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    Vettel tras su primera victoria con Ferrari: ''Quiero emborracharme''

    Eufórico. Así estaba Sebastian Vettel tras conseguir su primera victoria con Ferrari en el Gran Premio de Malasia. El alemán no pudo esconder su alegría tanto por la radio de equipo como ante los micrófonos, y aseguró estar deseando celebrarlo emborrachándose.

    Foto: Scuderia Ferrari

    Aparecía la bandera a cuadros que daba por terminado el Gran Premio de Malasia y Sebastian Vettel explotaba de felicidad. Era su primer triunfo con Ferrari y su primero desde noviembre de 2013. Vettel llegaba a las 40 victorias y se queda a una de Senna. Además, desempataba con Alonso y Schumacher como ganador más repetido de Sepang, con cuatro primeros puestos, y ponía fin a una racha de Ferrari de 34 carreras sin ganar. Gritando, el mensaje del alemán a su equipo por radio (en italiano) permitía imaginar la sonrisa de oreja a oreja que se le dibujaba en la cara bajo el casco: "¡Sí!, ¡sí, chicos!, ¡oh! ¡mil gracias chicos!. ¡Gracias, gracias, gracias!, ¡vamos!, Forza Ferrari!". Desde la Scuderia no se quedaron cortos: "El número 1 ha vuelto, clase TOP, Ferrari ha vuelto, eres grande".

    Al bajarse del monoplaza, Sebastian ondeó una bandera de Ferrari y se abrazó a sus mecánicos. Y, a la espera de la ceremonia de la entrega de trofeos, rompió a llorar, acompañado por Diego Ioverno, responsable de operaciones en pista. La celebración en el podio no fue comedida. Dio un salto nada más llegar y volvió a aparecer su famoso dedo, que llevaba más de un año escondido. Seguía así el sueño en el que lleva inmerso desde que fichó por los del Cavallino, y mencionó al ídolo de su infancia: "Cuando entré en Maranello pensé en Michael Schumacher. Recuerdo cuando de niño le admiraba y le veía ganando con Ferrari, ¡y ahora yo estoy en ese coche!, ¡y he ganado! Es un sueño".

    "Me siento fenomenal. Ver al equipo de rojo celebrando bajo el podio es increíble, lo había visto con Michael y Fernando y es increíble formar parte de ese equipo ahora". En la jornada del sábado, Vettel había asegurado que podían ganar a los Mercedes y, aunque no muchos lo esperaban, el domingo le dio la razón: "Lo pensaba realmente, si no, ¿qué motivo tiene levantarse por la mañana? Si no pensamos que grandes cosas pueden sucedernos, la vida se convierte en algo triste". El tetracampeón reconoció que durante las últimas vueltas fue complicado calmar la emoción: "Probablemente no debería decirlo, pero estaba cagado de miedo en las últimas vueltas, porque pensamientos de aquí y de allí venían a mi cabeza. Miraba el chasis y pensaba: '¡Es un coche rojo!, ¡y vas a ganar!'. Entonces dejé de pensar porque si no perdería el control en la siguiente curva. Fue un alivio cruzar la línea de meta".

    La estrategia de Ferrari tras el Safety Car aparecido en las primeras vueltas por la salida de pista de Ericsson le permitió ganar, así como el ritmo de carrera, que sorprendió al mismo Vettel: "La estrategia fue excepcional y eso es mérito del equipo. Y estábamos casi sorprendidos con nuestro ritmo de carrera, aunque sabíamos que era bueno". Para el germano es un día que difícilmente olvidará, y declaró que deseaba celebrarlo y emborracharse. Y confía en que los habrá mejores: "Ha sido uno de los mejores días de mi vida, pero queda otro mejor por venir".