GP AzerbaiyánBakú, la última carta de Williams: por qué la gran actualización ya no basta para 2026, pero es crucial para 2027

Williams estrena en Azerbaiyán la gran actualización del FW48 que lleva meses preparando, tras un sobrepeso inicial y una sequía de puntos desde Mónaco. Albon, Sainz y Vowles coinciden en algo: llega tarde y ya no basta para cambiar el rumbo de la temporada.

Bakú, la última carta de Williams: por qué la gran actualización ya no basta para 2026, pero es crucial para 2027
El Williams FW48 recibirá una importante actualización en Bakú.

Publicado: 23/09/2026 08:00

9 min. lectura

Hace apenas un año, Carlos Sainz salía segundo y acababa tercero en el Gran Premio de Azerbaiyán con un Williams que competía de tú a tú con la zona alta de la parrilla. Aquel resultado marcó el techo de lo que el equipo de Grove prometía para 2026: dar el salto definitivo hacia la zona de puntos habitual.

La realidad ha ido en dirección contraria. El proyecto llegó tarde al shakedown de Barcelona, el coche debutó con sobrepeso y arrastró problemas de concepto desde el primer día. Como Aston Martin, Williams decidió pronto concentrar sus recursos en un paquete de mejoras para la segunda mitad del campeonato, aunque fue introduciendo piezas sueltas por el camino y mantuvo un programa constante de reducción de peso.

Ese paquete, el más ambicioso del año para la FW48, llega esta semana a Bakú. Y llega en un contexto muy distinto al que se preveía cuando se diseñó, hace ya varios meses.

La sequía de puntos: los números detrás del parón

En las primeras citas del campeonato, Alex Albon y Carlos Sainz sumaron puntos en cinco ocasiones, con un octavo puesto del tailandés en el caótico Gran Premio de Mónaco como mejor resultado. Desde entonces, ninguno de los dos ha vuelto a puntuar, y lo habitual ha sido ver a los Williams instalados en posiciones muy alejadas del top 10.

Parte de esa caída responde a un dato objetivo: la fiabilidad ha mejorado en todo el pelotón desde las primeras carreras, y eso ha reducido el número de abandonos que antes regalaban puntos a los rezagados. Pero el motivo de fondo es otro: mientras Williams apenas ha progresado, sus rivales de mitad de parrilla sí lo han hecho, y la distancia se ha ampliado carrera tras carrera.

«Nos hemos quedado atrás»: la lectura de Albon sobre la carrera de desarrollo

Albon lo explicó tras el Gran Premio de España en Madrid, donde acabó 15.º. El piloto tailandés señaló que, en un año normal, los equipos del grupo intermedio suelen presentar una o dos actualizaciones a lo largo de la temporada; en 2026, en cambio, hasta los rivales más modestos han intensificado sus respectivos programas.

«La mayoría de los equipos de la zona media suelen introducir una o dos mejoras al año. Este año, incluso estos equipos están introduciendo tres o cuatro mejoras al año, y la magnitud de estas mejoras es enorme», explicaba.

Carlos Sainz y Alex Albon miran ya a 2027.

«Así que, si pensamos en nosotros en un año normal, Bakú nos habría vuelto a meter en la lucha. Pero hay que ser sinceros, el ritmo de desarrollo este año es vertiginoso, y sí, nos hemos quedado atrás», lamentaba Albon.

El propio piloto cifró la diferencia actual con el grupo intermedio en unos 50 segundos por carrera, en torno a un segundo por vuelta, y por eso insistió en que la mejora tiene que ser grande para notarse. Es optimista, pero matiza: espera un paso adelante, aunque duda que sea el paso completo que Williams necesitaría.

«Sabemos que será un buen paso. ¿Será el paso definitivo? Tengo esperanzas, pero no creo que lo sea», reiteraba Albon. «Lamentablemente, también nos centramos en el año que viene. Y somos conscientes de que ahora mismo estamos demasiado rezagados como para permitirnos más mejoras este año».

Sainz, entre la ayuda que llega y la ambición que queda lejos

En su carrera de casa, en Madrid, Carlos Sainz, que a finales de agosto renovó con el equipo por dos temporadas más, fue igual de claro que su compañero. Reconoció que la actualización ayudará a Williams a acercarse a la pelea por algún punto, pero insistió en que el resultado queda muy por debajo de lo que el equipo prometió a comienzos de año: «Todavía no es suficiente, y no es donde queremos estar», resumió.

Para el madrileño, el mayor valor del paquete no está en la clasificación del domingo, sino en el efecto sobre la moral del equipo: llegar a un fin de semana con algo que ilusione, tras meses sin apenas mejoras que notar en pista.

«Es una mejora que ayudará un poco a la motivación del equipo y nos dará algo que esperar con ilusión este fin de semana, tal vez con la posibilidad de conseguir uno o dos puntos, como al principio del año», expresaba el madrileño.

Ese orden de prioridades guarda relación directa con la validación del propio proceso de trabajo: si el paquete aporta en pista lo que las herramientas de simulación calcularon meses atrás, confirma que el método funciona, y eso es justo lo que la oficina técnica necesita de cara al diseño del coche de 2027.

James Vowles, director del equipo Williams

Vowles y la apuesta por el proceso, no por el resultado inmediato

Bakú es también la gran cita para James Vowles, el jefe de equipo al que Williams encargó devolver la estructura a la pelea por el título y que hace apenas unas semanas logró que Albon y Sainz renovaran su compromiso con el proyecto.

Su argumento para convencerlos no fue el resultado en pista, sino los cambios en los procesos internos, entre ellos la llegada de Piers Thynne como nuevo director de optimización y planificación, procedente de McLaren.

En Zandvoort, Vowles detalló el origen del problema. Williams llegó al invierno de 2025 sin tecnología de simulación operativa —no estuvo lista hasta noviembre, con el coche prácticamente cerrado— y tuvo que recurrir a estimaciones.

Una de ellas, la altura de la zaga, resultó equivocada, el mismo error que cometió Aston Martin y que ya ha corregido. El fallo, explicó, no parece grave sobre el papel, pero basta para desarrollar la aerodinámica en la dirección equivocada durante meses. Y ese margen, insistió, es determinante: «Unas décimas pueden ser hoy la diferencia entre ganar un campeonato o no».

Vowles no promete, eso sí, que 2027 vaya a estar libre de errores similares: ningún equipo campeón lo haría, admitió. Lo que defiende es que la estructura tiene hoy más capas —personas, sistemas, procesos— capaces de detectar antes esos fallos, algo de lo que carecía el proyecto que terminó dando forma a la FW48.

«Lo que intentamos hacer es demostrar que existe suficiente profundidad, antes inexistente, en los sistemas de trabajo, las herramientas, los procesos y el personal, para poder detectar la mayor cantidad posible de errores», aclaraba.

Ese es el margen que se juega Williams este fin de semana: confirmar en Bakú que el trabajo de meses se traduce por fin en rendimiento, antes de volcar todos los recursos en el proyecto de 2027.

Fuente: Formula1.com

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