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    Prueba Honda Civic Type R GT, un dinosaurio en un mundo electrificado

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    El Honda más radical de cuantos comercializa actualmente la marca ha pasado por nuestras manos

    Una de las grandes leyendas del segmento de los compactos deportivos ha pasado por nuestras manos, para demostrarnos que hay vida más allá de las electrificaciones y las bajas cilindradas. El Honda Civic Type R parece un coche que no pertenece a nuestro tiempo, y es por ello por lo que te hace descubrir sensaciones de las que poco a poco nos tocará ir despidiéndonos.

    Es cierto que el mercado de los coches eléctricos está cogiendo cada vez un mayor auge, y aunque hasta hace escasos años nos sonara a herejía, ya tenemos constancia de coches movidos por electricidad con los que podemos divertirnos y disfrutar de una buena ruta. El ejemplo claro lo tenemos con el Porsche Taycan o el recién estrenado Audi e-tron GT, modelos que nos hacen sentir una cierta esperanza para el futuro, aunque lo más probable es que las sensaciones que tenemos todos en mente de lo que es disfrutar de un coche pasional, tengan los días contados.

    Cambios manuales, embragues tan duros que es como intentar vencer una piedra, direcciones muy directas y que son capaces de transmitir hasta la más mínima imperfección del asfalto, pero sobre todo lo que principalmente echaremos de menos, será esa sensación de llevar un coche hasta más allá de las 8.000 revoluciones mientras el motor ruge con fuerza. Esto, precisamente a esto me refiero. Debemos hacernos a la idea de que estas sensaciones algún día dirán adiós para no volver. Mientras tanto el mercado nos sigue deleitando con modelos tan pasionales como el Toyota GR Yaris o el MINI GP que pudimos comparar hace unos meses. Pero no olvidemos que existe otro modelo curtido en mil batallas y que continúa al pie del cañón: el Honda Civic Type R. Este se presenta como un auténtico dinosaurio en un planeta donde desgraciadamente cada vez tiene menos cabida. Pero oigan, ¿quién de los aquí presentes no quisiera tener un dinosaurio?.

    El perfil del Civic Type R GT no deja indiferente a nadie con su enorme alerón

    El Honda Civic lleva entre nosotros casi 5 décadas. Un periodo en el que ha tenido tiempo de sobra para ser ovacionado por sus diseños, por su practicidad y por su buen hacer. Con la sexta generación llegó por primera vez la nomenclatura “Type R”. Este venía a coronar la gama, ofreciendo una mecánica de una potencia no excesiva, pero sí unos ajustes específicos, como una disminución del peso, un aislamiento acústico reducido o un bloque motor excelso, para proporcionar unas prestaciones notables, que aún a día de hoy, sigue siendo uno de las mecánicas más elogiadas del mundo de los japos. Este motor tenía la entrega de par máximo en las 7.500 rpm y 700 vueltas más arriba, la entrega de la potencia máxima. Es decir, te obligaba a ir muy arriba si querías exprimir sus prestaciones, lo que suponía un rango de excitación brutal. El corte de inyección lo tenía a las 8.900 rpm. Unas cifras que históricamente siempre han llevado el sello propio de Honda, al igual que sucedía con otros modelos como el S2000 o el bestial NSX.

    Este sello de identidad ha ido creciendo con el paso de los años y de las generaciones, hasta llegar a nuestros días con una décima generación con un aspecto muy agresivo y con unas prestaciones de auténtica fiera. Hace menos de un año, este coche sufrió una pequeña actualización estética, y hoy vamos a analizar cada apartado de esta bestia para comprobar si continua siendo una relevante alternativa para los más puristas.

    Asusta con mirarlo

    Bien es cierto que estéticamente el Type R no ha sufrido una renovación revolucionaria, sino más bien puntual en algunos apéndices aerodinámicos, pero también ha mejorado en el territorio de la funcionalidad deportiva. Aunque en cuanto a sensaciones deportivas, el Civic más prestacional sigue siendo tal como esperamos. En esta renovación tendremos la oportunidad de hacernos con un Type R en 3 sabores distintos: Sport Line, GT y Limited Edition.

