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    Prueba Lexus LC 500 Cabrio 2020: conducción coupé, pero a cielo abierto

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    El Lexus LC 500 tiene ahora versión descapotable.

    En el Lexus LC 500 Cabrio se ha conseguido mantener casi intactas la silueta, el maletero y el comportamiento dinámico de su hermano coupé. Un reto para Lexus y un resultado refinado, premium y aspiracional que te conquista desde el encendido de su motor V8 atmosférico.

    De cara al próximo año, Lexus ha actualizado su gama Lexus LC 500 y ha aprovechado para la introducción de su versión descapotable: el Lexus LC 500 Cabrio que hemos podido probar en su presentación internacional, en Sevilla, en una intensa jornada. Y aunque el descapotable tiene sus particularidades, la marca nipona se ha esforzado al máximo para tratar de mantener la línea del coupé a pesar de que en este podamos disfrutar 'a cielo abierto'.

    Llamativo, pero elegante. El diseño del Lexus LC 500 es extraordinario.

    La actualización de la gama, y la introducción del Lexus LC 500 Cabrio como versión descapotable, llegan tan solo tres años después del nacimiento del modelo y con cambios importantes. Y Lexus se mantiene, con todo esto, en su filosofía de apostar por la inclinación más premium: con un proceso de fabricación cercano a lo artesanal y precios que demuestran su enfoque, partiendo desde los 155.000 euros en el caso del descapotable.

    Diseño arriesgado y atractivo

    Como en el coupé, en la versión descapotable del Lexus LC 500 queda en evidencia, desde el primer vistazo, que estamos ante un producto emocional y aspiracional. El frontal es de silueta suave y aerodinámica, pero plagado de aristas tanto en su enorme parrilla en tonos metálicos, contrastada con la carrocería, como en sus compuestas y complejas ópticas que se ven completadas por decorativos que las unen a las tomas de admisión de aire laterales del paragolpes.

    Y la zaga sigue una tónica parecida, con un muy sutil spoiler marcado por la propia carrocería y unas ópticas de parecido decorativo al delantero. Los pilotos son más sencillos, pero igual de vistosos, y el enorme paragolpes hace la misma forma de la parrilla aunque de manera más disimulada, porque el color es exactamente el mismo que en el resto de toda la carrocería. También sus salidas de escape, cromadas, ayudan a hacer más atractivo un conjunto en el que llaman la atención sus llantas forjadas de 21 pulgadas, de 20" y de aluminio incluidas de serie.

    Se ha intentado, y conseguido, mantener la silueta de su hermano coupé casi intacta.

    Pocos detalles lo diferencian del coupé, al Lexus LC 500 Cabrio, en cuanto a su diseño. Y como ya avanzábamos es intencionado, porque tanto a nivel de chasis, como a nivel de diseño, se han esforzado al máximo por tratar de mantenerlo idéntico. Todo un acierto para un modelo que, en cualquiera de sus versiones, deja poco margen de maniobra para la mejora. Pero lo que sí tenemos, que marque la diferencia, es la capota de lona de cuatro capas para un aislamiento óptimo, y en tres colores diferentes: negro, azul Marine y marrón Ochre.

    Una capota digna de mención aparte

    La silueta en un descapotable es importante, o su diseño en conjunto, y más aún cuando hay una versión coupé con la que compararla. Y ocurre lo mismo a nivel de chasis y comportamiento dinámico -sobre lo que hablaremos más adelante-. Pero ¿qué hay de la capota? Si vamos a conducir 'a cielo abierto' necesitamos que nuestro habitáculo 'medio abierto' sea igual de confortable que el del homólogo coupé, y es algo que Lexus ha conseguido con tecnología.

    La capota del Lexus LC 500 Cabrio es de lona, sí, pero con nada menos que cuatro capas, como avanzábamos, para conseguir el mejor aislamiento posible cuando la tenemos activa tanto en términos de sonido como de temperatura. Esto es lo relativamente sencillo en un descapotable, y es algo en lo que Lexus nos ha dejado completamente satisfechos. Pero ¿qué ocurre cuando tenemos nuestra capota escondida?

