El coche empieza a quedarse fuera del bolsillo de muchos en España: la realidad que dibujan las encuestas
El encarecimiento de los coches (y de la vida), unido a lo complicado que puede resultar mantenerlo, hace que haya más gente que no se lo pueda permitir con respecto a las cifras de 2019.

Al ritmo al que va la sociedad, con una inflación que galopa al mismo tiempo que la subida de sueldos gatea, somos técnicamente más pobres. Cada vez hay más gente que no puede permitirse 'lujos' en España, e incluso llegamos al punto de que cada vez es más complicado tener algo que muchas veces pensamos que se da por hecho: poder acceder a un coche.
Una cosa es que alguien no lo tenga porque no le hace falta, pudiéndose valer de transporte público para ir y volver del trabajo o buenas conexiones para cuando tenga que salir de la ciudad o dirigirse a la playa. Incluso que en su entorno existan soluciones de movilidad que le ahorren el peso de tener un vehículo en su propiedad. Pero otra cosa es, literalmente, no poder disponer de un automóvil propio.

Cada vez menos gente puede permitirse un coche
Esto es lo que refleja la encuesta más reciente del INE (Instituto Nacional de Estadística). A la hora de revisar carencias materiales y sociales de la población, nos encontramos con que, desde 2019, el porcentaje de personas en España que no puede disponer de automóvil no ha parado de crecer, así como otras cosas que mucha gente no puede permitirse.
Desde 2019 este porcentaje ha crecido desde un 4,7% (mismo que en 2017) de manera paulatina hasta un 5,4% según los resultados de 2025. Es decir, no se registraba un valor tan elevado desde el 6% de 2016, cuando todavía muchas familias trataban de recuperarse y salir adelante de los efectos de la crisis económica mundial. En otras carencias materiales, en cambio, el porcentaje parece reducirse, excepto en el de gastos imprevistos (como puede ser, en efecto, una avería del coche).
Carencias materiales y sociales
La misma encuesta nos habla también de que cada vez más gente no puede renovar armario, ni ropa ni zapatos, o tener reuniones familiares o lúdicas al menos una vez al mes. Prácticamente todo lo que se puede considerar carencias sociales han aumentado en los últimos 12 meses, incluso el de personas que no pueden permitirse conexión a internet en sus hogares.

Allá por 2018, el 5,9% los ciudadanos de entre 30 y 44 años de edad (de los que se presume que tienen poder adquisitivo y una situación laboral estable) no podían comprarse o permitirse un coche. En 2025, ese porcentaje se ha elevado hasta el 7,4%, lo mismo que ha ocurrido para el tramo de personas de 45 años en adelante.
Ocurre tanto entre jóvenes como entre adultos
Lo mismo ocurre con los jóvenes de edades comprendidas hasta los 29 años - el 7,1% no puede permitirse (o permitirse mantener) el que sería para muchos de ellos su primer vehículo. Lo que hasta no hace mucho era un símbolo de libertad, por fin tener vehículo propio para salir los fines de semana o moverse con mucha más facilidad, es cada vez más un lujo.
Por supuesto, el precio de los coches tiene mucho que ver al respecto, con un aumento del 40% en estos últimos años. El aumento de los costes de energía, la sobrerregulación en la Unión Europea, sobre todo en cuanto a medidas de seguridad y descarbonización, ha elevado el estándar de los coches nuevos, pero también ha disparado los gastos de producción, lo que ha afectado también a que no lleguen los bolsillos de mucho. Hace 20 años, comprarse un coche al contado no era raro, hoy es para quien sale de cobrar la lotería.

Un parque móvil cada vez más envejecido que requiere mantenerlo
Una realidad que también tiene que ver es que el parque automovilístico está cada vez más envejecido - en el caso de España, la media de edad de los coches es de 14,5 años. No es que esté muy diferente en Europa, con una media de 12,7 años - comprensible teniendo en cuenta que el coche se considera la segunda compra importante tras la vivienda y lo ideal es que duren muchos años dado que es la intención ideal a la hora de fabricarlos.
Pero esto nos lleva a cada vez más coches con muchos años y kilómetros encima, quizás no con unas condiciones de vida ideales y teniendo que realizar mantenimientos y reparaciones. Algunas son asequibles, pero hay gente que llega a deshacerse de sus coches al no poder asumir el coste que implica reparar averías de cierta seriedad.
Fuente: INE
