Los 2.700 euros y 20 puntos que puedes perder en multas si cometes estos errores habituales en tu viaje de vacaciones
El cuadro típico del verano: coche cargado, niños detrás, el perro y el cigarrillo. Sin embargo, cometer estos errores y otros bastante cotidianos en tu viaje de vacaciones puede costarte una factura de más de 2.500 euros y la pérdida total del carnet si la Guardia Civil te para.

No se trata de mala suerte. Se trata de infracciones reales y tipificadas en el Reglamento General de Circulación y en la Ley de Seguridad Vial, que millones de conductores cometen cada verano sin ser plenamente conscientes de ello.
La DGT intensifica los controles en las grandes operaciones salida —la primera arranca el 1 de julio— y los agentes saben exactamente dónde mirar. En este artículo recogemos varias infracciones nada rebuscadas que pueden salirte caras antes de llegar a tu destino.
El primer error ocurre antes de arrancar
La salida vacacional empieza, para muchos conductores, con el descuido más barato de todos: no llevar la baliza V16 homologada. Desde el 1 de enero de 2026 es obligatoria en sustitución de los triángulos de emergencia, y el dispositivo debe estar conectado a la plataforma DGT 3.0. Sin ella, la multa puede llegar a los 200 euros, sin pérdida de puntos.
Más grave es salir con la ITV caducada. La sanción base es de 200 euros —sin retirada de puntos—, pero puede ascender hasta los 500 euros si el vehículo presentó un resultado negativo en la inspección y los fallos no fueron subsanados. No existe margen de gracia: desde el primer día de vencimiento, la infracción es aplicable. Y las cámaras de lectura de matrícula lo detectan sin necesidad de control presencial.
El escenario más grave antes de salir de casa es circular sin seguro obligatorio, ya sea intencionado o por descuido. La multa oscila entre 601 y 3.005 euros según el tiempo que lleve el vehículo sin cobertura y el uso que se haga de él; en turismos, la cifra habitual ronda los 1.500 euros. El vehículo puede ser inmovilizado de inmediato. El sistema FIVA cruza datos de matrícula con los radares en tiempo real: tampoco aquí hace falta que te paren.

El Tetris del maletero tiene sus reglas
Cada verano, el maletero familiar se convierte en un ejercicio de ingeniería improvisada. Maletas en vertical, mochilas sobre los respaldos, la caja de herramientas del fondo que nadie saca nunca, las bolsas del supermercado encima de todo. El artículo 14 del Reglamento General de Circulación es rotundo al respecto: la carga debe estar sujeta de forma que no pueda desplazarse, caer o comprometer la estabilidad del vehículo ni reducir la visibilidad.
Hay dos conductas concretas que se sancionan con 200 euros cada una. La primera: llevar equipaje que sobresale por encima del respaldo de los asientos traseros, de modo que elimina la visibilidad por el espejo retrovisor central. La segunda: transportar objetos sueltos en el habitáculo —sobre la bandeja del maletero, en el salpicadero o en los asientos—.
En ambos casos, la infracción es grave y la multa no lleva aparejada pérdida de puntos, pero si el agente aprecia que la carga pone en peligro a otros usuarios de la vía, la cuantía puede elevarse hasta los 500 euros.
Cinturones, sillas y el perro: lo que viaja contigo
El conductor que sale sin cinturón se enfrenta a 200 euros y 4 puntos. Si el que no lo lleva es un pasajero adulto, la responsabilidad y la multa recaen sobre él. Pero si el ocupante es un menor, la sanción —200 euros y 4 puntos— la asume el conductor, independientemente de quién olvidó abrocharlo. Lo mismo aplica a los Sistemas de Retención Infantil (SRI): viajar sin silla homologada o con una inadecuada para la talla del niño tiene idéntica consecuencia económica y de puntos.

