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    Prueba Volkswagen Taigo, huele a superventas (con vídeo)

    Prueba Volkswagen Taigo, huele a superventas (con vídeo)
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    Javier Gómara
    Javier Gómara12 min. lectura

    El quinto de los SUV de Volkswagen llega con todas las papeletas de convertirse en uno de los más vendidos. El Volkswagen Taigo adentra a los alemanes en una nueva categoría; los B-SUV de estilo cupé. Nosotros ya lo hemos probado.

    La planta de Navarra está considerada como una de las fábricas más importantes del Grupo Volkswagen. Por primera vez en su historia fabricará tres modelos diferentes a la vez: el Polo, el T-Cross y el nuevo Volkswagen Taigo, que se fabricará en exclusiva para todo el mundo. Y hasta la bella Navarra hemos ido a conocer a la nueva criatura. El Taigo introduce a Volkswagen en un segmento cada vez más popular, el de los SUV utilitarios con aspecto cupé. Es hora de conocerlo

    No son uno ni dos si no tres los modelos con los que Volkswagen compite en el estratégicamente esencial mercado B-SUV. El Volkswagen T-ROC fue el primero y el más grande. A él se sumó el Volkswagen T-Cross, que ha conseguido desbancar al Volkswagen Polo. Y finalmente, el Taigo, que suma un punto de vista más estético con su línea caída, pero sin perder de vista las medidas propias de la categoría. 4,27 metros de largo, 1,76 metros de ancho y 1,51 metros de alto para una distancia entre ejes de 2,55 metros.

    Hay que reconocer que a Volkswagen le ha quedado muy aparente el Taigo. A pesar de dirigirse al mismo mercado que el T-Cross, presenta un aspecto mucho más atractivo y afilado. Los detalles son lo que marcan la diferencia, como la nervadura que recorre todo el lateral, ligeramente inclinada para dar esa sensación de movimiento. Pero sobre todo la línea del techo, descendente desde el pilar B, pero mucho más acusado desde el pilar C para no limitar las plazas traseras. En cuanto a la trasera, encontramos el recurso de la franja de LED en unos faros que recuerdan bastante al Audi Q8.

    El Taigo de Volkswagen afianza a la marca en el mercado B-SUV con un nuevo enfoque

    Volkswagen nos propone varios diseños para el exterior: Taigo Life y Taigo R-Line. Este último, además de equipamiento, suma un aspecto más llamativo gracias a llantas de hasta 18 pulgadas, parachoques de estética más agresiva y diferentes elementos particulares, como las salidas de escape falsas, que quedan totalmente cubiertas en la variante de acceso. No son muchos los rivales que el Taigo tiene ante sí, además de sus hermanos: KIA Stonic, Ford Puma, Opel Mokka, Audi Q2 y algún que otro superventas más.

    Si bien por fuera el Taigo quiere diferenciarse de sus hermanos, por dentro no disimula su origen. Si cogiéramos un Polo y un Taigo sería muy difícil compararlos a simple vista. Volkswagen ha extraído el interior de uno para ponérselo al otro. La presentación es muy buena, sobre todo en los modelos más equipados. En cuanto a calidad, la sensación también es buena, mejor que la de un T-Cross. Materiales blandos y plásticos duros se mezclan para generar una correcta sensación.

    Interior de un Polo con mejores ajustes que un T-ROC. Mucho equipamiento, aunque caro

    A pesar de su enfoque urbano, el Taigo cuenta con un equipamiento muy amplio. De serie ofrece muchos elementos como la instrumentación digital, llantas de 16 pulgadas o los faros de LED diurnos. En su máximo esplendor podemos sumar más elementos como los faros matriciales de LED, acceso y arranque sin llave, iluminación ambiental, cámara de aparcamiento, pantalla táctil de 9,2 pulgadas, mando fónico, climatizador, navegador, Android Auto, Apple CarPlay y un completo equipo de seguridad y asistentes a la conducción.

    Por medidas, el Taigo se enclava perfectamente entre el T-Cross y el T-ROC, de hecho los tres comparten la plataforma MQB. Eso quiere decir que su habitabilidad en las plazas traseras se encuentra en un punto intermedio. El acceso es bueno. La puerta abre a buen ángulo, dejando un paso correcto, y una vez sentado sobra espacio para las piernas y la cabeza, aunque pasajeros de más de 1,85 metros podrán ir algo más incómodos. Lo único que se echa en falta es una salida de ventilación para las plazas posteriores.

