Un año después del gran apagón, hay algo sobre los coches eléctricos que aquel día dejó mucho más claro de lo que parece
¿Cómo afectaría un apagón como el del 28 de abril en el caso de que el coche eléctrico fuese mayoría en España? Es la pregunta que muchos se han hecho desde entonces, con los BEV creciendo en términos de matriculaciones a un ritmo moderado.

Hace exactamente un año, a las 12:33 hora peninsular en concreto, España se quedaba completamente a oscuras. Un apagón sin prácticamente previo aviso, que trastocó los planes de todo el país durante varios días. Aunque en Canarias y Mallorca no ocurrió el apagón como tal (solo lo notamos, quizás, quienes hablábamos por teléfono en ese momento, cortándose abruptamente la llamada), sí que tuvo consecuencias en forma de vuelos cancelados.
Tardaron meses y meses en aparecer informes que detallasen las causas con detalle: en esencia, una oscilación local de 0,63 Hz y otra continental de 0,2 Hz, tensionando la red eléctrica. El sistema actuó de manera que empeoró las cosas con reducciones rápidas y desconexiones, llevando a que en menos de un minuto y medio se desconectasen más de 2,5 GW. Una reacción en cadena instantánea con efectos que muchos recordamos con nitidez.

Un año del apagón en España
El pasado mes de marzo un comité de 49 expertos de ENTSO-E publicó el informe que explica las causas de manera detallada, pero los ciudadanos vivimos la consecuencia: cómo sería un país si de repente todo se apagase, tanto servicios, telecomunicaciones… y, por supuesto, la comodidad y tranquilidad de cargar un coche eléctrico. Han pasado doce meses y hay cosas que han cambiado… pero otras, por crecimiento orgánico, no pueden cambiar ni en un año ni en varios.
En España, gran parte del caudal de energía eléctrica que se genera procede del suroeste - en torno a Murcia, dicho de otro modo. A las 12:30 exactamente, España consumía unos 29.631 MW, apagándose de repente 8.505 MW de los cuales 7.101 MW venían de la red de distribución. Ahora, recordemos dos detalles: en España, circula un total de más de 26 millones y medio de turismos cada día (si sumamos vehículos comerciales y laborales, la suma es de más de 31 millones).
El parque móvil en España
Teniendo en cuenta el envejecimiento del parque móvil de unos 14,6 años, la gran mayoría son todavía de combustión tradicional, más de la mitad de gasoil de hecho. ¿El coche eléctrico? En nuestras carreteras, al menos a finales de 2025, no llega ni al 1%. Es evidente que, tarde o temprano, esa cifra va a crecer y a dispararse dado que la cuota de matriculaciones en España está en torno al 9% y cada año se matricula más de un millón de coches.

Ahora bien, de ahí a convertirse en la siguiente Noruega hay un trecho (aparte de que haya una decena de países en la UE mucho más adelantados, como Dinamarca, Suecia, Portugal, Bélgica o Países Bajos, entre otros). Un dato importante es la capacidad de generación de energía, lo que nos lleva al siguiente punto, ¿Cuánta electricidad necesitaría España si el parque fueran coches eléctricos?
¿Cuanta electricidad haría falta si todos nuestros coches fueran BEV?
Según los cálculos realizados por el experto en automoción y cara visible de PowerArt Guille García Alfonsín, se necesitarían en torno a 59 TB/h de energía eléctrica cada año. Sumando las diferentes formas de generación de energía en España, sea mediante placas solares, molinos de viento (con un potencial en Andalucía, tanto de estas fuentes como de generación de hidrógeno verde, todavía por explotar y optimizar), centrales nucleares o generadores de gas, daría unos 158 GW.
La cuestión no es de pico de potencia, sino de suministro constante. Por otro lado, aunque la red de recarga en España crece y ya supera los 50.000 puntos desde hace meses (con especial mención al crecimiento de Supercargadores), tiene que seguir creciendo para acompañar a ese crecimiento orgánico del coche eléctrico. Un crecimiento que, además, tiene que acelerar para alcanzar a otros países como Alemania, Francia o Países Bajos.

Otras problemáticas que se deberían resolver con el tiempo
Además, está la cuestión del almacenamiento de la propia energía - la gestión de todo lo que se va generando en excedentes de placas solares y demás formas de generación, entre otras. En definitiva, para que un país se pueda amoldar a la realidad del coche eléctrico, necesita actualizarse de manera radical a nivel de infraestructuras.
