«Tienes a un tipo que ha ganado una cantidad ridícula de Mundiales y gente talentosa, ¡déjalos en paz!»
Otmar Szafnauer y Rob Smedley han analizado las causas de la ausencia de resultados en Aston Martin a pesar de contar con la mejor factoría de la Fórmula 1 y algunos de los ingenieros más prestigiosos. Su veredicto señala en dirección a Lawrence Stroll.

En la Fórmula 1 existe una regla no escrita que dice que un equipo que quiere convertirse en ganador necesita un periodo aproximado de cinco años de duro trabajo antes de lograrlo.
Pero lo que no dice es que esa paciencia y trabajo duro deben ir acompañados de estabilidad para que el grupo adquiera el hábito y los conocimientos que le permitan trabajar en equipo y de forma eficaz.
Otmar Szafnauer, uno de los hombres clave de Force India y que posteriormente se convirtió en la mano derecha de Lawrence Stroll durante la etapa de Racing Point y al comienzo de Aston Martin, ha analizado junto a Rob Smedley las razones que impiden al equipo de Silverstone alcanzar el éxito. Y, según ellos, tienen mucho que ver con Lawrence Stroll.
Lawrence Stroll, ansioso por ganar
Otmar Szafnauer vivió los comienzos de Lawrence Stroll como propietario de un equipo de Fórmula 1 y tiene claro que el canadiense, a pesar de haber hecho todo lo necesario para tener éxito, ha caído en un error que es muy habitual en los dirigentes novatos en la categoría reina.
«Creo que Lawrence [Stroll] lleva ya ocho años al frente del equipo. Hay que remontarse cinco años atrás», comienza explicando quien también fue director del equipo Alpine.
«En mi opinión, el problema radica en querer alcanzar el éxito demasiado rápido en la Fórmula 1. Y querer el éxito demasiado rápido y no tener paciencia implica una rotación de personal demasiado rápida. Los equipos más exitosos son los que gozan de estabilidad», agrega el estadounidense de origen rumano.
Szafnauer también destaca que, en la Fórmula 1 actual, no existen personas capaces de lograr el éxito por sí solas, sino que es cuestión de conseguir un grupo cohesionado y eficiente.
«Soy más paciente, valoro más el trabajo de equipo sobre la destreza individual o los resultados», afirma, comparándose con Stroll. «Porque creo que hoy en día no hay ningún mesías y todo se basa en el trabajo en equipo».
«Si contratas por actitud y por aptitud, la actitud es lo que les permite trabajar juntos. Así que no contrates solo por aptitud o por coeficiente intelectual; la actitud a veces es incluso más importante en la Fórmula 1. Trabajan en equipo, alguien comete un error y no pasa nada, le ayudarán», argumenta Szafnauer.

La impaciencia de querer hacerlo bien
Uno de los mayores errores de quienes llegan a la Fórmula 1 sin experiencia es querer formar el mejor equipo, pero no darle el tiempo suficiente al personal que lo forma para demostrar si realmente lo es.
«La rotación de personal se debe a que quieren hacerlo bien. Lawrence realmente quiere hacerlo bien, pero ese deseo de conseguirlo en poco tiempo te confunde para deshacerte de la gente que tienes», explica Szafnauer. «Solo fueron quintos en el campeonato [en 2023 y 2024]; vamos a reunir a los que fueron primeros y a juntarlos y empezar a dar vueltas y vueltas. La estabilidad es lo que te hace ganar».
La impaciencia, unida a la falta de conocimiento real, lleva a la duda y a la toma precipitada de decisiones. Una combinación que acaba generando inseguridad en los empleados del equipo.
«No existe esa mentalidad desde la persona que toma las decisiones y la gente empieza a sentirse presionada mientras los de arriba miran a los ingenieros y piensan que son débiles en ciertas cosas», expone Rob Smedley, también presente en la conversación. «Por supuesto, porque son humanos; son débiles en cinco cosas y están por encima de la media en otras cinco. Y es por eso por lo que hay que juzgarlos».

La clave está en permitir a Newey que explore el talento que tiene a su alrededor
El antiguo ingeniero de Ferrari y Williams aconseja a Lawrence Stroll que deje trabajar al equipo que ha formado con Adrian Newey al frente. El canadiense les ha dado todo lo que necesitan y ahora es cuestión de darles tiempo para aprovecharlo.
«Tienes a un tipo que, ¿cuántos Mundiales ha ganado, 18? [Nota del redactor: son 25: 12 de constructores y 13 de pilotos] No lo recuerdo, una cantidad ridícula. Bien, es competente», contextualiza Smedley.
«Además, cuenta con un gran grupo de mujeres y hombres que trabajan para él en el equipo técnico. Probablemente, todos ellos son muy talentosos. Ahora le toca a él reunirlos y hacer que vayan en la misma dirección. Pero déjalos en paz y evalúalos dentro de 18 meses», sentencia.
En ese punto, Otmar Szafnauer profundiza en una variable introducida con anterioridad: la psicología de los empleados en función del comportamiento de sus dirigentes.
«La seguridad psicológica en el trabajo, en cuanto a asumir riesgos necesarios sin sentir que su puesto de trabajo está en peligro. Hay que vivir, demostrar y tener paciencia para hacer esto en cinco años», expone.
«Recuerden, ¿cuánto tiempo le llevó a Adrian Newey ganar en Red Bull? Cuatro o cinco años. Y eso ocurrió en un equipo para el que todo el mundo quería trabajar. Era un equipo divertido y que tenía todo el dinero en una época sin límite presupuestario. Hacía falta estabilidad y ellos la tuvieron», ejemplifica Szafnauer.
La sangría de despidos en Aston Martin
Rob Smedley finaliza la conversación aludiendo a la enorme cantidad de cambios de personal en puestos de responsabilidad que ha vivido Aston Martin en los últimos años, muchos de los cuales detallamos en este artículo.
«¿Cuántos grandes nombres han durado seis, nueve o 18 meses? Dan Fallows, Eric Blandin, todos tuvieron grandes trayectorias. Creo que siempre es el error del forastero», reflexiona el ingeniero británico.
«Alguien tiene que ponerse delante de la cámara y hablar, y es a quien todo el mundo conoce. Eso no significa que lo hagan todo, solo es una percepción. Por eso ningún equipo se construye sobre la base de uno o dos individuos. Nunca encuentras a un individuo que sea brillante en todo; es un error», concluye Rob Smedley.
Fuente: Podcast High Performance Racing