    Buena habitabilidad en las plazas traseras. Espacio muy bien aprovechado

    Aunque en Taigo oficialice cinco plazas, lo mejor será no superar las cuatro porque la plaza central resulta muy incómoda por su estrechez y por el elevado túnel de transmisión. En cuanto a capacidad de carga del maletero, el Taigo anuncia un excelente volumen mínimo de 438 litros. Siete menos que el T-ROC, pero 53 más que un T-Cross y 87 más que un Polo. A máxima capacidad se ofrecen 1.222 litros. En dicha cota resulta ser uno de los mejores de su categoría.

    A la hora de movilizar a su nueva criatura, Volkswagen ha optado por la gama de motores más pequeña de la casa. Principalmente la oferta gira en torno al 1.0 TSI de tres cilindros con potencias de 95 o 110 caballos con cambios manuales de cinco o seis velocidades o transmisiones automáticas DSG de siete marchas. Por encima de todas esas unidades está el bloque 1.5 TSI de 150 caballos con cambio automático. Destaca la ausencia de toda electrificación, pues no se ofrecen ni los más cómodos sistemas Mild-Hybrid.

    Al volante del Volkswagen Taigo

    Volkswagen piensa que el comprador que busque un SUV cupé busca una experiencia de conducción algo diferente, con un tacto algo más deportivo. Sin embargo, montado en el Taigo no se nota una diferencia muy grande con respecto a un T-Cross o a un Polo, acercándose más a su hermano mayor el T-ROC. El puesto de conducción es bueno, todo queda a mano y se tiene muy buena visibilidad en todos los ángulos, incluido en la luneta trasera, a excepción de cuando vayan pasajeros.

    Por el bajo rango de potencia tampoco hay de qué preocuparse. La compra más lógica es el 1.0 TSI de 110 caballos. Rendimiento más que suficiente con un consumo muy ajustado. Lo que no me gusta tanto es el precio del cambio automático, que eleva la factura unos 1.300 euros, aunque hay que reconocer que es una compra muy recomendable por el buen tacto y la comodidad que aporta. Un coche muy maduro en ese formato.

    Es un coche más maduro que deportivo. Al volante se siente bien, cómodo y aplomado

    Y es que hay que reconocer que el Taigo, a pesar de ser un B-SUV, resulta muy cómodo. La rumorosidad es baja, y el aplomo en carretera es bueno, incluso a velocidades altas. No puedo hablar de conducción dinámica porque la verdad es que, a pesar de su enfoque estético más deportivo, no se traduce en sensaciones al volante. De todos modos, no resulta algo negativo, pues al hablar de un B-SUV corriente, es lo normal y lo que todo el mundo busca.

    Tampoco podemos pensar en el Taigo como un modelo aventurero. El campo le pilla de paso, y su baja altura libre no nos permitirá muchas escapaditas más allá de caminos sencillos. Al igual que sus hermanos, prescinde de sistemas de tracción total, mandando toda la fuerza de la mecánica al eje delantero. En cambio, sí que encontramos modos de conducción. Programas electrónicos que buscan alterar el carácter del coche, aunque apenas afectan realmente a la conducción salvo por mínimos detalles.

    Se ofrecen programas de conducción, aunque no suponen una diferencia muy grande

    El ir y venir del día a día, los recados y las escapadas son el terreno más ideal para el Taigo. A pesar de su enfoque urbano puede salir de la ciudad con todo el desparpajo del mundo, y lo hace con unos consumos relativamente bajos, entre los 5,4 y los 6,1 litros de media a los 100 kilómetros (datos homologados). En ese punto se echa de menos algún recurso de bajo consumo, principalmente hibridación que, si bien no lograría bajar mucho las cifras, conseguiría homologar una etiqueta medioambiental más ventajosa. Algo que resultaría muy práctico viendo su enfoque urbano.

    Y dicho todo esto, es hora de hablar del feo asunto del dinero. En su formato más económico, el Volkswagen Taigo tiene un precio de salida de 24.675 euros para la unidad 1.0 TSI de 95 caballos con acabado Life. La opción más recomendada es el 1.0 TSI de 110 caballos, pues se ofrece por apenas 765 euros más. El acabado R Line es más caro, ofreciéndose desde un mínimo de 28.455 euros, sin ofertas o promociones.

    Buen producto y compra recomendada. El Volkswagen Taigo gustará a muchos clientes

    No cabe duda que el Volkswagen Taigo, al igual que el resto de SUV de la casa, va a ser un tremendo éxito de ventas. Lo tiene todo (o casi) para triunfar: una apariencia muy llamativa, un habitáculo bien presentado, generoso espacio y un comportamiento muy neutro. El punto más débil es el precio, resultando significativamente más caro que otros rivales, y también el hecho de no poder disfrutar de la ventajosa etiqueta ECO de la DGT. A pesar de eso, se verán muchos por la calle.

    Prueba Volkswagen Taigo, huele a superventas (con vídeo)