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Porsche Cayenne II: la segunda generación del medio millón de unidades

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El desarrollo de la segunda generación del Cayenne comenzó apenas unos meses después de introducir el lavado de cara de la primera generación del modelo en 2007. La marca de Stuttgart se propuso lanzarlo al mercado en 2010 y lo consiguió pero lo hizo antes que el Volkswagen Touareg adelantándose para mostrar todos sus nuevos argumentos.

La segunda generación del Porsche Cayenne, un modelo que en su versión más básica destilaba deportividad y elegancia con un aspecto más ligero

Mientras que la segunda generación del Volkswagen Touareg debutó ante el gran público en el Salón de Pekín, que se celebra tradicionalmente en abril, el modelo de Porsche se presentaba en el Salón de Ginebra apenas un mes antes. Su aspecto completamente pesado desapareció apostando por un estilo visualmente mucho más ligero -también lo era sobre la báscula perdiendo nada menos que 250 kilogramos- gracias al uso de materiales ligeros como aluminio y magnesio; incluso algunos paneles de la carrocería eran de material compuesto.

Esta importante reducción de peso comparada con el modelo anterior, a pesar de un aumento en las dimensiones, permitió aumentar mucho más la agilidad del modelo en carretera, capaz de trazar curvas como si de un deportivo se tratara -salvando las diferencias- pero sin inmutarse. Y es que los técnicos de la marca dotaron al modelo de tecnología suficiente como para ofrecer una mayor velocidad en el paso por curva controlando los balanceos de la carrocería incluyendo un sistema de barras estabilizadoras activas (Porsche Dynamic Chassis Control - PDCC) y el sistema de suspensión neumática adaptativa (Porsche Active Suspension Management - PASM). Toda esta nueva electrónica también supuso una importante diferencia con respecto al modelo anterior y es que perdió la caja reductora; aunque el fabricante se apresuró a decir que mantenía su excelente nivel fuera del asfalto.

La segunda generación del Cayenne hizo gala de un diseño mucho más deportivo, completamente nuevo y diferente de su antecesor, pero con un frontal inequívocamente Porsche con unos faros que nos recordaban al exclusivo deportivo híbrido 918 Spyder, mientras que la zaga era otro cantar, quizás la parte del conjunto que mostraba más deportividad y elegancia. Se volvían a superar los de la firma de Stuttgart, pero también en un interior exquisito que tomaba una gran influencia de la primera berlina deportiva, la primera generación del Porsche Panamera que pocos meses antes se había puesto a la venta.

El puesto de conducción del Porsche Cayenne E2 ofrecía un diseño elaborado, lujoso y deportivo, con un túnel de transmisión que podría acumular una gran cantidad de botones

El diseño del túnel de transmisión y de la consola central -con algunos cambios- prácticamente se había trasladado a la nueva generación del SUV abrumando en tecnología y construcción a sus rivales. Era capaz de abrumar a los rivales porque, a pesar de contar con una pantalla táctil, podía llegar a superar el centenar de botones repartidos por la consola y el túnel de transmisión a medida que se incluían más opcionales, hasta el punto de que algunas unidades contaban con botones en una pequeña consola integrada en el plafón de iluminación del techo.

Si en el plano estético, de equipamiento y dinámico el nuevo Cayenne ya superaba a su antecesor, no iba a ser menos en la oferta mecánica. Para las versiones más potentes mantuvo el mismo bloque de la generación anterior, pero para el modelo base tomó el motor de gasolina que Audi ofrecía en los S4 y S5, un V6 de 3.0 litros con inyección directa y un turbocargador al que rebajó la potencia de 333 CV hasta 299 caballos.

Igualmente mantuvo la oferta diésel aunque a diferencia del modelo anterior, ofreció dos versiones, una más básica con un motor V6 TDI de 3.0 litros y otra más potente con un bloque V8 de 4.2 litros a la que añadió la deportiva letra S. Todas las versiones contaban con tracción integral de serie y caja de cambios automática Tiptronic de ocho velocidades con dispositivo Start Stop, excepto en el Cayenne base que no contaba con esta función y también estaba a la venta con caja de cambios manual de seis velocidades.

La primera versión híbrida enchufable en la categoría de los SUV de lujo se estrenó en la segunda generación del Cayenne

Mientras que BMW y Mercedes también contaban ya con la tercera generación de sus X5 y Clase ML -hoy conocido como GLE-, el modelo de Porsche dio la sorpresa con la introducción de una versión híbrida. Mención especial merece que algunos gobiernos comenzaron una ola de acoso contra las potentes versiones de los grandes fabricantes, que veían una caída en las ventas, por lo que esta versión S Hybrid del Cayenne destrozó los impuestos añadidos por las emisiones de CO2, con sólo 193 g/km.

La segunda generación del Porsche Cayenne aumentó su oferta a los clientes con una gama de ocho versiones, cinco gasolina, dos diésel y un híbrido

En julio de 2014, Porsche introdujo mejoras estéticas en la gama del Cayenne, afectando especialmente a la carrocería, cambios muy discretos pero acertados en los grupos ópticos que le daban una imagen más moderna, especialmente con la introducción de los cuatro puntos de LED en los faros delanteros en forma de X.

En el interior, el actualizado Cayenne contó con un nuevo diseño más deportivo del volante, la llegada de nuevos materiales y posibilidades de combinaciones de colores y también se añadió la posibilidad de que los asientos traseros contaran con ventilación, además de ofrecer un nuevo nivel de acabado "Platinum Edition" que incluía un diseño especial de las llantas de aleación "RS Spyder" y un equipamiento adicional por un módico precio.

Pero aunque la gama de mecánicas fue optimizada, con la mayor novedad en las versiones Cayenne S y GTS que dejaron el bloque V8 en favor de un V6 biturbo con 3.6 litros, sin duda alguna la estrella del modelo fue la llegada de la primera versión híbrida enchufable con el nombre de Porsche Cayenne S E-Hybrid, versión que eliminó de la gama a la híbrida convencional S Hybrid.

Porsche mantuvo el mismo motor de seis cilindros en V de 3.0 litros alimentado con gasolina y 333 CV del híbrido anterior, pero sumó un motor eléctrico más potente con 95 CV suponiendo una potencia total conjunta de 416 CV, una cifra que lo puso en la cumbre de su categoría con un consumo medio de sólo 3,4 l/100 km frente a los 8,2 l/100 km del Cayenne Hybrid y con una autonomía en modo eléctrico de unos 25 kilómetros, aproximadamente.

La gama de mecánicas en la actualización del Porsche Cayenne que se mantuvo tres años hasta el final de la vida comercial en 2017 aumentó la eficiencia del modelo a niveles nunca vistos

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