La marca había quebrado, pero aun así compró uno de sus eléctricos: «Sabía dónde me estaba metiendo»

Comprar un coche eléctrico puede ser, para muchos, lanzarse a la aventura, aunque cada vez menos. Imagínate ahora hacerlo con un vehículo de una marca que está declarada en quiebra. Eso es lo que ha hecho un francés con un Fisker Ocean.

La marca había quebrado, pero aun así compró uno de sus eléctricos: «Sabía dónde me estaba metiendo»
Compró un eléctrico de una marca que acababa de quebrar, pero este conductor lo tenía muy claro.

Publicado: 27/08/2026 11:30

6 min. lectura

Dar el salto a comprar un primer coche eléctrico requiere tener las cosas claras: que vas a tener que cambiar tus hábitos diarios para cargar su batería, intentar instalar un cargador en tu casa, aprender a realizar una conducción eficiente… En definitiva, olvidarte de muchas de las cosas que hacías con tu vehículo térmico.

Los eléctricos de última generación, además, tienen una carga electrónica y de software muy alta. Ahora ponte en la situación de adquirir un coche que no tiene respaldo de ninguna marca, de ningún taller o concesionario oficial, porque esa marca ha quebrado: Fisker. Conoce la historia de Hicham y su Fisker Ocean eléctrico.

Un conductor francés se lanza a la aventura y compra un Fisker Ocean "desamparado" por 16.000 euros.

«No he comprado un coche muerto»

Puede parecer una auténtica locura, pero este conductor francés se lanzó a la aventura: compró una unidad usada, con apenas 30.000 kilómetros, del apenado Fisker Ocean One. Un SUV eléctrico que en su día costaba en Francia unos 70.000 euros, pero que Hicham pudo comprar por tan solo 16.000 euros.

A priori, por su precio, su estado y todo lo que ofrece, parece una ganga. El problema viene cuando conoces la historia de Fisker y toda la problemática que han atravesado sus coches hasta llegar a la quiebra declarada en 2024.

«El precio se ajustaba al estado del vehículo y a las reparaciones necesarias. Sabía en lo que me metía», reconoce nuestro protagonista, que explica los motivos que empujaron a esta compra, cuanto menos, arriesgada: su precio, obviamente, pero también por todo lo que ofrece el coche.

Calcula ahora el precio de tu seguro de coche

Calcula tu precio online

«Por 16.000 €, hablamos de un SUV eléctrico muy bien equipado con 571 CV, una batería de gran capacidad y una autonomía declarada de unos 700 km». Visto así, puede parecer una gran compra: un diseño atractivo, un rendimiento más que aceptable y, claro, una gran exclusividad.

«Es un coche muy cómodo, muy bien equipado, extremadamente potente, original y tecnológicamente ambicioso. Compré un coche cuyo fabricante ha desaparecido, pero no compré un coche muerto» remata para "autoconvencerse" de que ha hecho una buena compra, aunque se saliese de lo común.

Lo acaba de comprar y la pantalla central ya no le funciona a nuestro protagonista francés.

Cómo se convive con un coche sin respaldo oficial

Hicham también reconoce que su compra estuvo impulsada por su curiosidad y por el reto que implicaba. Se considera un amante de las nuevas tecnologías y de los coches eléctricos, pero reconoce no comprar el vehículo "a lo loco", sino que realizó un trabajo de investigación previo para ver en dónde se estaba metiendo.

Porque recordemos: su vehículo no cuenta con una marca detrás que le ofrezca un servicio de postventa, ni garantía, ni repuestos y que, en caso de cualquier problema, no va a responderle. No es como comprar un vehículo clásico y hacerle tú el mantenimiento, lo cual con ciertos conocimientos puedes llegar a hacerlo.

En realidad nuestro protagonista francés lo intenta, pero no es lo mismo que con un vehículo con un software y servicios conectados. «Algunas funciones que normalmente estaban integradas en el funcionamiento del vehículo ahora dependen de soluciones alternativas que deben financiarse de forma independiente».

Los actuales propietarios de Fisker salen adelante gracias a una asociación y a empresas independientes.

Y aquí es donde entra la parte comunitaria para sacar adelante estos coches. Existe una Asociación de Propietarios de Fisker, con una filial en Francia, que ha creado un "ecosistema" que pueda dar apoyo a los propietarios: documentación técnica, tutoriales para realizar reparaciones, directorio de técnicos independientes capacitados para dadr servicio…

Hicham no ha escapado de los problemas y apenas acaba de comprar el coche: su pantalla multimedia no funciona, algunos asistentes también han fallado y algunos de los modos del vehículo también. Pero también se ha podido beneficiar, por ejemplo, del trabajo de la Asociación y de empresas independientes como OV Loop.

Esta última facilita buena parte de los servicios conectados y permite a los propietarios tener una conexión 4G en sus Fisker, así como realizar diagnósticos remotos, recibir actualizaciones de software… Eso sí, pagando unos 430 euros al año.

Hicham aspira a seguir con su Fisker Ocean varios años más, sabiendo que su valor de reventa puede ser ínfimo cuando decida deshacerse de él, o quizás se pueda convertir en un objeto de colección.

Fuente: Automobile-Propre.com

Este artículo trata sobre