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    Cuando Ferrari dudó del mejor: confesiones de Piero Ferrari y Jean Todt sobre Schumacher

    Cuando Ferrari dudó del mejor: confesiones de Piero Ferrari y Jean Todt sobre Schumacher
    Michael Schumacher, el piloto más importante para Ferrari en la Fórmula 1.
    David Plaza
    David Plaza5 min. lectura

    Michael Schumacher es el piloto más importante de la historia de Ferrari, el equipo más importante del mundo. Sin embargo, el éxito tardó cinco años en llegar y casi al final del camino surgieron las dudas en torno al piloto alemán.

    El deporte es despiadado y suele vivir del presente. Nada de lo que se haya hecho anteriormente o de lo que se pueda hacer en el futuro vale si los resultados no acompañan e incluso el más grande de los campeones puede ser puesto en duda.

    Eso es lo que ocurrió con Michael Schumacher tras perder el Campeonato del Mundo de 1999, cuarto consecutivo que Ferrari dejaba escapar frente a Williams primero y McLaren después.

    «Nos preguntamos si Michael era nuestra mejor opción o si lo era alguien como Häkkinen»

    Los tres últimos se habían escapado en el último suspiro e incluso el de 1997 fue especialmente bochornoso para Ferrari y el campeón alemán, que tras un choque contra Jacques Villeneuve en la última carrera en Jerez, fue descalificado del Mundial.

    La presión iba en aumento para un equipo que no había conseguido título alguno desde 1982 y todo ello pasó factura a Michael Schumacher, del que se llegó a dudar en el seno del equipo.

    McLaren estaba a otro nivel

    El origen de las dudas se cimentó en la superioridad de McLaren y Mika Häkkinen, que se llevaron los títulos de 1998 y 1999 a pesar de los ímprobos esfuerzos de Michael Schumacher y Ferrari por evitarlo.

    «Era muy exigente consigo mismo, se esforzaba mucho para intentar conseguir resultados con un coche que no era tan bueno como el de los demás», recuerda Eddie Irvine. «McLaren era tan bueno que era imposible igualarlos. Y aquello le afectó muchísimo, como al resto del equipo».

    Piero Ferrari, hijo de Enzo y vicepresidente de Ferrari, admite que en la marca italiana se plantearon prescindir de los servicios de Schumacher. «Era un campeón, de eso no cabía ninguna duda. Sabíamos que estábamos cerca, pero la victoria no llegaba y, cuando eso pasa, siempre hay dudas».

    Jean Todt llegó a Ferrari en 1993 y tardó siete años en darle un título a Ferrari.

    Jean Todt, actual presidente de la FIA y entonces director de la Scuderia Ferrari, también señaló que «al principio de la temporada 2000 las cosas no iban bien y, de repente, nos encontrábamos en mitad de temporada y nos parecía muy difícil poder ganar. Nos cuestionábamos la calidad de todo el equipo y de Michael también. Teníamos que ganar todas las carreras, porque si no, no seríamos campeones».

    «Habíamos perdido en la última carrera en 1997, 1998 y 1999. Y podía pasar lo mismo en 2000. Al final nos preguntamos si Michael era nuestra mejor opción o si lo era alguien como Häkkinen», desvela el francés.

    Sin embargo, la segunda mitad de temporada de Michael Schumacher compensó los problemas de las primeras carreras y, finalmente, el alemán se proclamó campeón del mundo tras vencer en Suzuka a Mika Häkkinen. Llegaba el primer título de pilotos para Ferrari desde 1979 y el tercero de un Schumacher que acabaría encadenando cinco consecutivos con la casa italiana.

    Un talento natural muy trabajado

    «Coger una curva a 240 km/h y ser capaz de superarla sin problemas es un don muy especial. Michael tiene ese don y esa velocidad natural. Más que nadie», afirma Ross Brawn, en ese momento director técnico de Ferrari. «Y lo que lo hace aún más especial es que no lo desperdició. Hizo todo lo posible por explotar ese talento natural que tenía».

    Bernie Ecclestone, mandamás de la Fórmula 1 durante décadas, destaca otro aspecto único de Michael Schumacher: su determinación en la pista. «Michael era un poco fiero y la gente lo sabía. Sabían que era muy difícil desafiarlo y vencerlo. Michael no pensaba en ello porque conocía sus límites, mientras el resto pensaba: “Es muy arriesgado”, y levantaba. Michael nunca levantaba».

    «Demostró que era un profesional y que tenía un gran corazón. Tenía el carisma de un líder y ese fue su gran regalo para nosotros. Esa fue su contribución a la Fórmula 1», concluye Piero Ferrari.

    Fuente: Documental 'Schumacher' | Netflix / Fotos: Scuderia Ferrari