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Opinión F1Binotto cede a la presión: Leclerc, Mercedes... y la prensa

El nuevo jefe del equipo italiano ha tenido un comienzo de gestión bastante turbulento, con un rendimiento errático por parte del equipo y decisiones precipitadas.

Muchos vieron arriesgado entregarle la jefatura de Ferrari a un ingeniero sin demasiada experiencia en gestión de grupos, algo que podría estar pasándole factura.

La reconversión de Ferrari fue total este invierno. Primero la llegada de un joven y talentoso piloto que rompió con la tendencia de casi una década, en la que cada año la jerarquía deportiva estaba bien definida desde el inicio. Primero con Fernando Alonso y luego con Sebastian Vettel.

Charles Leclerc no fue elegido por Sergio Marchionne -y ratificado por Louis Camilleri y John Elkann- para servir de escudero al tetracampeón alemán, sino para hacerle despertar, primero, y recoger el testigo, después. La celeridad de tal relevo dependería de ambos.

Posteriormente llegó la marcha de Maurizio Arrivabene y, de inmediato, un cambio radical de enfoque mediático, que abandonó el silenzio stampa impuesto por el antiguo directivo de Marlboro para abrirse de nuevo a la prensa y aficionados, incluso, más de lo habitual en el resto de equipos de la Fórmula 1.

Mattia Binotto llegó para dirigir la Scuderia tras un vertiginoso paso por la dirección del departamento de motores y un posterior ascenso a la dirección técnica en sólo dos temporadas, a raíz de la marcha de James Allison a Mercedes. La cúpula de Ferrari le encargaba el duro reto de devolver el título a Maranello y hacerlo sin abandonar la supervisión del monoplaza, pues conservaba la dirección técnica y sumaba la jefatura del equipo.

En Bahréin, Charles Leclerc no dio opción a que Ferrari gestionara la situación, tomando la iniciativa y mostrando un ritmo inalcanzable para Sebastian Vettel.

La pretemporada fue idílica y el Ferrari SF90 pareció invencible antes de comenzar la temporada, pero desde entonces ha alternado luces y sombras. Vacíos de rendimiento y dominio efímero, así como fragilidad técnica y estratégica que han dado como resultado tres dobletes consecutivos para Mercedes y los mismos podios que Red Bull: dos.

Y en China la presión fue demasiada. En un entorno en el que las críticas son aún más feroces en Italia tras una pretemporada que llenó de ilusión a todo un país (no olvidemos que allí el Cavallino es una religión) y en el que Sebastian Vettel está ya prácticamente condenado, la ilusión pasa por Charles Leclerc.

Leclerc ha acelerado su proceso de adaptación y la prensa lo ha aprovechado para crar una urgencia artificial

El fenómeno monegasco ha acelerado su proceso de adaptación y ya es una amenaza para Vettel, lo que sin duda es aprovechado por la prensa para crear una urgencia artificial por elegir al nuevo referente de Ferrari. ¿Hay número 1 en Ferrari? ¿Leclerc será escudero de Vettel? Si el monegasco es más rápido, ¿podrá adelantar a su jefe de filas? ¿Permitirá Ferrari que luchen en igualdad de condiciones?

Binotto quiso dejarlo claro desde el principio: Vettel ha ganado cuatro títulos y sabe desenvolverse en ese entorno de presión, es la baza principal. Leclerc tendrá que esperar su momento o ganarse la preferencia en pista. Más allá de animadversiones hacia Vettel, el discurso de Binotto tiene lógica, es indudable.

Charles Leclerc, el nuevo chico maravilla que ha generado descontrol en Ferrari.

Lo que ocurre es que Leclerc se está ganando el derecho a ser candidato al título o, al menos, a desafiar a Vettel y, en China, Binotto se dejó llevar por la presión y quiso sobrerreacionar, demostrar que Vettel seguía siendo al menos tan importante como Leclerc. Evitar una guerra civil interna al coartar a su número 1 en beneficio del joven talento (ya tuvimos un pequeño indicio en Australia).

Cuando los Mercedes se escapaban, Vettel pidió paso y, al ser avisado, Leclerc pidió dos vueltas para mostrar su ritmo real. Pero Ferrari perdió la paciencia y ordenó el intercambio de posiciones. Eso frustró a Leclerc por partida doble, porque no se le dio la oportunidad que había pedido y, para colmo, Vettel no demostró ser más rápido con pista libre.

El daño ya estaba hecho y la indecisión en boxes lo remató. Vettel fue el designado para defenderse del undercut de Verstappen y Leclerc fue sacrificado lentamente y con dolor, pues ni paró en la vuelta siguiente para minimizar el daño de perder posición, ni alargó lo suficiente su relevo para apostar por una estrategia de una parada.

Al final nadie contento y Binotto en entredicho. Mientras, Mercedes no se lo cree. Abandonó los test de Barcelona con el miedo en el cuerpo y, a pesar de haber tenido problemas con el coche en Bahréin y China, ya suma su tercer doblete, tres victorias de tres y seis podios de seis.

Sebastian Vettel fue beneficiado por su equipo en China.

“Cuando empiezas con estas cosas, todo se complica mucho porque sientas un precedente y abres una lata de gusanos”. dijo Toto Wolff al respecto de las órdenes de equipo de Ferrari. “Es posible que, en cada carrera, el piloto que va detrás diga que puede ir más rápido”. Wolff sabe bien lo que es tener una guerra interna en su equipo y también sabe que, en ocasiones, lo mejor es no precipitarse y dejar que la situación evolucione por sí misma. Binotto aún debe aprender eso y a buen seguro la inexperiencia le pasó factura en China.

Mercedes, por su parte, no va a fallar. Eso lo sabe todo el mundo en el paddock de la Fórmula 1. ¿Podrá Binotto aprender de los errores y comenzará a tomar decisiones sin permitir que el ruido exterior le confunda? Tendrá que hacerlo rápido si no quiere perder el tren del campeonato ya antes del verano.

Fotos: Scuderia Ferrari

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