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    Mercedes y Red Bull también chocan en su visión del nuevo motor de 2025

    Mercedes y Red Bull también chocan en su visión del nuevo motor de 2025
    Red Bull y Mercedes llevan su rivalidad más allá de los circuitos.
    David Plaza
    David Plaza4 min. lectura

    Las negociaciones para determinar cómo será el motor de 2025 ya han comenzado, pero no han tardado en surgir los desacuerdos. Mientras Red Bull ve factible un motor más tradicional, Mercedes considera vital seguir evolucionando con los motores híbridos.

    Cuando en 2014 se inició la era híbrida tímidamente iniciada con la introducción del KERS en 2009, las críticas por el sonido de los nuevos motores fueron feroces. La Fórmula 1 se había distinguido del resto de las categorías por el estruendo estremecedor de sus motores y la llegada de las mecánicas híbridas acababa con ello de golpe.

    Siete años después, la afición ya se ha acostumbrado al sonido, pero la nostalgia mantiene vivos en el recuerdo aquellos motores de gasolina que tanto emocionaban y de vez en cuando surgen voces que los reclaman de nuevo para la competición.

    «La F1 podría jugar un papel clave con los combustibles sostenibles y cero emisiones en un motor emocional de alto rendimiento y altas revoluciones»

    Christian Horner, que a partir de 2022 dirigirá a Red Bull Racing como nuevo equipo motorista, se alinea del lado de la afición, afirmando que la Fórmula 1 debe volver a apostar por motores ruidosos combinados con combustibles sostenibles que reduzcan las emisiones.

    «Creo que el motor de combustión tiene futuro, así que ¿por qué no introducir motores de altas revoluciones que suenen fantásticos, y que lo están haciendo de una manera respetuosa con el medio ambiente? Creo que el biocombustible y los combustibles sostenibles te permiten hacer eso», afirma el director de Red Bull Racing.

    «La electrificación, lo sé, se está impulsando políticamente, pero en realidad es el camino correcto, ¿para dentro de 25 y 30 años? Creo que la F1 podría jugar un papel clave con los combustibles sostenibles y cero emisiones, con un motor emocional de alto rendimiento y altas revoluciones. ¿No sería fantástico si fuéramos por ese camino? Estoy seguro de que todos los Grandes Premios estarían llenos», afirma el británico.

    La industria es lo que cuenta

    Sin embargo, Toto Wolff y el resto de dirigentes relacionados con la industria motorística de la Fórmula 1 ven las cosas de manera muy distinta, pues en realidad representan a grandes empresas que tienen en la categoría a una plataforma de lanzamiento de la tecnología que venden en los concesionarios.

    «Ya no somos la generación más relevante. Cuando le preguntas a un joven de 18 o 22 años qué relevancia tiene el ruido, la mayoría de ellos lo consumen a través de diferentes pantallas donde el ruido tiene poca o ninguna relevancia», comienza apuntando el director de Mercedes.

    «Personalmente también me gusta, me gustaría tener un 12 cilindros que ruja. Pero, de hecho, somos un deporte y somos un negocio. Si no tuviéramos en cuenta el medio ambiente y el impacto que generamos, creo que perderíamos toda la relevancia con nuestros socios, patrocinadores y principales partes interesadas», recalca el austriaco, consciente de que la Fórmula 1 depende de que las marcas obtengan relevancia y retorno en su inversión.

    «Creo que está totalmente desalineado con la dirección en la que se mueve el mundo, y probablemente alejaríamos a cada socio comercial de la F1 si nos quedamos con los motores de combustión interna que rugen, aunque nos gusten», concluyó.

    Red Bull tiene todas las de perder en este asunto, pero a buen seguro planteará batalla en las negociaciones. De lo contrario, no sería Red Bull.

    Fotos: Red Bull Content Pool