¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
    Autobild.es

    Prueba Ford Mustang Mach-e GT, salvaje pony eléctrico

    Prueba Ford Mustang Mach-e GT, salvaje pony eléctrico
    32
    Javier Gómara
    Javier Gómara16 min. lectura

    Nos subimos a bordo del pony eléctrico más potente de Ford en la actualidad. El Mustang Mach-e GT debe hacer honor a un nombre y unos apellidos legendarios. ¿Lo conseguirá? 487 caballos y más par motor que el Ford GT.

    Cuando hablamos de coches eléctricos solemos pensar en ellos en términos de eficiencia y ahorro. Una tecnología pensada para salvar al mundo, no para huir de él. El Ford Mustang Mach-e GT cuenta con varios secretitos que hacen de él uno de los coches más rápidos que jamás hayan salido de los hornos de la marca del óvalo. Un eléctrico como poco pocos otros en el mercado.

    El Mustang Mach-e GT tiene un apellido que exige cumplir con ciertos requisitos

    Debo reconocer que desde el primer momento que me monté en el nuevo Ford Mustang Mach-e, alias el Maqui, me pareció uno de los eléctricos más lógicos y recomendables del mercado. Esa sensación creció cuando me monté en el lado del conductor. Con estas premisas era de esperar que la versión GT tenía que gustarme, y así ha sido.

    Sigue sin parecerme bien la idea de aprovechar el legado Mustang para un eléctrico, pero igual es que Ford ya pensaba en este GT antes de poner el nombre de ese pony que todos los amantes a las cuatro ruedas tenemos en tan alta estima. El GT es un MUSTANG con todas las de la ley, más rápido y potente que él. Así de bueno resulta ser este primer eléctrico de masas de Ford.

    También podríamos decir que es incluso atractivo a la vista. El Mach-e normal es ya de por sí un coche llamativo, pero el GT consigue atraer a un público que busca algo más que un eléctrico. Estéticamente hay diferencias con respecto a los modelos convencionales. Sobre todo, en la parte delantera donde se insinúan una parrilla y una parte inferior del parachoques diferentes.

    Pero es en la vista lateral donde mejor podemos determinar que este Maqui no es normal. Llantas específicas de 20 pulgadas, pasos de rueda en el color de la carrocería y calibradores de los frenos pintados en rojo con el emblema Brembo bien clarito. Resulta curioso que la parte trasera apenas cambia. También se le podrá reconocer por sus pinturas de guerra, ya que a la paleta estándar se suman los colores específicos CyberOrange y AzulGrabber. Acostúmbrate a verlos de ese color porque es el color de posicionamiento.

    Su tamaño, a pesar de lo que parece, no es discreto. Un D-SUV de grandes proporciones

    Trasladándose a su interior se presentan menos retoques. Los asientos delanteros centran casi toda la atención por sus formas deportivas. Resultan cómodos para viajes largos y a la vez comprimen muy bien las carnes cuando el pie derecho se anima. Salvo eso, y pequeños logos repartidos por el interior, no se puede hablar de grandes cambios. Ya era bueno lo que había, así que mejor no tocar mucho algo que ya sabes que funciona.

    Tecnológicamente hablando tampoco puedo mencionar diferencias. Una vez más, la carga tecnológica de un Mustang Mach-e ya es suficientemente buena. Se mantiene la estructura conocida. Un pequeño display frente al conductor para arrojar la información más básica, y una gran pantalla central con 15,5 pulgadas para recoger todas y cada una de las funcionalidades del sistema multimedia. Bien presentado y hecho.

    Suele ser una crítica habitual el quejarnos, quejarme, de que una sola pantalla reciba tanto protagonismo, pero hay que reconocer que Ford ha hecho un trabajo sensacional con el software. El manejo es muy sencillo e intuitivo. La información necesaria se encuentra rápidamente. La lectura es clara y, gracias a unos botones grandes, el clicar en el panel apenas supone problemas. Ni siquiera el hecho de tener el climatizador incluido resulta molesto. Así sí.

