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    El Congreso dejará el impuesto de matriculación "como estaba", anulando la subida de 2021

    Pleno del Congreso de los Diputados, hoy, 25 de mayo

    En 2021 se paga en la práctica más al matricular un turismo, ya que el procedimiento de homologación WLTP arroja cifras más altas que el sistema previo, NEDC. El Congreso ha votado a favor de modificar el sistema para compensar ese incremento.

    El Congreso está preparando el texto de la Ley de medidas de prevención y lucha contra el fraude fiscal, para remitirla al Senado y lograr su aprobación definitiva. Una de las enmiendas, propuestas por el partido catalán PDeCAT, modifica el impuesto de matriculación por primera vez en 13 años.

    No es cierto que en 2021 haya subido el impuesto de matriculación, los tramos por emisión de CO2 por kilómetro son los mismos desde el año 2008, cuando se empezó a utilizar este sistema en vez del anterior, basado en combustible y cilindrada. Los impuestos han «subido» porque el CO2 se ha corregido a nivel técnico.

    Durante los primeros años del sistema de 2008, basado en CO2, quedaban exentos de tributar los vehículos con menos de 120 g/km. Los fabricantes hicieron ajustes finos para reducir en todo lo posible esas cifras para beneficiarse de menores impuestos, y no solamente pensando en España. El efecto queda patente en la siguiente gráfica:

    Así, llegamos a mediados de la década anterior, cuando los consumos y emisiones medidos con NEDC no eran realistas: los vehículos consumían más -y emitían más- en el mundo real, ya que se han hecho trampas de forma generalizada en la homologación. También era un fraude para el consumidor, la factura en combustible es superior a la prevista.

    El consumo está directamente relacionado con el CO2, a más consumo, más emisiones

    WLTP volvió las aguas a su cauce, las homologaciones volvieron a ser realistas, y los vehículos han empezado a pagar en 2021... lo que tenían que pagar, en función de unas emisiones mucho más cercanas a la realidad del consumidor en su día a día. La recuperación de ventas también aumentó la recaudación.

    Este incremento «de facto» suponía una mayor justicia tributaria, ya que las arcas públicas recuperaban ingresos perdidos porque la mayoría de modelos del mercado estaban bonificados al 100% al estar sistemáticamente por debajo de 120 g/km con NEDC. Era a todas luces un fraude. Las discrepancias entre realidad y homologación llegaron al 50% en algunos modelos, ¡una barbaridad!

    Pero la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja le ha dado la vuelta a la tortilla. Se han puesto de acuerdo los partidos de la oposición al Gobierno, PP, Vox y Ciudadanos, pero también varios de sus aliados: PDeCAT, PRC y Esquerra Republicana. El PNV se ha abstenido, y el PSOE y UP se han quedado solos.

    Se modificará el artículo 70 de la Ley 38/1992, de 28 de diciembre, de Impuestos Especiales

    La coalición gubernamental de izquierdas pretendía mantener el impuesto de matriculación tal y como estaba este año, en función de WLTP, y aumentar la recaudación respecto al sistema NEDC. No se trata de un capricho, se hace así en toda la UE, ahora solo cuenta WLTP y no se pueden vender coches sin homologación WLTP.

    En la práctica, se van a corregir los tramos del IM, para que en unos meses -cuando se apruebe la ley, tal vez con efectos en 2022- la carga fiscal sea la misma que en 2020, aunque hayan subido las emisiones. Se beneficia el consumidor y puede animar las ventas, pero perjudica a las arcas públicas.

    Diferencias entre el IM de 2008 y el propuesto por el PDeCAT

    Bajo el nuevo esquema, estarán exentos de pagar el IM los turismos que emitan menos de 144 g/km, entre 144 y 192 g/km pagarán un 4,75%, entre 192 y 240 g/km pagarán el 9,75%, y por encima de 240 g/km se pagará el máximo, 14,75%. Algunas autonomías lo elevan al 16,75%, la ley se lo permite. No afectará a los vehículos tipo quad.

    En esta cuestión no llueve a gusto de todos. Bajo el sistema actual (IM de 2008 + WLTP) los vehículos pagan lo que les corresponde, pero con el IM reajustado se deja la carga fiscal como estaba en 2020 y ejercicios anteriores. Muy propicio en un momento en el que la deuda española está en máximos históricos desde la Guerra de Cuba y Filipinas.

    El Congreso ampara, indirectamente, años de fraudes de los fabricantes a las arcas públicas y los consumidores

    No obstante, este movimiento crea un poco menos de incertidumbre al consumidor. Eso sí, el que esté espabilado retrasará su compra hasta que el IM quede redefinido, pues el mismo coche en 2021 cuesta más que lo que costará en 2022. Y eso si los fabricantes no elevan los precios por su cuenta y aumentan su beneficio a costa de la arcas públicas (aprovechándose de la diferencia).