    Sus compactas ópticas completan un conjunto de aristas y formas complejas en el frontal.

    Lo que ocurre es que el Lexus LC 500 cuenta con sensores que empiezan su trabajo identificando cuál es la situación de la capota. Y tan pronto se detecta que el techo está abierto, se recoge información para adaptar el aire acondicionado -y la calefacción- en cuanto a caudal y temperatura en base a la cantidad de luz solar, la velocidad de circulación y la temperatura exterior. Así, en todo momento se consigue un habitáculo con las condiciones de temperatura idóneas y una experiencia de conducción sin fisuras.

    Contamos además con calefactores integrados en los reposacabezas que dirigen aire caliente -cuando corresponde- al cuello, y sin problemas con nuestra altura, porque están diseñados para adaptarse a cualquier conductor. En definitiva, hay una serie de detalles específicos, e importantes, en el Lexus LC 500 Cabrio, que nos van a permitir disfrutar bajo cualquier circunstancia de su mayor ventaja que es la capota de lona. Da igual si la tenemos plegada o desplegada, siempre vamos a disfrutar del máximo confort.

    Esta capota de lona es de accionamiento eléctrico y con un avanzado sistema que demora 15 segundos para abrir o cerrar el techo por completo, algo que puede hacer a una velocidad máxima de 50 km/h. Y aseguramos que es un sistema 'avanzado' porque aquí también se han esforzado los ingenieros de Lexus consiguiendo que su tecnología sea tan compacta como para mantener un maletero de 149 litros, frente a 197 litros que se ofrecen en la versión coupé.

    Un modelo solvente como rutero y en ritmos ágiles en carreteras viradas.

    Comportamiento coupé en el Lexus LC 500 Cabrio

    A pesar de ser el primer 'soft top' de Lexus, su primer modelo con capota de tela, han conseguido resolver las cuestiones estéticas, y técnicas, de forma intachable. Pero en su buque insignia todo lo anterior no es lo único que importa, ni por el cliente al que está enfocado el producto, ni por su orientación en el mercado frente a las alternativas, ni por el reto interno que supone un modelo de tales características.

    Para el aspecto más técnico, en el que una vez más se compara con su hermano coupé, el Lexus LC 500 Cabrio cuenta con una serie de refuerzos tanto en las barras de suspensión como en la zona trasera. Entre los cambios técnicos, que han obligado a subir 100 kg, aproximadamente, el peso final del modelo, hay más de 30 puntos de soldadura adicionales y tres juegos de tirantes en la parte baja del modelo. Su peso es de 2.035 kg, un dato técnico que a priori debería penalizar su comportamiento dinámico.

    Y es así porque su aceleración es tres décimas más lenta, en el 0 a 100 km/h, que la del coupé. Pero en poco más se notan las diferencias que implica, a nivel técnico y de ingeniería, el hecho de conducir una versión con capota de lona. A nivel de comportamiento dinámico es un modelo definitivamente solvente, que se arriesgaba a quedar a la sombra de su hermano coupé, pero en absoluto le resta brillo al V8 5.0 litros de 477 CV.

    Es notable el cuidado que ha puesto Lexus en el aislamiento acústico y térmico del habitáculo.

    Cuidado en los acabados y el diseño interior

    Otro punto en el que Lexus puede sacar pecho, respecto a su nuevo Lexus LC 500 Cabrio, es el interior. No por su espacio, con un habitáculo que ofrece perfecto espacio para el conductor y su acompañante, pero unas minúsculas plazas traseras que le llevan directo a ser un '2+2'. Más bien, por la calidad de sus acabados, que es un aspecto en el que Lexus siempre cuida hasta el más mínimo detalle.

