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    Prueba Skoda Octavia 2020, no se puede necesitar más (Con vídeo)

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    Por fin he podido probar el Skoda Octavia 2020. Tras someterse a una completa cirugía reconstructiva, la berlina compacta checa llega más fuerte que nunca y dispuesta a asaltar el trono de los compactos, donde sus hermanos no se lo piensan poner nada fácil.

    Cuando hablamos de los compactos del Grupo Volkswagen siempre hablamos del SEAT León, el Audi A3 y el Volkswagen Golf. Es corriente pasar por alto el Skoda Octavia por el simple hecho de no mostrar la misma configuración que sus colegas. Sin embargo, el compacto checo ha conseguido posicionarse como una alternativa muy funcional para un amplio abanico de clientes. No será el compacto que todos quieran, pero posiblemente sí el que muchos necesiten.

    Vídeo-prueba del Skoda Octava Combi 2020.

    El Octavia se ha convertido en uno de los históricos del mercado. Desde su primera generación, lanzada al mercado en el año 1997, cuatro son las generaciones que han pisado la calle. La última de ellas es las que nos ocupa en este vídeo. En cada una de ellas el Octavia ha ido ganado calidades y atributos. Sin embargo, a cada generación las ventas han ido disminuyendo en nuestro país, en parte lastradas por el mal concepto que se tiene al ser considerado un coche de taxista. Unos prejuicios estúpidos que nacen del puro desconocimiento.

    El Skoda Octavia ha madurado y lo ha hecho a las mil maravillas. En apenas cuatro ediciones ha pasado de ser una berlina económica a una berlina económica y encima visualmente atractiva. Hay que reconocer que el nuevo diseño tampoco es que resulte especialmente emocional. Los checos no son conocidos por su pasión, más bien por su buen razonamiento y elevada practicidad. Pero para esta edición se ha trabajado un poco más el aspecto del diseño.

    Nueva imagen para el Octavia. No gana puntos en emoción pero sí en madurez

    El nuevo frontal nos adentra en un coche más afilado, con un morro más comprimido por culpa de un capó con una línea descendente más acusada. Eso nos lleva a la siempre presente parrilla de "estilo Skoda", y a unos faros más estrechos y elegantes con tecnología LED desde su acabado base. Por el momento se ofertan dos niveles: Ambition y Style. A ojos vista el cambio más dramático de uno a otro se produce en la parte inferior de los parachoques, donde podemos ver un estilo más elaborado en el segundo nivel.

    Skoda vende el nuevo Octavia en diferentes formatos: berlina, Combi y Scout, este último bajo la carrocería Combi. Cada uno ofrece líneas particulares, siendo el más llamativo el acabado Scout con su claro ambiente campero. En la parte trasera es donde mejor podemos ver la madurez ganada por la berlina compacta. Una zona muy bien presentada, con faros elegantes y un portón de generosas proporciones. Skoda dice que el símbolo más claro de esta evolución está en que la marca viene representada por su nombre y no por su emblema.

    Hay que recordar que el Octavia usa la misma plataforma que sus colegas compactos, así que, por decirlo de alguna manera, los cuatro se parecen mucho entre sí, y de hecho el checo y el español tienen la misma distancia entre ejes. La diferencia principal es la forma en la que se presenta cada uno. En este caso contamos con la carrocería familiar, pero que no te confunda, las medidas son las mismas que la berlina convencional: 4,69 metros de largo, 1,83 metros de ancho y 1,47 metros de alto. Donde sí gana la carrocería Combi es en espacio de maletero, como ahora te contaré.

    Es increíble lo que se puede conseguir aprovechando al máximo las piezas que te dan. Skoda es única en hacer semejante trabajo. Pero antes de entrar a valorar la habitabilidad, merece la pena entrar a detallar un poco el diseño interior y las calidades. Una vez más vuelvo a apelar al sentimiento de madurez. El Octavia ha ganado donde muchos le criticaban, en calidad interior. La nueva generación emplea materiales buenos y ajustes mejores.

