia con el 520d. La primera diferencia salta a la vista. El 520d ha sido el Touring, es decir, el familiar, pero no por eso te vayas a creer que es más grande. Sus 5,06 metros es la misma cifra que veremos si medimos la carrocería sedán. Exactamente la misma. Cuestión aparte es el peso, donde en ese caso sí, el híbrido enchufable gana con un extra de 110 kilogramos por culpa de su pesada batería de 19,4 kWh de capacidad que le permite ofrecer unos 90 kilómetros de autonomía 100% eléctrica.

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Si echamos un vistazo bajo el capó del 520d vamos a encontrarnos con un bloque de cuatro cilindros en línea turboalimentado con 2 litros de cilindrada que entrega 197 caballos de potencia y 400 Nm de par motor entre las 1.500 y las 2.750 revoluciones. BMW ha integrado un sistema microhíbrido/híbrido con el que consigue disfrutar de la etiqueta ECO y con el que el Serie 5 es capaz de moverse sin encender el motor de combustión durante brevísimos y puntuales momentos. De hecho monta una batería muy pequeña, con apenas 0,96 kWh de capacidad.

El 530e, en cambio, presenta un motor turbo de gasolina de igual configuración (4 cilindros y 2 litros) que presenta 190 CV y 310 Nm por sí solo. La ventaja de este es que se acompaña de un motor eléctrico con 184 caballos adicionales que dispara el rendimiento máximo hasta los 299 caballos y los 450 Nm de par motor. Si hablamos de prestaciones, el diésel tarda 1,2 segundos más en acelerar de 0 a 100 km/h y “se consuela” con una velocidad punta de 218 km/h, mientras que el híbrido enchufable llega a los 230 km/h.

A diferencia de otros BMW, este se centra única y exclusivamente en el confort.

¡No es justo comparar ambos motores!, te estarás diciendo. Llevas toda la razón, pero haciendo esta minicomparativa quiero que veas que en lo que a rendimiento se refiere ambas unidades son muy parejas. Cualquier comprador normal apenas vería las diferencias en cifras absolutas, pero claro, hay que tener en cuenta que el híbrido enchufable necesita de eso, de un enchufe, para sacar lo mejor de sí. Ya he dejado claro que aún no cargándolo es sorprendentemente bueno, pero seamos claros; los híbridos enchufables están diseñados para cargarse, de lo contrario tendremos un coche al que no le estaremos sacando todo su jugo.

Centŕandome un poco más en el coche que te ha llevado a clicar en esta prueba, debo reconocer que me ha parecido excelente. Es todo lo que uno espera de una berlina familiar diésel hecha en Alemania. Lo primero que me ha llamado la atención es el refinamiento de su motor que bien podría parecer uno de los seis cilindros en línea que fabrican en Múnich. El 4L de 2 litros está súperequilibrado y apenas genera vibraciones o ruidos, ni al ralentí ni en marcha. Es tan suave que en algún momento he creído estar ante un seis en línea.

A diferencia del PHEV, el maletero del 520d Touring no sufre por la presencia de una batería.

Además del tacto agradable del bloque, he quedado enamorado de su confort de marcha. Lo reconozco, soy un tío de berlinas y si bien puedo ver algunas de las supuestas ventajas de los SUV, a mí dame una buena berlina familiar para viajar. El confort del 520d Touring bien puede se merece ser comparado con el de un Serie 7. Nunca la gama media había estado tan cerca del buque insignia. Transmite un confort extraordinario a cualquier velocidad, incluso en autopista a altas velocidades.

Es tan suave que no te das cuenta de la velocidad a la que viajas. Está tan bien asentado en la carretera que los kilómetros caen sin que uno se dé cuenta. Y vaya si le han caído kilómetros a esta unidad. Más de 1.000 kilómetros para ser exactos, tras los cuales he llegado tan descansado como cuando he salido. En ciertos momentos transmite tanta paz que no parece un BMW.

Este es uno de esos ya raros coches diseñados exclusivamente para rodar y rodar.

Su configuración dinámica no es en realidad la de un coche corriente de la Bayarische Motoren Werke. La suspensión es mucho más blanda de lo normal. Se notan las inercias, no mucho, pero se notan, y eso no es normal en BMW. La causa del confort se ve reforzada por la instalación de una llanta de 19 que, a mi parecer, resulta perfecta en tamaño y perfil. Una pulgada más y seguramente no estaríamos hablando en los mismos términos. Nada de ridículas llantas de 22 pulgadas como las que monta el BMW iX3 que probé hace unos meses.

