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    Los cinco modelos que forman la historia de los Mercedes-AMG Black Series

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    Historia de los cinco modelos Black Series, la prestigiosa gama de altas prestacionesMercedes-AMG

    Se ha confirmado, Mercedes ha vuelto a utilizar el mítico nombre de Black Series para una versión más radical, pero también para la última de la generación de un modelo. El nuevo AMG GT Black Series ha puesto el broche final al deportivo, convirtiéndose en el sexto modelo de una prestigiosa historia que nació en 2006.

    Entonces, Mercedes pretendió dar una vuelta de tuerca a las versiones más deportivas de sus modelos, eligiendo siempre los de carrocería coupé o roadster para ofrecer unas prestaciones tan salvajes como extremas y propias de la más alta competición en un modelo de calle. Este fue el cometido de una división especial llamada «Performance Studio» que iniciaba una nueva historia.

    Modelos tan exclusivos en precio y en producción, con ediciones limitadas de unidades. Esas son las cualidades de unos modelos que forman parte de una historia de prestigio que arranca en 2006 con el departamento especial creado por Mercedes-AMG y cuyo primer protagonista es uno de los roadster más exitosos del mercado, el SLK 55 AMG Black Series.

    El Mercedes SLK 55 AMG Black Series perdió su condición de roadster para transformarse en el primer Black Series

    Seguramente muchos no sepan que esta preciada versión del roadster, en realidad, se convirtió en un coupé. Su techo de chapa fue sustituido por una pieza fija de fibra de carbono, eliminando todo el sistema electro-hidráulico del techo eléctrico para reducir el peso al máximo posible. Debajo del capó, montó el poderoso bloque V8 de 5.5 litros con una potencia máxima de 400 CV, llevando la potencia al suelo mediante un cambio automático de siete velocidades.

    Una configuración con la que tardaba 4,7 segundos en alcanzar los 100 km/h y llegar a los 280 km/h de velocidad punta, y de la que nunca se supo la cifra total de unidades que salieron de producción de este modelo. Hay fuentes que indican que no pasaron la marca de las 120 unidades entre julio de 2006 y abril de 2007, que se mantuvo en fabricación.

    El siguiente integrante del selecto club fue el CLK 63 AMG AMG Black Series, y llegó en 2007. Con este modelo, los de la estrella de tres puntas tiraron la casa por la ventana, ya que la estética más agresiva se convirtió en todo un símbolo, casi más que las prestaciones ofrecidas. Los pasos de ruedas se abultaron enormemente para dar cabida al conjunto de neumáticos y llantas en medidas de 265/30 R19 delante y 285/30 R 19 detrás, y las tomas de aire frontales se ampliaron generosamente.

    La brutalidad estética del CLK 63 AMG AMG Black Series lo hacen todavía hoy un modelo reconocible

    El tope de la gama del Mercedes CLK fue uno de los primeros modelos en montar el motor de ocho cilindros en V y 6.2 litros, logrando una potencia máxima de 507 CV y 630 Nm de par motor, suficiente para llegar a los 100 km/h en 4,3 segundos y alcanzar una velocidad punta de 300 km/h. Del CLK 63 AMG Black Series se produjeron 700 unidades.

    El tercero en la saga es el SL 65 AMG Black Series. El elegante roadster se transformó por completo cuando fue elegido para ser uno de los modelos más exclusivos de la marca alemana. Se desprendió de gran parte de la carrocería, para montar paneles especiales de fibra de carbono y reducir el peso, al mismo tiempo que el techo perdió su capacidad basculante sustituyéndose por una pieza ligera como en el SLK. Entre todas las medidas de adelgazamiento, perdió 250 kilogramos comparado con las versiones normales del SL.

    El chasis también sufrió importantes modificaciones, mientras que bajo el capó montó el motor V12 de 6.0 litros y una potencia máxima de 670 CV y 1000 Nm de par motor, gracias a turbocompresores e intercoolers más grandes. La potencia corría al asfalto a través del eje trasero y de un cambio automático de 5 velocidades. Un modelo del que se fabricaron 350 unidades entre septiembre de 2008 y agosto de 2009, que "volaron" prácticamente al ponerse a la venta.

    El poderoso y más deportivo de los roadster demostró su potencial con el el SL 65 AMG Black Series

    Más moderno es el C 63 AMG Coupé Black Series. El heredero del CLK entraba en una nueva década, ya que se presentó a finales de 2011, y mantenía el mismo motor del CLK 63 AMG Black Series pero con una potencia máxima de 517 CV, tracción al eje trasero y una caja de cambios automática de siete velocidades, con la que alcanzaba una velocidad punta de 300 km/h.

    Mercedes no hizo diferencias con el Clase C Coupé más potente, manteniendo el sistema muelles y amortiguadores ajustables, que se sumaron a una más que bruta imagen estética, especialmente desde la vista trasera con la vía más ancha y los grandes neumáticos de 255/35 R19 delante y 285/30 R19 detrás dominando.

    Este modelo fue el único que contó con dos paquetes opcionales, el "Pista" y el aerodinámico, ambos con el mismo cometido de mejorar el rendimiento, y también el único que aumentó la producción por la elevada demanda: de 600 unidades iniciales pasó a 800.

    El Mercedes C 63 AMG Coupé Black Series, puso el listón inalcanzable entre los competidores

    El moderno «Alas de Gaviota» fue el quinto y último modelo de la saga. El SLS AMG Black Series se presentó en 2013, convirtiéndose en el estandarte de tecnología y potencia. El motor del anterior se mantenía en arquitectura y cilindrada pero sufrió numerosas modificaciones técnicas para que la potencia llegase a los 630 CV, y la velocidad punta a los 315 km/h a un régimen máximo de giro del motor de 8000 rpm.

    Los del Performance Studio no escatimaron en el presupuesto, el sistema de escape se fabricó en titanio, los paneles de la carrocería eran de fibra de carbono logrando reducir el peso en 70 kilos comparado con un SLS "convencional", estableciendo la aguja de la báscula en 1550 kilogramos.

    Las puertas de apertura vertical cobraron más importancia estética cuando se ensancharon los pasos de ruedas para poder alojar los neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2 de medida 275/35 R19 delante y 325/30 R20 detrás, con llantas de aleación forjada de 20 pulgadas. La firma también ofreció la opción de un spoiler ajustable de fibra de carbono para la parte trasera. Una configuración de la que nunca se ha sabido el número de unidades producidas, aunque se estima en 350.

    El Mercedes SLS AMG Black Series fue la última de las creaciones más espectaculares
    Los cinco modelos que forman la historia de los Mercedes-AMG Black Series