    El Octavia ha ganado en calidad y tecnología. Un arma de doble filo

    Materiales blandos en la mayoría de las superficies donde vamos a tocar, y plásticos más duros en esas zonas que rara o ninguna vez vamos a tocar. La sensación de calidad percibida es muy alta, y nada tiene que envidiar a un León o un Golf. No puedo decir lo mismo del A3, porque en ese caso se nota un poco más el sentimiento premium de la marca, pero con la mano en el corazón te digo que la diferencia de precio tampoco se justifica.

    La tecnología es un factor de compra decisivo a día de hoy, y aunque se agradece que las marcas se preocupen en mejorar los elementos de confort, el problema está en que los coches cada vez son más difíciles de gestionar. El Skoda Octavia emplea el sistema multimedia creado por Volkswagen, y sinceramente no me parece el mejor. De una marca cuyo eslogan es "Simply Clever" no se puede esperar semejante sistema multimedia, es demasiado complejo.

    TODAS las gestiones se realizan a través de la pantalla. Algo peligroso cuando estamos en marcha

    Por suerte o por desgracia, el que subscribe estas líneas está acostumbrado a tratar con diversos sistemas multimedia, y debo decir que el del Grupo VAG (a excepción de Audi) no es bueno. Se nota que el equipo de desarrollo se ha venido arriba creando menús, submenús, programas, ajustes y demás historias que hacen la conducción muy peligrosa. Es tan amplio el equipo que requiere estar un tiempo parado investigando qué controlar y cómo controlarlo. Pero bajo ningún concepto se puede defender tener que clicar tres veces en una pantalla para cambiar los ajustes de la climatización. Eso no es evolución, es involución.

    El sistema está compuesto por dos pantallas. La de la consola central disfruta de ocho pulgadas en las versiones menos equipadas, y un máximo de 10 pulgadas para las ediciones más completas. El segundo de los paneles está en el cuadro de instrumentos digital, de serie en todos los modelos. Su tamaño es de 12,3 pulgadas y su gestión, que también podría ser mejor, se hace desde los botones que tenemos en el volante. Esto también requiere de un periodo de aprendizaje, ensayo y error. Lo bueno que tienen ambos paneles es que ofrecen mucha calidad. Las cosas como son.

    El cuadro de instrumentos digital viene de serie, y ofrece muchos modos diferentes

    Aunque la presentación de la tecnología podría ser más clara y mejor presentada, esta nueva generación del Octavia cuenta con una serie de dispositivos que lo convierten en el modelo más avanzado de Skoda. Hay mucho de lo que hablar, además de lo ya comentado, pero merece la pena indicar la presencia de faros matriciales de LED, Head-Up Display, conectividad para dispositivos móviles, climatizador de tres zonas, acceso y arranque sin llave, un inmenso techo panorámico practicable, asientos delanteros y traseros calefactados, y un gran despliegue de asistentes y ayudas a la conducción con conducción autónoma de nivel 2.

    El Octavia siempre ha sido la opción predilecta de aquellos que buscan el espacio a la forma. Al tener un formato de berlina con dos o tres volúmenes, el espacio interior es muy amplio. Todos los pasajeros disfrutan de una habitabilidad excelente, incluidos los de la fila posterior. La única pega es el túnel de transmisión, elevado e intrusivo. Pero como el espacio trasero es tan amplio no supone un defecto grave. Cinco pasajeros adultos pueden viajar sin ningún problema durante una buena cantidad de kilómetros.

    El Octavia Combi luce uno de los baúles más grandes en el mercado de las berlinas

    Y llegamos al maletero, y como siempre, es gigante. La berlina disfruta de un volumen mínimo de 600 litros. Si quieres comprarlo tendrás que irte a SUV mucho más grandes que el checo, o a monovolúmenes con una gran altura. La carrocería Combi eleva esa cota hasta los 640 litros de capacidad mínima y 1.700 litros de capacidad máxima al abatir la segunda fila de asientos. Maniobra que se puede hacer con unos cómodos tiradores dentro del maletero. El Scout ofrece lo mismo que el Combi, ya que usa su misma carrocería.

