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Ferrari 550 Barchetta y 575 Superamerica: los primeros Gran Turismo descapotables de la nueva era

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Llegado el siglo XXI, Ferrari volvía a ofrecer versiones descapotables de sus Gran Turismo V12, tras décadas sin ofrecer esa posibilidad en su gama.

Fabricados en formato de edición especial, las versiones abiertas de la familia 550/575 Maranello son futuras piezas de colección, con precios aún accesibles, solo para algunos.

Ferrari 550 Barchetta Pininfarina de edición limitada.

Durante unos años, y hasta finales de los noventa, Ferrari no solía salirse del guión preestablecido de su gama regular. Esta estaba basada en dos líneas de producto, por un lado las berlinettas de 8 cilindros, los Gran Turismo de motor V12 y los esporádicos hiperdeportivos de serie limitada que comenzaron en 1984 con el 288 GTO. De hecho, los únicos modelos en los que podíamos encontrar diferentes versiones eran los superdeportivos de ocho cilindros, con las distintas variantes de carrocería coupe y cabrio.

Sin embargo, al terminar el siglo XX, la compañía italiana modificó su estrategia lanzando ediciones limitadas de algunos de sus modelos existentes, como fue el caso del 550 Barchetta Pininfarina, una versión roadster de producción limitada del 550 Maranello, el Grand Tourer de motor V12 delantero que sucedía la familia de modelos Testarossa en 1996. Ofreciendo de nuevo una variante abierta en sus GT V12, lo que no sucedía desde que en 1973 se fabricara el último de los 365 GTS/4, la versión descapotable del Daytona.

En el año 2000 la casa Pininfarina cumplía 70 años, y para conmemorarlos, el propio presidente de Ferrari, en aquel entonces Luca Cordero de Montezemolo, encargó a Sergio Pininfarina la creación de este modelo, especificando que dispusiera del mismo espíritu de las barquetas clásicas de la marca. Para lo cual, en los talleres de Pininfarina se limitaron a eliminar el techo por completo, por lo que el 550 Barchetta Pininfarina es un vehículo estrictamente abierto.

Una de las pocas imágenes disponibles del techo de lona del Barchetta Pininfarina, en vivo es aún peor.

Para momentos puntuales, el modelo dispone de una lona, generalmente de color negro, que sirve para tapar el habitáculo, pero cuya estética es tan pésima, que apenas existen imágenes de este elemento instalado, como podéis apreciarlo en la imagen superior.

Técnicamente hablando, el 550 Barchetta Pininfarina no se distingue del 550 Maranello del que deriva, empleando el mismo bastidor reforzado del GT con la misma planta mecánica, un V12 a 65 grados de 5.5 litros capaz de entregar 485 caballos. La transmisión era manual de seis velocidades, con la clásica rejilla, ya casi en desuso, de la marca de Modena.

Para el ojo no entrenado, el Barchetta Pininfarina no se distingue del 550 Maranello convencional, con la salvedad de la falta completa de techo, la serie limitada tan solo dispone de un nuevo diseño de llantas, realizadas en magnesio y siempre de 5 brazos, los arcos de seguridad tras los asientos y algunos detalles menores en el interior, como la consabida placa numerada identificativa de la edición limitada.

Las prestaciones eran muy similares a las de la variante cerrada, con la salvedad del techo provisional de lona, ya que Ferrari advertía a sus clientes que no debían sobrepasar los 110 km/h mientras lo tuvieran instalado.

En total, fueron fabricadas tan solo 448 unidades del 550 Barchetta Pininfarina, además de, curiosamente, otros 12 ejemplares que fueron creados como prototipos y que no están contabilizadas dentro de estas 448 unidades.

Su escasa producción lo convirtieron en uno de los modelos actuales de la marca más escasos, del propio F40 se fabricaron más del doble de unidades entre 1988 y 1992, por lo que es un modelo que no solo ha retenido muy bien su valor, además está llamado a convertirse en un cotizado clásico de la firma.

Ferrari 575 Superamerica de edición limitada.

Ferrari 575 Superamerica

En el año 2002 el Ferrari 550 Maranello recibía un restyling, que pasó a denominarse 575M Maranello, con la tradicional M de Modificata que emplea desde hace décadas la casa italiana. El ligero rediseño exterior se acompañaba un interior renovado, así como mejoras en la mecánica, el bastidor y el propio reparto de pesos del deportivo.

