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Prueba Volkswagen Passat 2.0 TDi, elegante, distinguido y amable caballero

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El nuevo Volkswagen Passat se actualiza para seguir estando a la cabeza de su segmento

En esta ocasión nos ponemos tras los mandos del renovado Volkswagen Passat. Posiblemente una de las berlinas más reconocidas del mundo del automóvil, pues tras 48 años y 8 generaciones, la experiencia acumulada es un claro punto a favor y el Passat sabe jugar bien sus cartas. Junto al 2.0 TDI y sus 150 CV, veremos qué tal se maneja este distinguido caballero.

La historia de las berlinas es cuanto menos extensa en el tiempo, de hecho, este tipo de carrocería lleva muchas décadas entre nosotros. Pero allá por el ya lejano año 1972 nacía en el seno de la marca de coches del pueblo, un modelo que vendría a dar salida a muchas de las demandas de las familias de por aquel entonces. Nacía el Volkswagen Passat.

A muchos de los que estamos aquí ahora, viviendo tiempos inciertos para la pasión y la lógica en el mundo del automóvil, nos habría gustado vivir aquella época de excesos y ausencia de SUV’s con cada vez menos sentido, en algunos modelos. Y no me malinterpretéis, no es que el Passat viera la luz para dar rienda suelta a la pasión al volante, pero sí lo hizo en un formato lógico, atractivo y, sobre todo, funcional.

Estéticamente el Volkswagen Passat se ha tocado lo justo para que continúe en el mercado algunos años más

Hoy, conoceremos en profundidad las novedades que han visto la luz tras la actualización de su octava generación, las cuales se han centrado principalmente en poner al día levemente a este superventas, pero nada rompedor, pinceladas de aquí y allá con las que mantener joven a la berlina por excelencia, pero sobre todo, más tecnológica que nunca.

Justos pero necesarios retoques

Comenzamos hablando de la estética del Passat. En este caso nos centraremos principalmente en el modelo con carrocería tipo berlina, pues es la unidad con la que trabajamos, aunque también existe la variante denominada Variant, la cual es la clásica carrocería familiar. La diferencia entre estas dos versiones únicamente reside en la trasera, pero como he dicho, nosotros hoy nos centraremos en la berlina.

Exteriormente Volkswagen no se ha jugado el cuello precisamente realizándole cambios espectaculares, sino más bien al contrario. Desde Volkswagen han jugado bien el papel como marca alemana, tirando del clásico dicho “si algo funciona, para qué cambiarlo”, y el Passat es el vivo ejemplo de esto.

Su clásica carrocería de 3 niveles es, desgraciadamente, una especie en extinción

Mirando el frontal encontramos una nueva parrilla, que acogen mucho más a sendos faros delanteros, los cuales ahora poseen tecnología LED de serie, así como un parachoques renovado. Este último según el acabado escogido será de una forma u otra, pero de esto hablaremos un poco más adelante. El parachoques acoge unos faros antinieblas también modificados. Nuevos juegos de llantas y nuevos colores que se unen a la ya completa paleta que ofrece la marca.

Pasando hasta su retaguardia, los cambios son aún más leves. Una ligera modificación en la forma lumínica de sus faros LED, y unos bajos del parachoques también con un leve toque modernizador, hablamos de una doble salida falsa de escape, meramente decorativas, las cuales están divididas por su mitad, dando la impresión de una cuádruple salida. Nada más lejos de la realidad. Como he dicho, meramente decorativas. También se ha reubicado el nombre del modelo, para acercarlo más a sus hermanos de gama, situándose ahora en el centro del portón, justo debajo del gran logo de Volkswagen y tras el cual se accede al interior del maletero. Y exteriormente nada más. Como he dicho una actualización muy ligera y justa pero también necesaria.

Pasamos ahora a echar un vistazo al interior, donde también se perciben aires completamente continuistas. Los cambios severos no existen aquí, y las modificaciones se limitan únicamente a ligeros toques estéticos, como sería la desaparición del mítico reloj analógico que coronaba el salpicadero, en favor de una placa donde leeremos el nombre del modelo (por si se nos olvida). Además de eso, encontramos nuevas molduras y una nueva iluminación ambiental que podremos modificar a través de los menús del sistema de info-entretenimiento, y que tiene la particularidad de modificar también el color predominante en el cuadro de instrumentos.