    Por el momento, dada la juventud de esta cuarta generación, el Octavia cuenta con una paleta mecánica algo corta. Dos versiones de gasolina y otras tantas diésel. La rama de gasolina está compuesta por motores de tres y cuatro cilindros con 110 y 150 caballos de potencia. Por su parte, los diésel se despiden del archiconocido 1.6 TDI para ofrecer únicamente un bloque 2.0 TDI con 116 y 150 caballos de potencia. En un futuro se espera la llegada de más unidades a la familia de motores, incluyendo soluciones microhíbridas con etiqueta ECO y opciones híbridas enchufables con distintivo CERO, incluyendo la esperada variante RS con 245 caballos que será, una vez más, el más prestacional de la familia.

    En marcha con el Skoda Octavia 2.0 TDI 150 CV

    Sí, para esta prueba hemos optado por un diésel, y ¿por qué por un diésel? Pues porque el Octavia siempre ha sido un coche familiar, un coche que todos los días es empleado para mil tareas y que acaba acumulando miles de kilómetros a sus espaldas, y aunque algunos nos intenten vender la moto, los motores diésel siguen siendo los mejores aliados de los bajos consumos.

    También es cierto que por el momento es una solución mucho más cara, casi 4.000 euros más, pero en cierto modo se debe porque Skoda obliga a coger el cambio automático DSG con las versiones diésel, y eso por sí solo ya son unos 2.500 euros más. En un futuro será posible asociar el cambio manual y el motor diésel, al igual que será posible unir el motor de gasolina al cambio automático, pero no hay que descartar nunca el cambio automático por el confort que aporta.

    En marcha convence. Aunque la elección diésel o gasolina requiere echar cuentas

    Como ya he dicho un poco más arriba, el Grupo VAG se deshace del 1.6 TDI, ocupando su puesto el 2.0 TDI de la unidad de pruebas. Decir adiós al downsizing es la nueva normalidad en el mundo del motor, pues parece ser que las marcas se han dado cuenta que un motor pequeño no tiene porqué ser sinónimo de ahorro y eficiencia. Al menos un servidor duda mucho (sé que estoy en lo cierto), que un motor pequeño no será capaz de igualar las capacidades de este diésel.

    Si ya te has leído alguna que otra prueba mía, gracias, sabrás que siempre me gusta destacar lo que me ha gustado y lo que no. Esta ocasión no va a ser distinta, aunque voy a empezar de menos a más. Lo que menos me ha gustado es su refinamiento. El ruido que desprende el motor no es muy agradable, y el tacto de gasoil es muy claro. Otros bloques diésel no tienen ese sonido y ese tacto. El Grupo Volkswagen siempre ha tenido este problema, y es incomprensible que a día de hoy siga sin tener una solución eficaz para suavizar el ruido y el tacto de sus motores diésel.

    Las plazas delanteras son muy cómodas. Los kilómetros caen sin preocupaciones

    Lo bueno es que ese ruido clásico de motor de gasoil no se filtra al interior, o no tanto como si lo escuchas desde fuera. Siguiendo con los aspectos menos positivos del Octavia es hora de hablar del cambio DSG. En líneas generales todos sabemos a qué nos enfrentamos con este tipo de cajas. Rápidas pero algo toscas, a la vez que eficientes y suaves cuando así se les pide. El DSG de siete velocidades de la unidad probada mostraba serios problemas de lentitud en modo ECO, y todo tiene una explicación.

    Las marcas están obligadas a satisfacer a la Unión Europea en sus ansias por reducir las emisiones contaminantes. Por eso los coches cada vez "tiran" menos. La electrónica regula la forma en la que se entregan las prestaciones mediante diferentes modos de conducción, que en el caso del Octavia son: Eco, Confort, Normal, Sport e Individual. Este último nos permite ajustar diferentes parámetros, incluida la velocidad de la transmisión, a nuestro gusto.

    Tecnología Shift-By Wire. La palanca no está conectada con la caja de forma directa

    Si optamos por el modo Eco ganaremos eficiencia, pero lastraremos tanto el rendimiento que en ciertas ocasiones puede ser peligroso. Al poner este programa la respuesta del acelerador es menos reactiva y la caja sucumbe a Morfeo. Hay un claro retraso entre que uno pisa el pedal del acelerador y el coche reacciona. Un lapso claro y que a veces puede coger por sorpresa. Ya he contado la explicación, y el origen del problema. Le pasa a muchos coches y muchas marcas, y por eso no siempre es recomendable circular en modo Eco, solo para viajes por autopistas.

