He conducido el BYD Dolphin G, el híbrido enchufable asequible que quiere destronar a los Renault Clio y Toyota Yaris
BYD lanza el que probablemente sea su modelo más ambicioso hasta la fecha: el Dolphin G DM-i, el único utilitario híbrido enchufable del mercado. Un vehículo concebido desde el principio para Europa que llega con importantes argumentos para hacerse hueco en el segmento B.

Los híbridos enchufables de pequeño tamaño son una rareza. En su momento, marcas como Jeep, Mitsubishi o Renault contaron con PHEV (Plug-in Hybrid Electric Vehicles) en el segmento B-SUV; sin embargo, tras la discontinuación de los Renegade 4xe, ASX PHEV y Captur E-Tech Plug-in, el único modelo de este tipo que queda a la venta es el BYD Atto 2 DM-i.
Aunque la firma china desembarcó en Europa hace más de un lustro de la mano de una gama 100% eléctrica, el éxito del Seal U DM-i le ha llevado a replantearse su estrategia. En los últimos tiempos, la compañía ha reforzado su alineación híbrida enchufable en el viejo continente con modelos como el Seal 6 DM-i o el Sealion 5 DM-i.
Así es el BYD Dolphin G DM-i
Ahora, la marca va un paso más allá con el lanzamiento del Dolphin G DM-i, un utilitario que está llamado a convertirse en el primer (y por el momento único) híbrido enchufable del segmento B. ¿Su objetivo? Plantar cara a propuestas como el MG3, el Renault Clio o el Toyota Yaris, que son híbridos convencionales o HEV (Hybrid Electric Vehicles).
El segmento B es una de las categorías más importantes de nuestro mercado, motivo por el que BYD ha decidido poner toda la carne en el asador con el nuevo modelo: el Dolphin G es su primer vehículo desarrollado específicamente para Europa. Por lo tanto, no se trata de una versión adaptada de un modelo vendido en China, como ocurre con los Dolphin Surf/Seagull y Atto 2/Yuan Up.

Nuestro protagonista mide 4.160 mm de largo, 1.825 mm de ancho y 1.575 mm de alto, con una distancia entre ejes de 2.610 mm. Por lo tanto, se trata de uno de los modelos más grandes de su clase: le saca aproximadamente 4 cm de longitud al Clio, 5 cm al MG3... y 22 cm al Yaris. Tiene una carrocería hatchback de cinco puertas, y a pesar de su elevada altura, logra evitar un aspecto demasiado monovolumen gracias a un capó bastante horizontal.
Su estética bebe del lenguaje de diseño 'Ocean Aesthetics', común al resto de la familia Ocean de BYD. Se caracteriza por sus formas suaves, orgánicas y redondeadas. Los afilados grupos ópticos, dotados de una firma lumínica en forma de L tumbada, están unidos entre sí mediante una moldura negra, mientras que el paragolpes cuenta con unas tomas laterales que buscan ensancharlo visualmente.
El lateral es probablemente la parte más controvertida, ya que el portón adopta un formato muy vertical, lo que unido al pilar C pintado en negro le otorga a la zaga un aspecto algo pesado. Los tiradores de las puertas están encastrados, mientras que las llantas de aleación pueden ser de 16 o 18 pulgadas dependiendo del nivel de acabado elegido. Los pilotos son continuos 'coast-to-coast' e integran el logo corporativo.

Un maletero digno de un compacto
El habitáculo mantiene el diseño sencillo y sobrio marca de la casa. El salpicadero está protagonizado por una instrumentación digital de 8.8 pulgadas y una una pantalla táctil flotante de 10.1 o 12.8 pulgadas, la cual se asocia a un sistema de infoentretenimiento con el ecosistema de Google. Esto significa que el usuario tiene acceso a funciones como Google Maps o Google Assistant.
En la consola central nos encontramos con unos pocos mandos físicos (arranque, selector de modos de conducción...), mientras que la palanca selectora de marchas se ubica en la columna de dirección. También hay una zona de almacenamiento, un posavasos y un cargador inalámbrico para smartphones (dependiendo de la versión). Lo que no me ha gustado es que las tomas USB-C están 'escondidas' en la parte trasera del hueco portaobjetos inferior en lugar de en su sección frontal, como en la mayoría de coches del mercado.

Si bien el interior transmite sensación de robustez y está bien rematado, los materiales utilizados son menos cualitativos que los del Atto 2; por ejemplo, la plancha superior del salpicadero está realizada en plástico rígido, igual que los laterales de la consola. Solo encontramos zonas acolchadas bajo la moldura decorativa que recorre el salpicadero de lado a lado, así como en los medallones de las puertas.
Mientras que los primeros modelos que trajo BYD a Europa tenían una configuración interior muy del gusto chino, con unas plazas traseras enormes a costa del maletero, el Dolphin G demuestra un carácter más occidental gracias a su gigantesco maletero de 425 litros (incluyendo un compartimento bajo el piso de 45 litros), superior al de muchos compactos y SUV de mayor tamaño. A pesar de ello, las plazas traseras siguen siendo bastante aprovechables.