Para 2005, Ferrari presentaba el sustituto del 550 Barchetta Pininfarina en la forma del 575 Superamerica, un modelo de características similares que recuperaba una denominación mítica dentro de la historia de la marca italiana, destinada a versiones como esta, ediciones especiales exclusivas y en el caso de emplear el prefijo Super, haciendo referencia también a versiones potenciadas.

Empleando el mismo formato que su antecesor, el 575 Superamerica fue una edición limitada que ocupaba el puesto de variante abierta del 575M, aunque con una diferencia sustancial, al contrario que el barchetta, el nuevo modelo no solo sí que disponía de techo, sino que además era uno de los sistema de techo más espectaculares creados hasta el día de hoy para un descapotable.

Sistema de apertura del techo Revocromico del 575 Superamerica.

Este fue diseñado por Leonardo Fioravanti, el creador de modelos tan insignes como el Ferrari Daytona o el Berlinetta Boxer, que lo había empleado años atrás en su concept Vola. Denominado por la marca Revocromico, este constaba de elementos totalmente transparentes que conformaban tanto el techo como la luneta trasera, los cuales giraban de manera solidaria hacia atrás, llegando a descansar el techo sobre la tapa trasera del maletero. Pero su mayor característica era su capacidad para oscurecerse o volverse transparente a voluntad, con hasta 5 niveles de oscurecimiento. En el grado más alto solo dejaba pasar un 1 por ciento de luz solar.

Al contrario que el 550 Barchetta Pininfarina, el 575 Superamerica disponía de dos sistemas de transmisión, manual de seis relaciones o automática con levas tras el volante. Esta fue la época en la que comenzó el declive de las clásicas palancas de cambio, siendo sustituidas por cajas automáticas que ya eran más rápidas que el propio ser humano, mejorando prestaciones y consumos.

Además, el 575 Superamerica tenía disponible el nuevo paquete opcional GTC Handling package, desvelado el mismo año de la llegada del Superamerica y disponible también para el 575M cerrado. Esta opción incluía mejoras del bastidor tales como los enormes frenos carbonocerámicos, que proveía Brembo, montados en nuevas llantas de 19 pulgadas, así como una suspensión y sistema de escape mejorados y enfocados hacia un uso más deportivo.

Otra de las diferencias con respecto al 575M Maranello de producción regular era el rendimiento del motor, si el 575M disponía de 515 CV de su V12 de 5.7 litros, en el caso del Superamerica la potencia fue elevada hasta los 540 CV, gracias a modificaciones en el sistema de escape, suficiente para adquirir el prefijo Super en el nombre. Lo cierto es que la edición especial montaba el motor Tipo F113 F/65, la misma especificación de motor que el 612 Scaglietti de 2003, mientras la versión coupe montaba el Tipo F113 E/65. Dos distintas especificaciones del mismo motor, con rendimientos muy similares.

Aun así, las prestaciones eran un poco inferiores a las del coupe, con 5 km/h menos de velocidad punta, los 320 km/h del Superamerica eran suficientes para que Ferrari lo anunciara como el descapotable más rápido del mundo en ese momento.

Las cifras de producción de esta edición especial no son tan claras como las del 550 Barchetta Pininfarina, que era una edición numerada al contrario que el nuevo Superamerica, por lo que como suele suceder con muchos modelos de la marca italiana, esta anuncia unas cifras, pero aficionados y especialistas proclaman otras. Oficialmente salieron de la factoría 559 unidades, no obstante, al intentar buscar ese mismo dato por otros canales nos aparecen cifras que varían ligeramente con respecto a la original.

Su nombre se lo debe a las ediciones especiales potenciadas de décadas atrás.

Independientemente de los números totales reales, lo cierto es que ambos modelos fueron fabricados en cifras muy bajas, lo que los convierte en futuras piezas de colección y por tanto, muy valoradas. Actualmente sus precios continúan en el rango del mercado habitual de usados, su cotización ha comenzado a subir hace apenas dos años, por lo que aún es el momento idóneo para hacerse con una pieza que tiene todos los visos de adquirir un valor millonario.

Actualmente, los ejemplares de los 550 Maranello y 575M que se encuentran en mejor forma, en estado de concurso, disponen de un valor de 150.000 y 157.000 dólares respectivamente, tras experimentar una fuerte subida en los últimos 12-18 meses, sin embargo, los 550 Barchetta y 575 Superamerica en estado de concurso ya están rondando los 680.000 y 575.000 dólares respectivamente, con valores de 453.000 y 437.000 dólares para los ejemplares que simplemente se encuentran en buen estado. Estos últimos precios estuvieron estables hasta esta década, y tras sufrir una fuerte subida, ahora comienzan a estabilizarse.

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