    Y hasta aquí diría que todo lo que menos me ha gustado de esta variante mecánica. Como verás no es mucho, y eso es buena señal. El resto me ha convencido o me ha gustado mucho. Quiero que quede claro que el Octavia, al menos en esta configuración, no presenta unas capacidades dinámicas extraordinarias. Se mueve bien y con soltura, pero no es un RS como ya te conté en la pasada generación. Skoda tiene varias suspensiones, y la unidad de pruebas montaba una suspensión adaptativa. En el configurador la encontrarás con el nombre DCC, y cuesta 995 euros. Ahórratelos para otra cosa, porque no merece tanto la pena.

    Aunque todo se centra en la pantalla tenemos esta hilera de accesos rápidos en la consola

    Ojo que está bien presentado. Hay una clara diferencia entre el ajuste deportivo y el confort, pero no creo que el comprador tipo solicite los servicios de este programa. De serie Skoda monta la suspensión confort, y esa es la que mejor concuerda con el coche. Blandito y cómodo para llevar a la familia donde se necesite de forma tranquila y encima ahorrando unos euros. La calidad de rodadura que ofrece también es muy alta, es muy fácil recorrer largas distancias sin inmutarte. Parece un coche de un segmento superior.

    Los 150 caballos del motor son muy aprovechables. 150 caballos entre las 3.000 y las 4.200 revoluciones con un par de 360 Nm entre las 1.600 y las 2.750 revoluciones. Esto quiere decir que el motor siempre tiene capacidad de respuesta, y en caso de no tenerla la caja actúa en buenos tiempos siempre y cuando no vayamos en modo ECO. No creo que nadie vaya a pedir o necesitar más, porque incluso circulando a alta carga o en un puerto de montaña se muestra lo suficientemente resolutivo.

    Los 150 caballos del 2.0 TDI son más que suficientes para el Octavia, aunque habrá más

    Pero lo mejor, lo mejor de lo mejor, llega de la mano de los consumos. Para esta unidad Skoda anuncia un consumo combinado de 4,7 litros por cada 100 kilómetros recorridos. Es un dato muy exacto. A lo largo de la semana de pruebas los consumos han oscilado entre los 2,8 litros (sí como lo lees) y los 5,3 litros por cada 100 kilómetros. El primero es raro de conseguir, pero si tienes precaución y el terreno te ayuda se consigue. Es muy fácil bajar de los cuatro litros, pero lo normal será circular en cifras más próximas a los cinco. Tras la semana el ordenador de a bordo marcaba 4,9 litros de media.

    Al hablar del Octavia hablamos de una de las berlinas compactas con mejor relación precio/producto. Pocos rivales son capaces de ofrecer lo mismo que ofrece el checo por el precio que ofrece el checo. En el más económico de los casos el precio de salida del Octavia es de 26.650 euros, sin ofertas o promociones. Si hablamos de la versión familiar, el Octavia Combi el precio de salida crece apenas 700 euros, hasta un mínimo de 27.350 euros, una vez más sin ofertas o descuentos.

    Para ir concluyendo

    Cerramos esta prueba con la sensación de encontrarnos ante un modelo muy evolucionado. Skoda ha hecho un gran trabajo con el nuevo Octavia. Era difícil mejorar el producto, pero lo han hecho con la tecnología. Un arma de doble filo que, si bien podría estar mucho mejor integrada, ofrece lo que nunca antes le había sido posible ofrecer. Su relación precio-producto está fuera de toda duda. Si buscas un modelo compacto bien acabado, cómodo, tecnológico y con mucho espacio, no hay más donde mirar, el Skoda Octavia ya era el mejor, pero ahora un poco más.

    El Octavia sigue siendo un coche casi único. Pocos igualan su relación precio-producto
    Prueba Skoda Octavia 2020, no se puede necesitar más (Con vídeo)
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