Al volante del BYD Dolphin G DM-i
El Dolphin G utiliza la tecnología híbrida enchufable Dual Mode de BYD, que según la marca ha sido diseñada para priorizar la conducción eléctrica. Su sistema de propulsión combina un motor 1.5 atmosférico de gasolina y cuatro cilindros con dos propulsores eléctricos, uno de tracción y otro a modo de generador. La unidad térmica rinde 95 CV (75 kW), mientras que el depósito de combustible es de 42 litros.
Se ofrecen dos opciones mecánicas, ambas con el distintivo ambiental CERO de la DGT. El modelo de acceso rinde 176 CV (129 kW) y equipa una batería LFP (litio-ferrofosfato) de 7.4 kWh de capacidad, suficiente para homologar una autonomía eléctrica de 40 km WLTP y combinada de 1.020 km WLTP. La variante superior se va a los 212 CV (156 kW) y 18.3 kWh, con un alcance eléctrico de 105 km WLTP y combinado de 1.040 km WLTP.

Ambos completan el 0-100 km/h en 8.3 segundos, con una velocidad punta de 180 km/h. En cuanto a la carga, el modelo de 7.4 kWh puede cargar a un máximo de 3.3 kW en corriente alterna, tardando 2.8 horas en pasar del 15 al 100%. La variante de 18.3 kWh llega a los 6.6 kW en corriente alterna (15-100% en 2.9 horas) y añade la carga rápida en corriente continua a 39 kW (10-80% en 26 minutos). Con la batería grande, la carga bidireccional V2L (Vehicle-to-Load) a 3.3 kW se incluye de serie.
El sistema híbrido puede funcionar en modo EV (es decir, 100% eléctrico) o HEV (híbrido). Este último a su vez ofrece cinco configuraciones diferentes. Para realizar una conducción eficiente a alta velocidad, el motor eléctrico impulsa las ruedas con la energía de la batería y del generador alimentado por el motor de gasolina; si la demanda de prestaciones disminuye, parte de la energía del generador se utiliza para cargar la batería.

Una puesta a punto muy europea
A la hora de acelerar, el motor de combustión interna también puede impulsar las ruedas (es de tracción delantera) junto al eléctrico. Si la unidad térmica produce más potencia de la deseada, parte de la energía se puede desviar a la batería. Por otro lado, si la demanda de potencia coincide con el punto de rendimiento óptimo del motor de gasolina, se encarga de impulsar las ruedas sin intervención de la batería.
En marcha, el Dolphin G se siente el producto más europeo de BYD hasta la fecha: la dirección es más pesada que en modelos anteriores de la marca, mientras que la suspensión (que es de tipo MacPherson delante y por barra de torsión detrás) tiene un tarado más firme, aunque sin llegar a resultar incómoda o seca. El coche hace gala de un rodar aplomado; no en vano, pesa entre 1.440 y 1.555 kg.

Nuestra breve toma de contacto con el modelo de 212 CV discurrió principalmente por vías urbanas. En modo híbrido, el consumo llegó a situarse en 4.1 litros/100 km. También probé brevemente el modo eléctrico, en el que el coche se comporta como un BEV (Battery Electric Vehicle)... salvo en aceleraciones contundentes, cuando entraba automáticamente el modo híbrido. Después de las fases de conducción eléctrica, el motor de gasolina trataba de devolver la carga de la batería al 70%.
Al contrario que en otros híbridos, la mecánica no presenta lag, acelerando con la misma contundencia que un eléctrico puro. Para evaluar sus consumos en mayor profundidad, así como su autonomía y comportamiento dinámico, tendremos que esperar a una prueba de mayor duración.

Gama, precios y conclusiones
La gama del BYD Dolphin G está compuesta por cuatro niveles de acabado: Active, Boost, Comfort y Sport, el primero con la batería de 7.4 kWh y el resto con la de 18.3 kWh. De serie, la versión de acceso cuenta con llantas de aleación de 16 pulgadas, faros LED, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, cámara de marcha atrás, la pantalla táctil de 10.1 pulgadas, climatizador, tapicería de tela y dos tomas USB-C delanteras.
En términos de seguridad habría que destacar el control de crucero adaptativo, el asistente de mantenimiento de carril de emergencia, el aviso de cambio involuntario de carril, la alerta de tráfico cruzado delantero y trasero con frenada automática, detector de ángulo muerto, sistema de monitorización del conductor...
El Boost añade la pantalla de 12.8 pulgadas, volante y asientos calefactables, retrovisor interior electrocrómico, retrovisores exteriores con plegado eléctrico, iluminación ambiental, un cargador inalámbrico de 15 W, dos tomas USB-C traseras y un sistema de sonido más avanzado con ocho altavoces.
| Precio | Precio con promociones y ayudas | Precio con promociones, ayudas y descuento por financiar | |
|---|---|---|---|
| Active | 25.200 euros | 21.488 euros | 18.688 euros |
| Boost | 28.200 euros | 24.176 euros | 21.376 euros |
| Comfort | 29.700 euros | 25.646 euros | 22.846 euros |
| Sport | 30.700 euros | 26.626 euros | 23.826 euros |
El Comfort suma a todo esto un Head-up Display proyectado, techo panorámico, luces de bienvenida exteriores, tapicería mixta tela/cuero vegano, asiento del conductor con ajuste eléctrico, llantas de 18 pulgadas, cámara de visión 360º y el ecosistema de Google para el infotainment. Por último, el Sport cuenta con la misma dotación que el Comfort, del que se distingue mediante algunos elementos decorativos que buscan darle un toque mas deportivo: llantas oscurecidas, una tapicería bitono exclusiva, logotipos específicos...
El BYD Dolphin G es una de las propuestas más sólidas y convincentes del fabricante hasta la fecha. Se trata de un vehículo dirigido al corazón del mercado europeo, con una mecánica híbrida enchufable única en su clase, un amplio equipamiento de serie, una puesta a punto muy del gusto del público local y un precio competitivo frente a sus rivales híbridos no enchufables. En definitiva, un acierto en todos los frentes.