En el interior se ha remarcado la sobriedad y la calidad de acabados, sobre un mayor rediseño

En el apartado tecnológico es donde quizás encontremos los cambios más significativos, pues la pantalla central ahora pasa a ser de 9,2 pulgadas, con tecnología táctil y con una fluidez que quita el hipo, así como con una conexión a nuestro smartphone a través de Apple CarPlay. Por el momento nada de Android Auto. Finalizamos este apartado con una mención especial a la reducción de la pantalla de la instrumentación digital que pasa ahora a ser de 11,7 pulgadas, aunque con una mejor nitidez gráfica.

Más seguridad y equipamiento

La renovación invisible. Así la llaman, y aunque podríamos decir que sin duda alguna, es la más importante de todas. La seguridad tanto activa como pasiva. La que en caso de accidente, o riesgo, velará por nosotros y nuestra integridad, y de eso en Volkswagen saben mucho. El nuevo Passat incorpora novedades como el asistente para mantenimiento del carril, radar de proximidad de actuación conjunta con el control de crucero adaptativo y asistente de frenada de emergencia, entre otras. Gracias a todas ellas, el Volkswagen Passat pasa a tener la consideración de coche autónomo de nivel 2.

En el apartado del equipamiento encontramos que desde la opción de entrada a la gama Passat, el coche ya equipa de serie artilugios como los faros LED, tanto delanteros como traseros, el detector de fatiga del conductor, el regulador de velocidad de crucero y limitador o el pomo de la palanca de cambios en cuero. Para el siguiente acabado denominado Executive, incluye el navegador, climatizador trizona, carga de nuestro smartphone por inducción y control de aparcamiento delantero y trasero.

Uno de las mayores actualizaciones de este coche: la tecnología de seguridad

Para finalizar, el acabado tope de gama y el que tiene unos estándares que podríamos calificar de más "deportivos o agresivos", sería el R-Line, que es el que equipa el coche que hoy nos ocupa. Este acabado, además de unas llantas propias de 18 pulgadas también incorpora de serie el navegador grande, Digital Cockpit, cámara de visión trasera y el sistema de cierre y arranque sin llave “Keyless Access”.

El aumento de tecnología se hace patente en esta renovación del Volkswagen Passat

Como vemos, el equipamiento es de lo más completo, pero en caso de que seamos muy sibaritas y amantes de las nuevas tecnologías, siempre podremos tirar de catálogo de extras, el cual ofrece cosas como el techo solar, los asientos electrónicos climatizados y un largo etcétera, como suele suceder en este tipo de casos, hasta que nuestra cartera diga basta.

En cuanto a motorizaciones disponibles, tenemos varias opciones, de las cuales 2 de ellas son propulsadas por gasolina, así como otras dos por diésel. La mecánica de acceso a la gama de gasolina es un 1.5 TSI con 150 CV, como segunda opción encontramos un 2.0 litros y 190 CV. Seguidamente, y entrando en el terreno diésel, un 1.6 TDi de 120 CV, y el 2.0 TDi, con dos niveles de potencia a escoger, uno de 150 CV y otro de 190 CV. Todos ellos con la posibilidad de montar caja de cambio manual de 6 velocidades o la automática DSG de 7 relaciones, exceptuando los más potentes que solo están disponibles con la caja automática.

El cambio DSG de 7 relaciones es cuanto menos, magnífico

Pero no solo de la clásica carrocería del Passat vive Volkswagen, ya que junto a esta se ofrecen también otras variantes como el Passat Variant que he mencionado anteriormente, el Passat Alltrack que ocuparía el nicho más campero y solo comercializado junto a la carrocería familiar, y el Passat GTE, llamado a ser la unidad más eficiente de la gama gracias a su mecánica híbrida enchufable, la cual le permite recorrer en modo 100% eléctrico una distancia de 57 kilómetros.

Habitabilidad interior

Este apartado es de obligada mención dentro de un artículo de prueba a un Passat, pues si de algo puede presumir este coche es de tratar a sus pasajeros como si de auténticos reyes se tratase. El espacio para las piernas, así como para la cabeza, es sobrado. Esto es completamente extrapolable a cualquier ocupante de cualquier asiento del coche.