Más afinada es la vigilancia sobre las mascotas. Un perro o un gato sueltos por el habitáculo, o sobre el regazo del conductor, pueden suponer 500 euros y hasta 6 puntos del carnet. La multa base —200 euros, sin puntos— se aplica cuando el animal va en los asientos con una sujeción ineficaz o mal colocada. Lo mínimo exigible es un arnés homologado de doble anclaje, un transportín rígido en el suelo o una rejilla divisoria para el maletero en el caso de razas grandes.
Y lo cierto es que existe una infracción relacionada con las mascotas que la mayoría de conductores ignora por completo: dejar al animal encerrado en el coche al sol. La Ley 7/2023 de Protección Animal —no la normativa de tráfico— prohíbe expresamente dejar a un animal en un vehículo cerrado expuesto a condiciones térmicas que pongan su vida en peligro, sin umbral de tiempo mínimo.
Con 22 grados en el exterior, el interior de un coche puede alcanzar los 47 grados en una hora. Las sanciones van desde 500 euros si no hay daño físico hasta 10.000 euros si el animal sufre estrés agudo, y pueden llegar a los 200.000 euros en los casos más graves. Agentes de la Guardia Civil de Tráfico y policías locales están facultados para intervenir y forzar la entrada al vehículo si observan a un animal en situación de peligro. Basta con que un viandante llame al 112.
Al volante: donde más puntos se pierden
El móvil en la mano es la infracción que más puntos destroza: 200 euros y 6 puntos. En 2026, las cámaras con inteligencia artificial detectan el teléfono aunque el vehículo esté parado en un semáforo o en retención, y aunque el conductor no esté escribiendo, sino simplemente sosteniéndolo. Seis puntos es la mitad del carnet de un conductor con el saldo máximo. Para un novel, directamente, puede ser el carnet entero.
El exceso de velocidad en autopista o autovía tiene una tabla de sanciones que arranca en los 100 euros (sin puntos) para excesos de hasta 30 km/h y llega a los 600 euros con 6 puntos en los casos más graves. Un exceso medio de 31 km/h —superar los 150 donde el límite es 120— supone 300 euros y 2 puntos. Lo cierto es que, con los coches modernos, basta con despistarse más de la cuenta para caer en esa franja.
Más allá de la velocidad y el móvil, la DGT recuerda cada verano una serie de hábitos estivales que pueden derivar en multa si un agente considera que comprometen el control del vehículo. Conducir en chanclas o descalzo, sin camiseta, bebiendo agua o con el brazo fuera de la ventanilla no está expresamente prohibido en el Reglamento, pero el artículo 18.1 del RGC obliga al conductor a mantener en todo momento la libertad de movimientos, el campo de visión y el control permanente del vehículo. Si el agente aprecia que alguna de estas conductas lo compromete, la sanción puede ir de los 80 a los 200 euros, sin pérdida de puntos.
Menos ambigua es la prohibición de arrojar una colilla por la ventanilla: infracción muy grave, 500 euros y 6 puntos, además del riesgo de incendio forestal que conlleva en verano.
Tampoco es inofensivo llevar las gafas de sol equivocadas. Los modelos con filtro de categoría 4 —los de cristal muy oscuro diseñados para la alta montaña o la nieve— reducen el paso de luz hasta un 97% y están prohibidos para la conducción. Si un agente aprecia que reducen la visibilidad, la sanción puede llegar a los 200 euros. Lo mismo se aplica si quien conduce necesita gafas o lentes de contacto y no las lleva puestas.

La suma que nadie quiere ver
Más allá de los casos extremos, la factura de un viaje vacacional mal preparado tiene un escenario perfectamente verosímil: conductor sin baliza V16, con la ITV recién caducada, equipaje que sobrepasa la línea superior de los asientos traseros y con objetos sueltos, perro suelto en el asiento trasero, un rato con el móvil en la mano, un exceso de velocidad en un tramo de autopista y tirar una colilla por la ventanilla. Eso, sin sumar la posibilidad de circular sin el cinturón de seguridad o con gafas de sol no homologadas, entre otras posibilidades.
La suma asciende a 2.700 euros y 20 puntos. 12 puntos es el saldo completo de un permiso ordinario. Lo que empezó como un viaje de vacaciones puede terminar, literalmente, sin carnet de conducir.
El consejo más barato de todos: revisar el vehículo, la documentación y el equipaje antes de salir. El segundo más barato: llevar al perro contigo cuando pares a comer.
