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    La F1 critica las políticas gubernamentales y defiende los combustibles sostenibles

    Chase Carey (izquierda) y Ross Brawn, presidente y director deportivo de la Fórmula 1.

    Algunos gobiernos comienzan a sumar los híbridos a la persecución ya iniciada contra los vehículos de gasolina y diésel.

    Sin embargo, Ross Brawn y Chase Carey consideran un error señalar a los vehículos eléctricos como única solución al problema medioambiental.

    La Fórmula 1 debe prestar mucha atención hacia el camino que toma el sector de la automoción en el futuro. O, mejor dicho, la ruta que los gobiernos imponen a una industria que actualmente se ve obligada a moverse entre dos aguas: la tradicional y la de la electrificación.

    Los gobiernos, principalmente europeos, parecen tener claro que deben basar sus políticas en la persecución implacable hacia los motores de combustión y eso comienza a incluir a los vehículos híbridos. Ello provoca una obsesión por la electrificación que muchos dudan que sea realista y efectiva a la hora de atacar el problema medioambiental.

    Algo que los dos máximos responsables de la gestión de la Fórmula 1, Ross Brawn y Chase Carey, comparten. Según el director deportivo de la categoría, la realidad actual está sumida en la incertidumbre, por mucho que los gobiernos aparenten tener muy claro el camino.

    «Elegir una tecnología específica es tosco. Para mí, como ingeniero, no tiene sentido»

    «No creo que sepamos necesariamente a dónde vamos, sinceramente», señala Ross Brawn. «Creo que los gobiernos deben considerar el panorama general, debemos analizar el impacto del carbono generado por el transporte personal y pienso que elegir una tecnología específica es tosco. Para mí, como ingeniero, no tiene sentido. Debería ser cuestión de determinar dónde estamos ahora y dónde queremos estar, cuál es la mejor solución en ese proceso».

    Brawn comparte que sean los gobiernos quienes impongan un camino a seguir a la industria y a los habitantes, pero basándose en hechos y realidades y no en políticas populistas y rentables en las urnas. «Los gobiernos deben ser firmes. Deben obligar a las personas a hacer cosas y deben financiar la forma de hacer las cosas. Pero si encontramos una solución con combustibles sintéticos, por ejemplo, donde capturamos el carbono de la atmósfera y lo convertimos en combustible usando electricidad renovable, entonces tenemos una solución para la que la infraestructura ya está donde debe».

    Esa es precisamente la gran apuesta de la Fórmula 1 para el futuro. El motor actual, un V6 híbrido turboalimentado, ofrece una eficiencia energética superior al 50% y Liberty Media ya trabaja en la investigación de combustibles sintéticos para el próximo ciclo reglamentario de motores, que llegará entre 2023 y 2025.

    Los motores híbridos de F1 están batiendo récords de eficiencia y bajo consumo.

    «Ahora hay necesidades como reducir la contaminación del centro de las ciudades, así que hay hidrógeno, electricidad, etc», apunta Brawn. «Pero a mí me parece inconcebible tener una infraestructura que sólo pueda soportar vehículos eléctricos dentro de 15 años».

    «Si manejamos la tecnología del combustible sostenible, creemos que la F1 puede convertirse en la fuerza impulsora», asegura el ingeniero británico, que defiende la capacidad de la categoría para convertirse en motor de nuevas tecnologías. «Si la FIA dice “correcto, tienes que funcionar con combustibles sostenibles o sintéticos y esa es la única forma en que puedes competir en la F1” , puede estar seguro de que ello impulsará esa tecnología. Y todas las compañías petroleras estarán involucradas en eso porque saben que tienen que encontrar flujos alternativos para el futuro».

    Chase Carey, presidente de la Fórmula 1, coincide con su colega a la hora de negar la posibilidad de que la movilidad eléctrica sea la única solución plausible. «He leído a muchos expertos sobre el tema ambiental y creo que la gran mayoría reconoce que vamos a tener una variedad de soluciones, no hay una bala de plata».

    «La electricidad se ha convertido en una pequeña bala de plata», lamenta, afirmando que ocasiona muchos interrogantes. «Hay problemas ambientales en torno a la electricidad, hay problemas de infraestructura, hay costos de vehículos eléctricos. Creo que será parte de la respuesta, pero que la respuesta va a ser una serie de cosas».

    Por ello, Carey considera crucial buscar fórmulas que permitan que los motores de combustión sigan estando vigentes y formen parte de la solución. «Creo que, en muchos sentidos, un motor de combustión con combustibles sintéticos y otros tipos de tecnología y recuperación de energía serán el elemento más importante para la solución».

    «Creo que, cuando la electricidad sea menos sueño político y más una realidad de mercado, otras soluciones saldrán a la vanguardia y serán reconocidas como una parte muy importante, si no una parte central, de cómo lograr los objetivos que todos quieren para el medio ambiente», concluyó Carey, muy crítico con el enfoque partidista de los gobiernos en la actualidad.

    Fuente: Motorsport.com