    El Honda Civic Type R es uno de esos coches que sólo con la mirada te lo dice todo

    El Sport Line mantiene vivo el espíritu racing y radical del Civic Type R, pero aderezándolo con una estética más discreta y un posicionamiento más orientado al confort y al uso cotidiano del coche. El GT, por su parte, es el Type R que a todos se nos viene a la cabeza: alerón grande y prestaciones de infarto. Por último encontramos el Limited Edition, una versión extrema diseñada para ir un paso más allá a través de una reducción de 10 kg en el peso, unas suspensiones más duras y una dirección más precisa. Tanto este como el Sport Line son las dos variantes novedosas de esta actualización.

    Pero la unidad con la que vamos a realizar esta prueba, es un Honda Civic Type R GT. Sí, el del alerón con falta de discreción. Y no sólo el alerón es lo que destaca de este coche, sino más bien toda su imagen que nos habla directamente sobre lo que puede pasar si queremos pasarnos de listos con este coche. La rabiosa estética es simplemente brutal. Lejos quedaron esos Type R con alguna pegatina identificativa, que podían pasar desapercibido por nuestras calles. Este no. El Type R actual va gritando “¡miradme!” allá por donde pasa, y no es para menos.

    En un primer vistazo general es bastante complicado conseguir diferenciar los cambios estéticos que ha traído este lavado de cara, pero si sabemos dónde buscar, los encontraremos. En primer lugar los huecos del parachoques delantero, donde se acogen las luces antiniebla, han recibido algún apéndice extra, así como un pequeño suavizado de sus líneas. Los grupos ópticos, tanto delanteros como traseros, han sido actualizados, acogiendo un nuevo diseño LED que moderniza la primera imagen del coche. También se ha añadido una nueva toma de aire sobre el capó, de un tamaño más generoso que en el anterior, y una rejilla frontal que permite un mayor flujo de aire. Con estos dos últimos añadidos, el Civic Type R gana en admisión de aire y en la carga aerodinámica frontal.

    El enorme alerón trasero descansa sobre el portón del maletero

    En el apartado técnico también ha ganado pequeñas puntadas que hacen de este modelo un poco mejor en todos los sentidos que el modelo precedente. Para empezar tenemos un nuevo equipo de frenos, con discos delanteros flotantes divididos en 2 piezas y unas pastillas con un mejor agarre. La suspensión también ha sido retocada, presentando para esta versión un tarado más firme o más suave cuando sea preciso.

    Un interior digno de un Type R

    Introducirnos en el habitáculo del Civic Type R es sinónimo a hacerlo en un coche diseñado para el rendimiento en circuito. Sus asientos tipo baquet son brutales a la vista, al tacto y al sentido. Estos tienen un revestimiento de alcantara y cuentan con unas sujeciones que son una auténtica maravilla. Ir rápido en el Civic no te supondrá mayor problema de sujeción en los asientos, siempre y cuando lo hagamos situados en la primera fila.

    En la segunda fila tenemos una homologación para 2 pasajeros. Aquí encontramos una buena habitabilidad general en cuanto al espacio para la cabeza y para las piernas. Gente de alta estatura no tendrá problemas para acomodarse en esta fila. Pero ¿por qué sólo para 2 pasajeros?. Los japoneses han tirado de lógica y, aunque la plaza central pueda resultar socorrida para algunos casos, lo cierto es que es un puesto en el que ni el que lo ocupa, ni los otros dos pasajeros, viajarán con comodidad, por lo que aquí se ha decidido prescindir de él en aras de una comodidad mayor.

