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Ejemplar único: el Ferrari 250 GT Coupe Speciale de la Princesa de Réthy

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Este próximo mes de enero será subastada una pieza única cargada de un altísimo valor histórico en los eventos de Scottsdale, el Ferrari 250 GT Coupe Speciale de la Princesa de Réthy, uno de los tres pedidos especiales que la princesa belga hizo a Ferrari.

El Ferrari 250 GT Coupe Speciale de la Princesa de Réthy.

En la década de los cincuenta la relación de la Casa Real belga con Ferrari era excelente, ya que no solo eran de los mejores y más distinguidos clientes de la factoría de Maranello, sino que gracias a sus influencias lograron el patrocinio del fabricante belga de neumáticos Englebert cuando Pirelli dejó en la estacada a la Scuderia.

Esta maniobra fue posible gracias a la intermediación de Lilian Baels, la Princesa de Réthy, la segunda esposa del Rey Leopoldo de Bélgica, al que Enzo Ferrari tenía en muy alta estima y del que decía era un hombre con notables conocimientos técnicos y de ingeniería.

En 1957 fue la propia princesa la que solicitó en Maranello este precioso ejemplar único, el segundo de 3 pedidos similares que hizo durante su vida a la marca italiana, estando este basado en el exitoso chasis de los Ferrari 250 GT, que fue carrozado con sumo gusto los talleres de Pinin Farina, responsables de las líneas de este modelo.

El estado del ejemplar es magnífico.

El trabajo de Pinin Farina fue magnífico con este ejemplar, dotándolo de unas líneas tremendamente estilizadas y modernas, muy acorde con los rasgos de diseño que se encontraban de moda en aquella época, que se caracterizó precisamente por ser una de las eras más recargadas de la historia del automóvil (fue la época de las enormes aletas traseras de los vehículos americanos). Sin embargo, las líneas de este Ferrari 250 GT Coupe Speciale resultan muy sutiles a pesar de ser contar con rasgos muy rotundos, lo que le confiere un aspecto bastante atemporal.

Su largo capó delantero está rematado por unas ópticas cubiertas por plexiglás, y los paragolpes están perfectamente integrados en el diseño, junto a la ancha parrilla delantera. La silueta es muy baja y la zona del habitáculo cuenta con un atractivo pilar trasero de base ancha, rematado por varias molduras cromadas. La línea de cintura se prolonga suavemente hasta las delicadas aletas traseras, que en su zona superior acogen los pilotos traseros.

Un detalle propio de aquella época pero que era más habitual en modelos de fabricantes estadounidenses, siendo un rasgo muy raro para un Ferrari. A modo de ejemplo, algunos 250 GT contaban con un piloto en esta zona, pero no encastrado en la esquina, sino solo en la superficie posterior.

El color es el raro Grigio Fumo Max Meyer.

Este ejemplar único se encuentra en perfecto estado y será subastado el próximo mes de enero en el evento de RM Sotheby's en Scottsdale, Arizona. Aunque en esta subasta saldrán a la venta varias colecciones simultáneamente, el Ferrari 250 GT Coupe Speciale Pinin Farina de la princesa belga será una de las piezas más destacadas. Sus estimaciones apuntan un valor entre 11 y 13 millones de dólares.

Fotos: RM Sotheby's

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