    Muy buena calidad interior. Los elementos transmiten un agradable tacto. Mucho equipamiento

    Pero no se queda ahí la tecnología presente en el Mustang Mach-e GT, hay más, mucho más. Faros full LED, acceso mediante código, sistema de sonido Bang & Olufsen con 10 altavoces, Android Auto, Apple CarPlay, techo panorámico, cargador inalámbrico, climatizador bizona (sin bomba de calor), asientos y volante calefactados y el más amplio catálogo de sistemas de asistencia y seguridad.

    Al fin y al cabo, hay mucha carrocería en el Mustang Mach-e donde meter chismes. No estamos ante un coche pequeño. Sus 4,71 metros de largo nos adentran en el segmento D-SUV. 2,98 de esos metros se destinan a la distancia entre ejes. Una batalla muy generosa que permite que hasta cinco pasajeros se den cabida en su interior. La banqueta trasera ofrece mucho espacio para las piernas, aunque algo menos para la cabeza. De maletero tampoco va escaso, 402 litros de capacidad total procedentes de un gran baúl trasero y otros 100 adicionales de un cajón delantero muy práctico para dejar los cables de carga.

    El apellido GT en Ford hay que ganárselo, pues solo se reserva a los modelos que realmente despierten un factor emocional extra. Para ello el Mustang Mach-e ha sumado un segundo motor eléctrico. Se suma también la pila más grande de la familia con 88 kWh de capacidad neta. Todo ello se traduce en 487 caballos de potencia y 860 Nm de par motor. El Ford con más par de Europa, por encima incluso del superdeportivo Ford GT, un 15% más.

    Al ser un eléctrico también hay que tener en cuenta otras consideraciones como la autonomía: hasta 500 kilómetros en ciclo WLTP. La aceleración: de 0 a 100 en 3,7 segundos, y la potencia de recarga: hasta 150 kW, lo que permite recuperar a un alegre ritmo de 99 kilómetros de autonomía cada 10 minutos, o pasar del 10 al 80% de la pila en aproximadamente 45 minutos. Siempre y cuando la conexión se realice en una toma de 150 kW. Salvo por que no lleva bomba de calor, como eléctrico presenta unos datos excepcionales.

    Prueba Ford Mustang Mach-e GT

    Ese apellido pesa mucho y no puede tomarse a la ligera, no si Ford quiere que sigamos teniendo las siglas en alta estima. Habiendo dejado claro que el Mustang Mach-e es buen eléctrico, ¿qué tiene para ser considerado un buen deportivo? Veámoslo. A nivel estructural no hay grandes cambios. La plataforma base es lo suficientemente rígida para soportar el incremento de potencia, pero eso no significa que no haya cambios.

    No te pierdas la prueba a fondo de nuestro compañero Oscar Magro.

    La suspensión ha recibido casi toda la atención. Un coche que es capaz de alcanzar su máximo par en apenas 0,5 segundos tiene que ser capaz de gestionar bien todo lo que se presenta ante él, y el conjunto de suspensiones adaptativas MagnaRide2 garantiza un excelente control. Cargados con un fluido magnético, los amortiguadores electrónicos son capaces de responder casi al instante ante las exigencias del conductor.

    La dirección también se ha afinado, más precisión y rapidez. Pirelli ha creado unos neumáticos de dibujo y características específicas en una medida 245/45 R20 con una anchura de 8 pulgadas, una más que los de las versiones normales. Y por último los frenos. Discos ventilados y pastillas de Brembo de 385 milímetros en el eje delantero para poder detener tanta velocidad y tan descontrolado peso.

    Con un peso de 2.348 kilogramos, el Mustang Mach-e GT anuncia un consumo homologado en ciclo medio de 20,6 kWh por cada 100 kilómetros

    Y, por supuesto, la electrónica no podía faltar a la fiesta. Es lo bueno de los coches eléctricos, que apenas que toques un par de cables consigues un coche diferente. La calibración electrónica de componentes como el acelerador ha permitido a los ingenieros lograr un tacto más deportivo y agresivo. El sistema está configurado para aumentar progresivamente su presencia en el eje trasero gracias a los diversos programas de conducción.

    No hay que olvidar que el Mach-e GT ofrece tracción total, aunque en función del modo de conducción podemos transformarlo de un agradable SUV a un agresivo coche de carreras. Los modos de conducción son: Whisper, Active, Untamed y Untamed Plus. A medida que subimos en esa escalera deportiva el eje trasero va recibiendo más y más control hasta disponer de todo. En su formato más agresivo el Maqui GT es un todoatrás con 487 caballos y 860 Nm de par motor. Casi nada.

