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    A los fabricantes les interesa vender eléctricos perdiendo dinero, te explicamos por qué

    Mercedes EQC, el SUV eléctrico de la marca de la estrella

    Vender coches eléctricos hoy no es rentable para ningún fabricante, pero no tiran la toalla y van a más. Las lagunas técnicas en la normativa de emisiones de la Unión Europea permite este movimiento de las marcas, que saben que pierden dinero y no cubren costes de desarrollo. Te explicamos los trucos para seguir en su línea.

    Cuando un fabricante pierde dinero con la venta de un modelo, la estrategia es retirarlo del mercado y no incurrir en más pérdidas de las que acumule. Es la tónica habitual, pero no con las ventas de los coches eléctricos. Hace unas semanas, Ola Källenius, el máximo mandatario de Daimler, afirmaba que no había ningún fabricante que, a día de hoy, ganara dinero con estos modelos, mientras que desde Ford se opinaba lo contrario.

    Opiniones completamente opuestas que a más de uno le hacen pensar que algo más se esconde detrás; más aún cuando el objetivo de todas las marcas es ganar dinero desde el minuto 1. La realidad es que, a pesar de perder dinero, les interesa claramente seguir vendiendo incluso sin cubrir los gastos de desarrollo que han invertido.

    Producción del Volkswagen ID.3 en Alemania

    Una estrategia que van a poder seguir durante este año 2020 y 2021, a pesar del temor que tienen por las grandes sanciones derivadas del incumplimiento de los límites previstos en la nueva normativa de emisiones de la Unión Europea. Los fabricantes se benefician de las "lagunas" de la norma de emisiones.

    Por ejemplo, Europa cuenta los coches eléctricos vendidos como dobles durante 2020, a razón de 1,67 vehículos en 2021 y solamente como uno en 2023, por lo que con los eléctricos que vendan reducen los límites y pueden seguir vendiendo de combustión; incluso más todavía, porque los híbridos enchufables también juegan un importante papel en la ecuación.

    Si no fuera poca ayuda, tienen una más: se permite omitir de la cuenta para hallar el promedio al 5% de los modelos con las emisiones de CO2 más altas, deduciendo también el efecto positivo de algunos equipamientos opcionales tipo techos panorámicos o llantas de aleación más grandes. Los fabricantes tienen que averiguar cuántos coches de combustión pueden vender por cada eléctrico vendido. Las matemáticas.

    Solamente con estas "ayudas", los fabricantes pueden continuar vendiendo eléctricos y no solo no se bajan del carro a sabiendas de que no cubren los costes, sino que siguen invirtiendo en el desarrollo de futuros modelos. En gran medida, porque la Unión Europea y, países como Francia o Alemania, ofrecen subvenciones a las marcas para fomentar la movilidad sostenible más pura, con una condición:e la producción de éstos no llegue al 10%. Y, por supuesto, no llega.