«A Europa le quedan tres años»: Backbone pone fecha límite a la batalla de las baterías contra China

La industria europea se enfrente a una carrera contrarreloj para no quedarse atrás no solo en lo que al coche eléctrico se refiere, también en otros sectores. Y todos ellos tienen algo en común: la batalla por las baterías, donde China lleva las de ganar.

«A Europa le quedan tres años»: Backbone pone fecha límite a la batalla de las baterías contra China
Tres años para reaccionar o el coche eléctrico europeo llevará corazón chino para siempre.

Publicado: 23/09/2026 11:00

7 min. lectura

Según el informe "Europe's Electric Backbone", a Europa apenas le quedan tres años si quiere consolidar su propia industria de baterías y no quedarse en una situación de clara desventaja frente a China, Estados Unidos y otros mercados.

La coalición Backbone reclama a Bruselas una serie de medidas urgentes y mucho más contundentes. No basta con invertir mucho en gigafábricas, porque ya se ha hecho y se ha visto que muchos proyectos han sufrido retrasos, problemas financieros y dificultades para competir en costes con China. Empieza la cuenta atrás.

El plazo que maneja Backbone para las baterías europeas es más corto que el desarrollo de un coche: tres años

El problema va mucho más allá de fabricar coches eléctricos

Y no solo de producir estos vehículos, sino más allá de nuestro sector automovilístico. Europa puede esforzarse en acelerar la fabricación de coches eléctricos, pero si su núcleo principal, la batería, sigue procediendo casi en exclusiva desde China, el problema se agrava.

La coalición Backbone recuerda que la batería es una «tecnología puerta de entrada» a la economía electrificada. No solo es el coche eléctrico: los centros de datos, que van a más con la IA; la robótica, el almacenamiento estacionario (a más con las energía renovables), la estabilidad para las redes eléctricas…

El informe reconoce que algunos de estos sectores, junto a los sistemas de defensa (drones, comunicaciones militares…), son las áreas que más rápidamente están aumentando su demanda de baterías, mientras que gran parte de la capacidad europea, en lo que a fabricación se refiere, se está diseñando pensando casi en exclusiva en el coche eléctrico.

La coalición Backbone analiza la situación de la industria de las baterías en Europa y lanza varios avisos.

China domina una cadena de suministro mucho más amplia

El verdadero cuello de botella en Europa está en los materiales y los componentes. De nada sirve tener gigafábricas que monten celdas, si Europa no controla gran parte de toda la cadena. Y aquí es donde China tiene una ventaja muy superior: materias primas, materiales procesados, componentes, maquinaria, software, reciclaje…

El informe de Backbone afirma que Europa es especialmente débil en lo que se refiere a la transformación de las materias primas en materiales preparados para fabricar las celdas. Un eslabón crítico situado justo en el medio de la cadena productiva.

La fuerza asiática se está produciendo, sobre todo, desde el pasado 2021, cuando el gobierno chino ha usado controles de exportación sobre materiales y tecnologías relacionadas con las baterías: las químicas LFP, predominantes ahora en la nueva generación de baterías; grafito artificial para ánodos, células de alta densidad energética, equipos de fabricación, etc.

Las baterías en Europa no son solo para coches eléctricos, muchos otros sectores las necesitan.

Europa todavía tiene margen, pero el tiempo corre en su contra

El informe que analizamos no pretende ser tan tremendista y reconoce que Europa todavía cuenta con una base industrial, tecnológica y científica destacada para poder sacar adelante este tipo de proyectos. De salir los planes previstos, se podría alcanzar la capacidad suficiente para cubrir su propia demanda de celdas para baterías de coches eléctricos.

El objetivo no es mover y reubicar toda la cadena de suministro, algo que es imposible, sino establecer unas bases sólidas que limiten la «dependencia excesiva de proveedores extranjeros». Y para conseguirlo, Backbone propone cinco medidas más contundentes a Bruselas:

  • Ayudas por producción real: una cantidad fija por kWh producido, en vez de dar subvenciones como hasta ahora que requieran largos y lentos procesos burocráticos.
  • Dar prioridad a productos que se fabriquen en Europa: el "Made in UE" como método predominante para las ayudas a la compra de eléctricos, la fiscalidad y la contratación pública.
  • Exigir requisitos de fabricación europea para determinados componentes estratégicos de forma progresiva desde 2027, incluyendo materiales de ánodo, precursores y materiales reciclados.
  • Imponer aranceles a las baterías chinas, o al menos iniciar una investigación antisubvenciones como se realizó en el pasado con los coches eléctricos chinos, y como se estudia hacer con los híbridos.
  • Usar el sector de la defensa como palanca industrial: criterios de origen europeo, países aliados para la compra de baterías y sistemas… Los drones de la guerra de Ucrania han demostrado ser un foco estratégico.

En definitiva: la coalición Backbone pide a los políticos europeos medidas más contundentes y aprovechar sus fortalezas para crear una industria competitiva de baterías. Únicamente, hay un problema: la ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente.

Los próximos tres años serán fundamentales para evitar que «el capital, el conocimiento, la investigación y las capacidades productivas» se trasladen de forma definitiva a China, Estados Unidos u otras regiones.

Fuente: Backbone Coalition

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