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    Prueba Peugeot 508 SW 1.6 HDI 115 (I), diseño exterior

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    Esta semana vamos a probar el Peugeot 508 SW equipado con el motor turbodiésel más pequeño de la gama, capaz de ofrecer una potencia de 114 CV. Empezamos analizando su diseño exterior y no llevamos la primera sorpresa viendo la líneas de su carrocería familiar ¿Nos gusta más que la berlina de cuatro puertas?

    En este primer capítulo de la prueba del Peugeot 508 SW voy a centrarme en su diseño exterior y dejaré los comentarios sobre el interior y motor para los siguientes capítulos de esta serie.

    Lo he compartido con compañeros de profesión y otros amigos y todos hemos coincidido en una misma reflexión inicial: el 508 con carrocería familiar es más bonito que la berlina de tres volúmenes.

    Es como si la marca hubiese hecho primero el Station Wagon y, después, hubiera adaptado su línea lateral y trasera prescindiendo del portón trasero.

    El Peugeot 508 SW tiene una imagen bastante potente con un perfil muy largo y que baja a medida que se acerca a la zaga. Hay que tener en cuenta que es cinco centímetros más largo y cuatro más anchó que su predecesor, el 407 SW.

    Por delante no hay diferencia con la berlina, con ese diseño de líneas redondeadas rematadas con los ángulos de los faros. Sea por el esfuerzo de marketing de la marca o porque realmente lo han conseguido, el Peugeot 508 SW tiene una mirada 'felina'.

    En resumen, es un automóvil elegante y con la presencia propia del buque insignia del fabricante francés (los toques cromados de algunas molduras contribuyen a este efecto visual). Con un aire deportivo que le convierte en uno de los familiares más atractivos del mercado.

    Prueba Peugeot 508 SW 1.6 HDI 115 (I), diseño exterior