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PruebaPrueba BMW i8: Dinámica, conclusiones y valoración (III)

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Arrancamos -en silencio- el BMW i8, y lo que es maravilloso por fuera, a veces también lo es por dentro. Es rápido, es tecnológico, integra los propulsores perfectamente, se siente ligero y consume tanto o tan poco como queramos. Es la introducción a la deportividad del mañana.

El BMW i8 es una obra de arte, y es innegable que cualquier marca debe tener cierta envidia de la criatura de BMW. Probablemente porque es la primera de su especia y además es la primera en traer tecnología como los faros láser que de forma opcional el cliente podrá pedir por algo más de 10.000 euros. Nuestra unidad no los equipa, pero de serie se ofrecen faros LED para las cortas y para las largas que tampoco alumbran nada mal.

Las puertas son ligeras y no hay que hacer grandes esfuerzos para abrirlas y cerrarlas

Conducir por la calle esta ‘nave espacial’ produce una sensación peculiar en los primeros metros. Todo el mundo te mira como si fueras un famoso, pero además sabes que es muy improbable cruzarte con otro BMW i8 en centenares de kilómetros a la redonda. Ser el centro de las miradas viene de serie. Opcionalmente uno puede responder a las múltiples provocaciones del resto de usuarios de la vía, aunque nuestro consejo es que evitemos cualquier tipo de conducción irrespetuosa, porque es mil veces más visible en este coche que en cualquier otro.

No es un coche de circuito pero la calle se le queda pequeña

El centro de gravedad es muy bajo, a unos 460 mm del suelo, y la posición de conducción también es realmente baja. Sin embargo, y salvando el contorsionismo de entrada al vehículo, hay que decir que no resulta perceptible la baja altura a la que el conductor se sitúa. Se puede hablar de bastante confort de marcha una vez que estamos subidos en el vehículo. Por supuesto, la posición de conducción obliga a llevar las piernas estiradas, seña de identidad de muchos fabricantes alemanes.

La dinámica es brillante y está muy por encima del nivel que te esperas sobre el papel

El arranque es sin llave a través de un botón, y una vez que el coche está encendido, suena una melodía similar a la del BMW i3, indicando que todo está listo para nuestra marcha. El freno electrmecánico suena mucho en su maniobra de desacoplamiento; incluso más que el coche rodando en modo eléctrico durante los primeros metros.

A decir verdad, el BMW i8 es un coche que siempre que pueda y se lo permitamos, va a usar el motor eléctrico para moverse, pues ser respetuoso con el medio ambiente es parte de su naturaleza. La carga completa se puede conseguir de dos maneras: o bien en un enchufe doméstico (aunque BMW recomienda el uso de una estación de la marca), o bien con el modo Sport, donde el propio sistema usará la energía para alimentar la batería. Este segundo método no debe emplearse como sustitutivo del primero.

Existen varios modos de conducción:

Modo eDrive: Totalmente eléctrico con una velocidad máxima de 120 km/h y durante 37 kilómetros. Hemos podido comprobar que al llegar a 122km/h de marcador, un limitador actúa sobre el acelerador. El mejor entorno es la ciudad y el peor, la carretera. Es recomendable no usar este modo si se pretende hacer un viaje largo y reservarlo sólo para los trayectos diarios en ciudad. Para viajes de mucha distancia es mejor usar ECO PRO.

Modo ECO PRO: Como en cualquier BMW, favorece el uso eficiente de la energía, solo que en el BMW i8, los parámetros internos son de mayor complejidad. Se reduce el uso de la energía eléctrica para el climatizador y calefacción de asientos y espejos, y por ejemplo decide si navegar a vela desacoplando la caja de cambios del motor o recuperar energía en situaciones donde el conductor se enfrenta en carretera a una bajada, por ejemplo. El tablero de instrumentos se vuelve azul.

Con estos botones configuras el coche a tu gusto

Modo COMFORT: Sistema híbrido y uso de todas las funciones a pleno rendimiento. Es el más equilibrado y el coche elige si usar ambos propulsores o solo uno en función de las circunstancias, sin restricciones en los parámetros de ahorro como pasa con el modo ECO PRO. El tablero de instrumentos se vuelve gris.

Modo Sport: Se selecciona girando la palanca selectora a la izquierda y se enciende el motor de combustión. Ambos motores funcionan a pleno rendimiento y el tacto del acelerador se vuelve más reactivo. Las levas se usan para el cambio de marchas si se desea. La amortiguación se endurece así como la dirección y la batería es capaz de retener mayor nivel de energía con lo que es posible recargar la batería.