    En aceleración el Mach-e GT es una bestia. En curva es capaz de afrontar lo que le eches

    Seamos sinceros, los eléctricos no son especialmente divertidos. Son rápidos, sí, tienen mucha aceleración, también, pero lo que se dice divertidos, divertidos, no son. Raras son las excepciones. Se podría decir que el Mustang Mach-e GT es una de ellas. Un buen eléctrico y un coche con el que te lo puedes pasar muy bien cuando la carretera se retuerce. Tiene fuerza para lo que quieras y un poco más. Los adelantamientos son un juego de niños, basta con rozar el pedal derecho y salir disparado.

    Tal es la transferencia de pesos hacia el eje posterior que durante un momento el morro parece flotar. La espalda queda pegada al asiento, y da igual en el modo que vayas. De hecho, las diferencias entre ellos son casi mínimas. Lo más notorio es la retención en el modo deportivo, ya que inmediatamente se activa la posición L del cambio, y un ligerísimo endurecimiento de la suspensión. Una suspensión que, por cierto, sujeta en todo momento y en toda circunstancia al coche. El giro es casi plano, algo que se penaliza en cuanto a confort.

    La respuesta del eje trasero resulta seca, aunque tampoco es que llegue a resultar incómodo. El aislamiento del exterior sí que es bueno. Poco o nada se transmite a un habitáculo completamente independiente del exterior. La cristalería doble y los paneles de aislamiento repelen cualquier molestia. Lo único que se va a dejar notar es el aire al circular a alta velocidad, y el ruido falso a V8 del modo Untamed (desactibable).

    Los diferentes programas dinámicos apenas modifican el carácter general del coche

    El modo deportivo superior, el ya mencionado Untamed Plus, solo se puede activar dentro de los límites de un circuito y, por lo tanto, en un mundo normal y real no tiene ningún sentido. De todos modos, no hace falta llegar a ese extremo para comprobar lo bueno que es el Mustang Mach-e GT. Su excelente chasis, su configuración dinámica y la fuerza de sus motores te hacen perder la cabeza en cualquier aceleración. Las curvas las enlaza con total naturalidad, y en eso, creo, es mejor que un Mustang de toda la vida.

    Ahora bien, el mayor inconveniente de este producto tan redondo es el precio. Lo que un eléctrico te da por un lado te lo quita por el otro. Hoy en día el hecho de disponer de un eléctrico de alto rendimiento supone hacer un buen desembolso por él. Para el caso concreto que nos ocupa, Ford nos pide no menos de 72.754 euros por el Mustang Mach-e GT. Si miramos a nuestro alrededor veremos coches similares por más precio, así que mirándolo en perspectiva tampoco es tan caro, aunque lo sea. Habrá que esperar a ver si estos deportivos a pilas bajan la cotización.

    Conclusiones

    No digo nada nuevo cuando afirmo que Ford ha hecho un excelente trabajo con el Mustang Mach-e. Desde un principio lo he tomado como uno de los mejores eléctricos del mercado, y su formato GT no defrauda. Es muy complicado despertar pasión con un eléctrico, pero donde muchos naufragan Ford ha avistado tierra. El Mustang Mach-e GT se gana el apellido, y hasta le pega el nombre, aunque sigo pensando que hubiera sido mejor otra denominación. Es un producto caro, exclusivo e incluso, si lo piensas detenidamente, innecesario.

    Un gran eléctrico, y un gran deportivo. El Mustang Mach-e GT combina dos mundos diferentes

    Los eléctricos han nacido para dar respuesta a un problema de dispendio y derroche. Un eléctrico debería ser siempre eficaz y eficiente, palabras sinónimas de aburrido. Ford sabe que no va a vender muchos GT, posiblemente haya más Mustang GT de gasolina que este porque al fin y al cabo salen más baratos, pero los americanos han querido aportar ese toque más pasional, menos cerebral, y se agradece.

    Prueba Ford Mustang Mach-e GT, salvaje pony eléctrico