    La combinación de materiales y su refinamiento, con un excelente ajuste y un perfecto aspecto estético, hacen que el Lexus LC 500 Cabrio mantenga en el interior las buenas sensaciones que da con su carrocería. No es el último grito en tecnología y se hace notar en pequeños detalles como el touchpad central para el control de la pantalla multimedia, funcional pero poco avanzado en el aspecto puramente tecnológico.

    Pero en este cabrio lo importante es ofrecer una buena experiencia en el puesto de conducción y acompañante, y un nivel de acabados premium, y en esto el Lexus LC 500 Cabrio no da lugar a un 'pero'. Y por supuesto, sin dejar atrás requisitos tecnológicos de nuestros tiempos como la compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay aunque, eso sí, utilizando un cable físico para la conexión con el dispositivo móvil.

    La experiencia de conducción está al nivel de la que ofrece su hermano coupé.

    Descapotable para disfrutar de la conducción más pura a cielo abierto

    Desde el encendido se evidencia el motor V8 5.0 litros de 477 CV, y atmosférico, que monta el Lexus LC 500 Cabrio y que emite un sonido muy presente, pero refinado y de buen gusto. Incluso en este apartado, el del sonido del escape, Lexus ha puesto especial mimo y ha conseguido un resultado al que no se le puede sacar punta. Este motor es la guinda de un pastel con perfecto aspecto y sabor, algo que hemos podido comprobar sentándonos en el asiento del conductor y probándolo a fondo.

    Desde bajas revoluciones el motor V8 del Lexus LC 500 Cabrio ya hace notar su presencia, pero con un gorgoteo relativamente discreto. No es hasta las 4.000 rpm, aproximadamente, cuando el sonido de escape se hace mucho más presente y visceral, con un estallido que es producto de la apertura de la válvula del silencioso del sistema de escape. Cuando ocurre esto, incluso con la capota abierta y mucho ruido exterior, el sonido del motor se disfruta plenamente en el interior del habitáculo. Incluso a pesar de que, como ya avanzábamos, el aislamiento de este habitáculo es realmente bueno también con la capota abierta.

    Y podemos exprimir las velocidades hasta por encima de las 7.200 rpm sin problema, con el límite establecido en las 9.000 rpm. El bloque tiene una entrega de potencia suave, pero contundente y constante. En todo momento se hace sentir despierto y vivo, y siempre podemos regular su comportamiento con el mando físico específico, sobre el cuadro de instrumentos, y en forma de ruleta, que hace las veces de selector de modos de conducción.

    Un modelo al que se le pueden sacar pocas mejoras posibles.

    La electrónica modula milimétricamente el vehículo tanto por el comportamiento del motor como de la transmisión, el chasis y la dirección, cuando cambiamos entre los modos Eco, Comfort, Sport S y Sport S+. Además, entre ellos podemos ver que el Lexus LC 500 Cabrio es un descapotable más contenido y rutero, o se convierte en un deportivo de trasera juguetona, aunque siempre dócil y noble en su comportamiento, incluso en las situaciones más exigentes.

    Las buenas sensaciones que da su bloque atmosférico se complementan con la transmisión de diez velocidades; en modo automático trabaja de manera rápida y efectiva, y si utilizamos las levas metálicas, de gran tamaño, que están tras el volante, la respuesta es inmediata en cualquier decisión. El punto clave en el comportamiento mecánico del Lexus LC 500 Cabrio está, sin duda, en el contraste que permite entre una conducción tranquila y rutera, y un tramo 'travieso' para divertirnos exprimiendo sus 477 CV.

    Y a nivel de dinámica, efectivamente han conseguido que su descapotable esté a la altura de un coupé. Se siente estable en curva, manejable y divertido. Su comportamiento dinámico es sobresaliente si nos planteamos disfrutar 'melena al viento' de carreteras enrevesadas, curvas cerradas y ritmos rápidos apretando el gas. Una experiencia sobresaliente.

    Prueba Lexus LC 500 Cabrio 2020: conducción coupé, pero a cielo abierto