En este caso, el BMW 520d Touring estaba asociado a un sistema de tracción total que, lejos de convertir a esta berlina en una poderosa arma para el 4x4, ha sido diseñado para ofrecer la mayor de las garantías ante cualquier incidencia climatológica o asfáltica. Es decir, la tracción xDrive del 520d Touring se preocupa de que el coche siempre vaya por su sitio sin importar de si llueve, nieva o hace calor. Como es habitual en un BMW tiene predilección por eje trasero, pero no tarda en mandar tracción a las ruedas delanteras cuando la ocasión lo requiere.

El avance técnico de los PHEV pone en juicio la necesidad de los diésel.

Por último, toda la gestión del sistema se deriva a una transmisión automática de tipo convertidor de par con 8 velocidades. Un cambio perfecto. Suave cuando debe serlo y algo más agresivo cuando se le exige un mayor rendimiento. Sin perder consciencia la eficiencia en cualquier momento. Los de Múnich llevan muchos años apostando por este tipo de transmisiones y se nota. Han perfeccionado su rendimiento hasta el punto de poder decir que es uno de los mejores del mundo.

Creeme cuando te digo que en términos de confort y suavidad de marcha no hay grandes diferencias entre el Serie 5 diésel y el híbrido enchufable. La balanza se nivela, mínimamente hacia el lado del más electrificado en circuitos más urbanos donde abusamos al límite de la gran batería que monta. A pesar de ello, no diría que el 520d sale muy noqueado en ese terreno. En autopista o a altas velocidades no hay diferencia. Los dos son extremadamente refinados y cualquiera que te diga lo contrario te mentirá.

Amplísimas plazas traseras.

La gran razón que hasta ahora ha habido para escoger un diésel por encima de un híbrido enchufable ha sido la autonomía. BMW se ha encargado de derribar esa última barrera. Durante mi semana de pruebas, el 520d Touring xDrive ha sido capaz de hacer 1.000 kilómetros sin tener que parar a repostar a razón de un consumo medio de 6 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Tan solo 0,4 litros/100 km menos que su hermano con enchufe. De hecho, la autonomía de ambos es casi idéntica. En ambos casos, siendo cuidadosos con el acelerador, se pueden alcanzar rangos de unos 1.000 kilómetros.

Eso sí, ten en cuenta lo que te he dicho un poco más arriba, el 530e pesa más y tiene más rendimiento. Así que, a efectos prácticos, su autonomía es mejor. Esa es, sin duda, la gran conclusión de esta prueba. En todo lo demás queda claro que estamos ante el mismo coche. Mismos excelentes acabados, misma avanzada tecnología y misma habitabilidad con la ventaja que supone una carrocería familiar. 50 litros más de maletero la versión Touring diésel que la berlina híbrida enchufables. Incluso ahí el resultado es muy ajustado.

Lo que realmente nos gusta
  • Confort de marcha
  • Consumos bajos
  • Habitabilidad
  • Etiqueta ECO
Lo que creemos que podría ser mejor
  • Precio elevado
  • Opcionales caros

¿Pero qué pasa con el precio? Pues puede que por ahí sea la única forma en la que el diésel puede atacar a su hermano híbrido enchufable. BMW nos pide un mínimo de 68.750 euros por el 520d Touring, mientras que no nos podremos llevar un 530e a casa si no pagamos como mínimo los 73.350 euros que exigen por él. Son 4.600 euros de diferencia a lo que deberemos sumar algunos euros más por culpa del punto de carga que el enchufables exige, aunque el Gobierno y las autoridades nos permite algunos beneficios como el libre aparcamiento en zonas SER (Servicio de Estacionamiento Regulado) en ciudades como Madrid.

BMW Serie 5 y sus rivales

P.V.P 63.41457.105

P.V.P 64.97460.835

P.V.P 66.02455.933

P.V.P 62.73757.115

Javier Gómara

La opinión de Javier Gómara

A nivel económico cada uno deberá determinar si le salen las cuentas, pero la verdad es que los datos están muy ajustados. Nunca antes un híbrido enchufable me había hecho plantearme tantas dudas. El BMW 520d Touring xDrive es un coche excelente en multitud de aspectos, en la mayoría de hecho, pero está siendo castigado por la aparición de una tecnología -bien ejecutada- que no solo pone en riesgo su existencia, ha acabado con ella. No cabe ninguna duda que la próxima generación del Serie 5 no habrá motores diésel y, visto lo visto, tampoco se les va a echar mucho de menos.