    El interior del Type R está muy diferenciado de lo que podemos encontrar en otras variantes

    Pero volvamos a la primera fila, que al fin y al cabo es la que más puede interesarnos. El Civic Type R, a diferencia de otros modelos de categoría similar, presenta un aspecto muy distinto del resto de sus hermanos de gama. Mucho alcantara por doquier: volante, paneles de las puertas, asientos o reposabrazos central. Además de este material también encontramos trazos de fibra de carbono o unas líneas rojas decorativas que rodean el interior. Como digo, la diferenciación aquí es muy notable.

    Una de sus mayores novedades en este lavado de cara, ha sido la actualización de su sistema de info-entretenimiento, que a pesar de esta mejora, sigue dejándonos con unos gráficos y una fluidez por debajo de lo esperado. Sí, incorpora la conectividad a Apple CarPlay y Android Auto, pero a decir verdad, habría sido mucho más efectivo en todos los sentidos que desde la marca hubiesen incorporado el sistema del Honda Jazz por ejemplo, mucho mejor en todos los sentidos.

    En el cuadro de instrumentos encontramos una pantalla central en la que se nos muestran todos los detalles acerca de nuestra conducción, así como otros datos de relevancia en caso de estar llevando a cabo una conducción deportiva, como es el indicador de fuerza G, un cronómetro o un dial en el que podremos ver claramente en qué punto es el más adecuado para subir una marcha. En este aspecto como vemos, el Civic Type R juega bien sus cartas.

    Los asientos delanteros son notablemente cómodos y sujetan el cuerpo perfectamente

    Pongamos a prueba su potencial

    ¿Qué se os viene a la cabeza a vosotros cuando veis un Civic Type R?. En mi cabeza estaba la sensación de que sería un coche muy duro y que te haría sudar cada kilómetro de cada tramo que recorrieras con él, además por supuesto de ser un coche ruidoso y gastón. Sin haber podido probar previamente un Type R, estas eran mis ideas. En definitiva, en mi cabeza estaban sensaciones de auténtico demoledor de vértebras.

    Y aunque mis expectativas eran esas, una vez me entregan el coche los chicos de prensa de la marca japonesa, arranco su motor de 4 cilindros, meto primera y me pongo rumbo hacia una de las circunvalaciones madrileñas. Voy en modo Confort y debo decir que todas mis ideas previas a probar el coche, aquí se diluyeron. El coche es sobradamente cómodo en cuanto a sus suspensiones, las cuales filtran muy bien todas las imperfecciones que encontramos en el asfalto. Su embrague no es para nada incómodo, y la visibilidad al exterior es notable. Aquí podemos decir que conducimos un lobo con una intensa domesticación para evitar que nos coma. Pero ¿qué ha sido entonces de mis ideas previas?. Incidiré en que esta prueba no ha hecho más que comenzar.

    Como digo, circulando en modo confort las sensaciones son muy buenas. El ruido que se cuela al habitáculo no es excesivo y sus asientos son cómodos y sujetan muy bien el cuerpo. Lo mismo sucede una vez abandonamos las vías rápidas y nos metemos de lleno por la ciudad de Madrid. Muchas miradas indiscretas y algún que otro personaje mostrando el poderío de su Seat Ibiza de segunda generación con escape modificado. Y es que si este coche no tuviese una estética tan bestial o al menos algo menos exagerada, podría pasar perfectamente por un Civic al uso en cuanto a la usabilidad y manejabilidad en ciudad. Pero como el Type R no ha sido concebido para esto, sino más bien para el disfrute y las sensaciones de sus ocupantes, salimos de la ciudad y ponemos rumbo hacia carreteras más divertidas en las que poder exprimir las prestaciones de este nipón.