En los puestos delanteros encontraremos huecos portaobjetos por doquier. En las puertas, reposabrazos central (el cual se estira o posiciona como mejor nos parezca), un hueco generoso donde portar bebidas (este se oculta bajo un cierre de persianilla) o el hueco donde depositar nuestro smartphone y cargarlo de forma inalámbrica.

La comodidad y la habitabilidad son los grandes protagonistas en cualquiera de los asientos del Passat

En las plazas traseras, la habitabilidad y el espacio es sobradamente grande. Es cierto que dos personas viajarán con mucha comodidad, tres puede que se sientan algo apretados pero para un viaje puntual no habrá mayores inconvenientes. También existen múltiples huecos portaobjetos para esta fila, incluyendo un reposabrazos central con portabebidas situado tras el asiento central.

La habitabilidad interior es superlativa en cualquiera de los asientos en los que viajes

Culminamos este capitulo de la prueba mencionando un apartado inevitable, y no es otro que el gigantesco espacio de carga. Para nuestro modelo que es el de carrocería berlina de 4 puertas, tiene una capacidad de nada más y nada menos que 586 litros. Y digo esto de “nuestro modelo”, porque dependiendo de la carrocería escogida tendremos más o menos capacidad. Por ejemplo, para el modelo Variant llegará a los 650 litros en el Passat normal, pero 639 litros para el Alltrack, y después el GTE que se queda en 402 litros por la cesión de espacio que hace a las baterías.

Prueba dinámica

Como ya he mencionado más arriba, nuestra unidad montaba el motor de 4 cilindros de 2.0 litros de cubicaje que emana un total de 150 CV, los cuales los transmite al asfalto a través de su magnífica caja de cambios automática DSG de 7 velocidades. Estéticamente el Volkswagen Passat con el que realizaremos la prueba, se ve muy bonito. Elegante, pero a su vez con el acabado R-Line, le da ese toque de "deportividad" que a primera vista resulta muy atractivo.

El diseño del Volkswagen Passat es ya un clásico que se está perdiendo en favor de los SUV

Mi prueba se centró principalmente a través de autopistas, aunque también me desplacé con él por carreteras secundarias y vías urbanas. Es por ello que en esta prueba, aunque hablaremos de todas estas vías, lo cierto es que este coche está desarrollado para el confort y la máxima comodidad de sus ocupantes en largos viajes, por lo que vamos a ello.

Una característica principal de este modelo, pero también en otros de la familia Vag, como puede ser el Skoda Octavia o Superb, el espacio interior prima sobre todas las cosas. Esto unido a unos asientos de superlativa comodidad harán de nuestro viaje todo un placer. De hecho, esto es extrapolable a sea cual sea el asiento escogido para dicho viaje.

Comenzamos hablando del principal y del que sin el cual difícilmente nos desplazaríamos, y es el del conductor. Su puesto de conducción posee una altura media, no tienes la sensación de ir en el suelo pero tampoco de ir en un SUV, yo diría que es la ideal. Este asiento es regulable tanto en altura y longitud pero también en la posición lumbar, lo que aumenta aún más si cabe el confort.

Los faros LED son ahora de serie en todos los acabados e iluminan como pocos

Digamos que desde este puesto, todo está a mano, pues tanto la pantalla táctil, como la palanca de cambios o cualquier dial que precisemos, como el de activación de los 4 intermitentes, no quedan nada lejos del conductor, de hecho todo está muy cercano a este. Si avanzamos el reposabrazos central, tendremos una posición idónea si queremos realizar los cambios de marcha manualmente a través de la propia palanca de cambios, aunque también disponemos de levas, pero para los más nostálgicos del cambio manual, esta opción existe.

Los materiales y ensamblados son de muy buena calidad, dando la impresión de una extensa durabilidad en el tiempo. Este es un coche que podrán heredar nuestros hijos. Y a pesar de lo sobrio de su interior (hay quien lo denomina aburrido), lo cierto es que le da ese toque tan característico de coche elegante.

