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GP Mónaco[Vídeo] GP Mónaco F1 1982: la carrera que nadie quería ganar

En una clasificación de desenlaces sorprendentes, pocas carreras pueden compararse al Gran Premio de Mónaco de 1982. Sus tres últimas vueltas fueron una montaña rusa de giros inesperados de la que al final emergió como ganador Riccardo Patrese, primer italiano en ganar en el Principado.

Riccardo Patrese. Foto: Wikimedia Commons

La Fórmula 1 no son los “Autos Locos”. Pero el desenlace del Gran Premio de Mónaco de 1982 bien podría haber sido la base para el guión de un episodio de esa clásica serie de animación. Dos semanas después del Gran Premio de Bélgica, donde había perdido la vida Gilles Villeneuve, el Mundial llegó al Principado para la sexta cita de una temporada que lideraba Alain Prost (Renault), con un punto de ventaja sobre John Watson (McLaren), cuatro sobre Keke Rosberg (Williams) y seis sobre Niki Lauda (McLaren).

La carrera, que había comenzado en seco, entró en sus últimas diez vueltas con solo una decena de coches en pista, algo habitual en unos tiempos en los que la fiabilidad no era lo que hoy. Prost era el líder desde el abandono de su compañero René Arnoux -que había partido desde la pole- en la vuelta 7. Le seguían el Brabham de Riccardo Patrese, el Ferrari de Didier Pironi, el Alfa Romeo de Andrea de Cesaris y el Williams de Derek Daly.

En estas, comenzó a llover. Una lluvia fina, pero suficiente para hacer que el asfalto se tornara resbaladizo. En la vuelta 74, a dos del final, Prost perdió el control a la salida de la chicane del puerto y chocó contra las barreras. Patrese tomó el mando, pero la alegría le duro media vuelta: hizo un trompo en Loews y caló su BT49D. Así que Pironi, a cuyo Ferrari le faltaba el morro, cruzó primero por meta para encarar la última vuelta.

Lo hizo lentamente mientras era rebasado por doblados. No era precaución: se estaba quedando sin combustible y su 126 C2 acabó deteniéndose a la entrada del túnel. El siguiente líder debería haber sido De Cesaris, pero su Alfa se detuvo, también seco de carburante. Daly, que llevaba rato circulando con medio alerón delantero como único apéndice aerodinámico, pareció entonces estar destinado a ganar, pero su caja de cambios expiró. Por detrás, a una vuelta, circulaban Mansell y De Angelis. ¿Conseguiría Lotus un sensacional doblete?

No, porque, con la ayuda de los comisarios, Patrese había conseguido poner su coche en marcha aprovechando el desnivel entre Loews y la curva baja de Mirabeau. El italiano completó el último giro y recibió el banderazo sin ser consciente de que acababa de lograr la primera de sus seis victorias en la Fórmula 1.

Fotos: Wikimedia Commons

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