    La dinámica del Civic Type R es capaz de hacerte disfrutar cada kilómetro con él

    Las carreteras secundarias de la sierra madrileña son nuestras elegidas. ¿Recordáis que os hablé antes sobre la comodidad en el modo Confort?. El Civic tiene otros dos modos: Sport y +R. El primero de ellos es el modo “por defecto” ya que siempre que arranquemos el coche, automáticamente este será el modo en el que conduciremos, a menos que seleccionemos otro posteriormente. La función que tienen estos dos, es ir incrementando la dureza del tarado de las suspensiones, la dureza de la dirección o el sonido del motor que se cuela al habitáculo. Dejándonos con un modo +R capaz de satisfacer a los conductores más ávidos de sensaciones.

    Seleccionando el modo más capaz, el +R, el Civic sabe qué queremos y qué exigimos de él. Una dirección más dura y directa, unas suspensiones mucho más firmes, y un sonido muchísimo más notorio en el habitáculo. Aunque en este último apartado debemos decir que no es el sonido real, sino que el equipo de altavoces ayuda en este cometido.

    Recordemos que bajo el capó ruge el motor de gasolina con 2.0 litros VTEC Turbo de 320 CV y 400 Nm de par máximo. Es decir, una auténtica joya alabada por muchos amantes de los japos. Y no es para menos. El comportamiento de esta mecánica es supremo, estira las marchas con muchísima soltura y en cualquiera de sus 6 marchas es capaz de entregar fuerza, cogiendo velocidad con pasmosa facilidad, especialmente desde las 3.000 rpm que es cuando pega la auténtica patada prestacional.

    El paso por curva del Type R es notablemente plano y muy directo

    El bloque motor junto a la caja de cambios hacen que la experiencia sea de las mejores del mercado. Un cambio duro, directo, muy bien dirigido y con un corto recorrido entre marchas. Tiene todas las características que buscamos los más apasionados del tercer pedal. En el momento de reducir marcha, no hará la subida de revoluciones automática como sí ejercen otros modelos del mercado. Aquí te lo tendrás que trabajar tú mismo y hacer un punta-tacón, como debe ser.

    El Civic Type R es capaz de darte sensaciones y mucha diversión. En una carretera de curvas, jugando con las marchas cortas, no necesitarás nada más que tener el tanque de gasolina lleno. Nada de música ni equipo de sonido, todos tus sentidos irán dirigidos en pasártelo bien y disfrutar de cada curva. La dirección firme, el sonido, la transmisión dura y directa, y la suspensión en su posición más estable, será todo lo que necesitemos para disfrutar de nuestro momento.

    A pesar de los que muchos pueden llegar a pensar, ser un coche de tracción delantera y con semejante nivel de potencia no lastra lo más mínimo en nuestra experiencia tras el volante. Nada de irse de morro en las curvas o no ser todo lo preciso que querríamos. Nada de eso. Se ha instalado un diferencial autoblocante que es capaz de corregir las trayectorias más complicadas, dejándonos a nosotros el simple trabajo de trazar y disfrutar. El paso por curva es muy plano, siempre que vayamos en la posición más firme de la suspensión, lo que nos da una seguridad muy grande a la hora de pasar por los vértices lo más rápidos que nos sea posible.

    La caja de cambios es uno de los mejores puntos de este coche

    El Civic Type R ha conseguido sacar en mí, un sinfín de sonrisas. La experiencia siempre es un grado y aquí, Honda ha demostrado qué sabe hacer y lo bien que sabe hacerlo. Entrando en el terreno de los consumos extraídos durante su prueba, he de decir que me han sorprendido para bien. En una conducción completamente lógica por ciudad sacamos una mediad e 8,5 litros, la cual podemos incluso bajar si nos movemos por circunvalaciones o carreteras donde la velocidad no sea especialmente protagonista, llegando hasta los 7,7 litros de media. En el momento en que queramos sacarle todo el jugo a las prestaciones, será muy fácil ver cifras por encima de los 12 litros. Unos consumos que para el tipo de coche que es y las prestaciones que nos ofrece, no son nada descabellados.

    Prueba Honda Civic Type R GT, un dinosaurio en un mundo electrificado