Como he dicho mi prueba se iba a centrar en el transcurso de vías rápidas, pero antes, para llegar a ellas, debo atravesar un pequeño trecho urbano. Y bien, está claro que este coche se ha diseñado con la mente puesta en las autopistas y los largos viajes, pero debo decir que por ciudad no se ruboriza lo más mínimo, pues tanto el tacto de su dirección, pedales y visibilidad se acomodan gustosamente a este terreno. A pesar de su tamaño, (4.775 mm de longitud, 1.832 mm de ancho y 1.483 mm de alto) que no es precisamente de un vehículo urbano de segmento A. Su consumo en terreno urbano difícilmente superaban los 5.5 litros de media, lo que es una cifra de consumo considerablemente buena y eficiente. Por hacer algo de spoiler antes del final, debo decir que se te olvida ir a la gasolinera a repostar.

En la trasera vemos como el nombre del coche pasa a ubicarse en posición central

Salimos a vía rápida y su aceleración a la hora de incorporarnos es bastante correcta, sus 150 CV no temen lo más mínimo y en seguida nos ponemos al límite de la velocidad legal estipulada. Activamos la velocidad de crucero, el asistente de mantenimiento de carril, el aire acondicionado y ponemos nuestra música favorita. A 120 km/h con estos asistentes activados, los primeros 100 kms se saldaron con unos ridículos 4,6 litros de media. Lo del consumo en este coche es de risa. Los siguientes 100 kms me decidí a mejorar esa cifra desactivando el asistente, el control de crucero y el aire acondicionado (no era muy necesario pues la temperatura exterior era correcta), así como poniendo en marcha el modo más eficiente (ECO) y buscando bajar consumos, a ver de qué era capaz este coche. La cifra irrisoria con la que me sorprendió 100 kms después fue de apenas 3,8 litros. Lo dicho, de risa.

Gran comodidad, bajísimos consumos y una alta tecnología de seguridad, hacen de este coche el mejor compañero para largos viajes

La comodidad es parte fundamental en este coche y llegado el momento de encarar una carretera de curvas y ver de qué es capaz el Passat, lo cierto es que no podemos esperar grandes cifras ni emociones de infarto, pues este coche no está diseñado para ello. Lo que sí puedo decir es que tampoco esperéis que no sea capaz de ir rápido, pues lo es. La amortiguación aunque no es dura, sí puede llegar a tener un leve toque de “diversión”. Esta conjuga mano a mano con un chasis que se siente espléndido, como ya nos tienen acostumbrados desde el Grupo Vag.

La misma plataforma que soporta al Audi A3 o al Volkswagen Golf, no puede ser malo ni dejarte frío en ningún momento, y así lo hace. Pero volviendo al tema de su mejor faceta, cuando exprimimos las revoluciones para sacar un buen partido de todo el potencial, el Passat se salda con un consumo medio de 6 litros. Es un coche que sirve para absolutamente todo y del cual no te arrepentirás de pasar tus viajes a su lado. Ni tú, ni tus acompañantes.

Con una capacidad de 586 litros, en el maletero del Passat podrás meter todos los bártulos que precises

Espacio suficiente como para guardar el equipaje propio de un Airbus A380, unos consumos que realmente son de risa y una comodidad más que decente, hacen del Passat el coche ideal para tener en nuestro garaje. Pero, vamos con lo importante ¿qué tal se comporta en cuanto a precios?

Conclusión y precios

Si miramos el coste de adquirir una unidad del nuevo Passat, lo tendremos disponible desde 33.245 euros para la versión estándar, y desde 34.370 euros para la variante de carrocería familiar. Pero en caso de que queramos entrar en el territorio del R-Line, la factura asciende hasta los 36.450 euros, y si además de eso quieres una unidad tal cual al que nosotros hemos tenido acceso, esa cifra subirá hasta los 50.000 euros. Realmente no me parece un precio elevado para el modelo que estamos adquiriendo y por todo lo que este nos ofrece.

Para concluir este artículo debo decir que el Volkswagen Passat me ha parecido un coche redondo, con el que movernos cómodamente por vías urbanas o con el que hacer perfectamente 1.000 kilómetros con todas las comodidades y confort, además de tener un espacio de carga mayúsculo. En cuanto a su potencia no me ha parecido escasa ni se me ha quedado corta en ningún momento, por lo que este motor 2.0 TDi junto a sus 150 CV son ideales. Como curiosidad, pude realizar un total de 1.240 kilómetros con un solo depósito. Jaque mate hibridación.

El Volkswagen Passat es un coche bonito, elegante y con una gran calidad en todos los sentidos

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