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Prueba de consumo (II): Peugeot 308 1.6 BlueHDi 120 EAT6

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Sometemos a prueba al Peugeot 308 1.6 BlueHDi EAT6 para verificar cuánto hay de cierto en el consumo de combustible que homologa. Llega el momento de enfrentarlo al tráfico urbano y, finalmente, conocer las cifra de consumo tras más de 1.400 kilómetros recorridos en todo tipo de vías y condiciones.

Seguimos con la profunda prueba de consumo del Peugeot 308. En la primera parte te conté los resultados que se podían obtener circulando en vías rápidas pero la prueba de fuego para conocer la frugalidad de un automóvil son los recorridos urbanos. Aquí, con frecuentes detenciones y arrancadas, las cifras siempre son más abultadas. El Peugeot 308 1.6 BlueHDi EAT6 homologa sólo 4,0 l/100 km en este terreno, una cifra tan impresionante como imposible de conseguir.

Sí es cierto que en recorridos cortos, sin mucho tráfico y siendo especialmente cuidadoso con el pedal del acelerador he logrado registros ligeramente por encima de los 5 litros con este Peugeot, pero este dato se obtiene en ocasiones puntuales y no es representativo de la realidad. En un circuito 100% urbano largo y variado el consumo resultante fue de 6,9 l/100 km.

El número no es muy sorprendente y está en línea con muchas de las alternativas del segmento. En todo caso hay que recordar que una prueba de circulación real en ciudad se puede ver afectada por multitud de factores y las desviaciones en el consumo pueden ser mucho mayores que en carretera, pero ahí está el dato como referencia.

El i-Cockpit, una solución inteligente

Al margen de su sed, merece la pena detenerse para hablar del i-Cockpit. Este término es que utiliza Peugeot para hablar de la configuración que se muestra delante del conductor compuesta por un volante muy pequeño y un cuadro de instrumentos que se visualiza por encima de éste y no a través del aro como es tradicional.

Hace falta acostumbrarse a esa colocación, que al principio se hace extraña, pero enseguida se aprecian sus ventajas. Entre otras cosas porque el pequeño volante del i-Cockpit es ideal para realizar maniobras. La visibilidad trasera no es muy buena por el reducido tamaño de la luneta y la anchura de los pilares C, algo que no me resultó problema al contar con sensores de aparcamiento delanteros y traseros además de la cámara posterior. Para simplificar más las cosas también está disponible el sistema de aparcamiento automático Park Assist.

Hasta este punto ya he hablado del consumo en ciudad y en carretera del Peugeot 308 ¿Qué pasa si lo juntamos todo? Durante más de 300 kilómetros calculé el consumo realizando todo tipo de desplazamientos en condiciones variadas con un resultado de 5,8 l/100 km.

En este tiempo quedó claro el extraordinario ajuste del chasis del modelo galo, con una suspensión que ofrece un perfecto compromiso entre comodidad y firmeza. Las oscilaciones de la carrocería son escasas y se filtran las irregularidades del asfalto de manera que parece que viajamos en un coche de un segmento superior.

Por su parte la transmisión EAT6 me ha dejado un sabor agridulce. La mayoría de las veces actúa con suavidad, pero en algunas reducciones es un cambio algo brusco, especialmente cuando practicamos una conducción alegre. A lo que no puede ponerse ningún pero es a la velocidad de las transiciones de una marcha a otra, es rapidísima.

Sólo queda mencionar ya el resultado final de la prueba: en 1.434 kilómetros el consumo fue de 5,3 l/100 km. Como ves el resultado es menor que el que te comentaba en el anterior párrafo porque se suman muchos más kilómetros por autopista, terreno que favorece que la media descienda.

Conclusiones

Sin ninguna duda el Peugeot 308 es uno de los mejores compactos sobre el que realizar desplazamientos largos. Sus suspensiones tratan con mimo a los ocupantes, la insonorización es realmente buena y el comportamiento no tiene tacha, elementos que resultan en un elevado confort de marcha que supera incluso el de muchos modelos de segmentos superiores.

El motor 1.6 BlueHDi de 120 CV es una excelente elección, probablemente la más inteligente de la gama diésel del compacto francés. Los consumos pueden llegar a ser realmente bajos en carretera y cumplen con corrección en ciudad, siempre mostrando unas prestaciones y respuesta satisfactorias.

Esta mecánica del 308 va tan bien que se hace innecesario dar el salto a un propulsor superior como el 2.0 BlueHDi de 150 CV que ya probamos con el 308 SW. El motor de 2,0 litros cuesta 1.750 euros más que el de 1,6 litros y nos dará unas prestaciones ligeramente superiores, aunque no se echa en falta garra al motor de 120 CV.

Por otro lado ¿merece la pena hacerse con el cambio EAT6? Será cuestión de gustos. En general aporta un mayor plus de confort que la caja manual de seis velocidades, pero también es cierto que la transmisión automática supone un sobrecoste de 1.200 euros frente al manual. Si tuviera que decidir probablemente me olvidaría del motor 2.0 y del EAT6 reinvirtiendo ese ahorro en equipamiento.

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