Ambos motores desarrollan 362 CV en conjunto

Llama mucho la atención que a pesar de sus medidas, el chasis de fibra de carbono y su bajo peso dan sensación al conductor de conducir una máquina muy ligera. Además, la naturaleza del motor eléctrico produce un efecto curioso sobre el conductor y es que siempre se dispone de mucha potencia y par desde el primer toque de acelerador, que aumenta de forma progresiva, pero que no parte de 0.

Por ello no podemos hablar de un régimen perezoso, ya que en realidad parece más lineal que el de un coche exigente, como por ejemplo el Porsche 911 Carrera 4 GTS. Gracias a ello, acelerar con el coche siempre ofrece una sensación de que el conjunto está bastante desahogado con la potencia que nos está ofreciendo y que podría dar más de sí. Pero ojo, volvemos al papel y nos damos cuenta de que estamos ante un motor de combustión de 1.5 litros y tres cilindros y prometo que es radicalmente opuesto a cualquier coche de similares características.

El frontal es único y el contraste de colores es brillante. En el plano estético, un 10

Su estética invita a pensar que es mucho más costoso aunque no está pensado para destrozar los cronómetros.

El sonido del coche sabemos que está asistido mediante un trabajo específico en este aspecto. Sinceramente, nos dejamos engañar porque no parece artificial y además puedes creerte que el motor de combustión es de una envergadura mayor. Suena contundente, agradable y deportivo, y gracias a que es pequeño, podemos disponer de un pequeño maletero y consumos equilibrados.

Con equilibrados no me refiero a los poco más de 2l/100km que promete la marca, sino a más bien alrededor de 7l/100km que obtuvimos nosotros. Ojo, porque tampoco es una cifra de referencia ya que el uso que cada propietario le dé al BMW i8 puede hacer que dos personas obtengan resultados radicalmente opuestos y no es difícil pensar en medias de alrededor de 4,0l/100km con la batería cargada. Pero eso sí, usando el coche sin contemplaciones, te moverás en cifras de 7-8l/100km.

Explicando el coche

El reparto de pesos suele ser casi perfecto en esta casa y un motor eléctrico (al que no se puede acceder) en la parte frontal añade inercias y posibles subvirajes en zonas salvajemente comprometidas, pero una vez más, el coche demuestra que el paso por curva puede ser rapidísimo. No es un coche de circuito pero la calle se le queda pequeña.

Sin embargo, teníamos cierto respecto a la repentina actuación de uno de los motores en situaciones delicadas como por ejemplo en curvas rápidas o enlazadas, donde la precisión tiene que ser perfecta, y BMW probablemente ha tenido que trabajar este aspecto para conseguir la integración efectiva donde cualquier conductor pueda sentirse seguro al volante. Fue un tema de conversación interesante entre el equipo de pruebas, pero el BMW i8 ha sabido ganarse nuestro respeto en este y en todos los terrenos.

Podría pasar por un coche que cuesta el triple

Conclusiones

El BMW i8 es un deportivo que acerca el futuro a los conductores de hoy. No destaca por ser el más rápido, ni lo pretende, y por tanto compararle con un Audi R8 o un Porsche 911, es, conceptualmente erróneo. Es cierto que por precio, dimensiones, número de puertas y capacidad para acoger pasajeros, podrían verse como alternativa, pero este BMW no está diseñado para lo mismo que las otras propuestas.

El BMW i8 quiere ser tecnológico, eficiente, innovador y, sobre todo, único. Es más exclusivo porque hay menos unidades y también porque no puedes comprarte una alternativa de otra marca, porque no existe. ¿Es un súper deportivo? Puede que tampoco, aunque desde luego su estética te invite a pensar que vale 700.000 euros. Lo que sí te puedo asegurar es que este coche se disfruta a cualquier velocidad, y quiere acercarse a gente que no mira un cronómetro sino funciones usables, consumos eficientes, exclusividad y un deportivo atemporal, porque tened por seguro que el BMW i8 es la introducción a lo que veremos en los próximos años.

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  • Comentario de Alisdair-RS
    08/04/2015 (11:08)

    Alisdair-RS

    "Una pasada. ¡Gran prueba!"

Prueba BMW i8: Dinámica, conclusiones y valoración (III)
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