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    Amores de juventud: el Honda NSX

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    El espectacular diseño del NSX iba acompañado de unas prestaciones y tecnología soberbias.Wheelsage.org

    En esta sección tan nostálgica contamos con joyas increíbles, pero lo que el Honda NSX consiguió en la década de los 90 fue aunar de un modo seguramente inigualable las prestaciones con el confort y la usabilidad. Era, para muchos, el deportivo definitivo.

    Si los deportivos italianos simbolizan la pasión, los alemanes la tecnología y los americanos la fuerza bruta, los japoneses suelen estar asociados a una combinación casi ideal de rendimiento y tecnología que puede incluso llegar a ser excesivamente fría.

    Y sí, quizá a muchos apasionados del motor el Honda NSX les parezca excesivamente neutro, inerte incluso. Pero lo que no se puede negar es que este deportivo japonés lanzado en 1990 estableció unos estándares de polivalencia y perfección hasta ese momento nunca antes vistos. El NSX combinaba la usabilidad propia de un turismo convencional con las prestaciones de una bestia deportiva, todo ello sin renunciar al equipamiento o a los buenos acabados. Por todo ello, el Honda NSX tiene un lugar de honor entre los mitos de las cuatro ruedas.

    Ayrton Senna

    El Honda NSX (New Sport eXperimental) tiene su origen en 1984, cuando se presentó en el Salón de Turín el prototipo HP-X (Honda Pininfarina - eXperimental), fruto de la asociación de los japoneses con el carrocero italiano. Pero no fue hasta dos años después que comenzó el proyecto del NSX, bajo la dirección de Shigeru Uehara y con una premisa muy clara: construir un superdeportivo que plantara cara a Ferrari y Porsche, pero que combinara prestaciones y usabilidad como ninguno de sus rivales había conseguido hasta el momento.

    Ayrton Senna prueba el Honda NSX en Suzuka.

    Y había recursos, ya que Honda pasaba por un momento dulce a nivel comercial y su motor comenzaba a ofrecer grandísimos resultados en la Fórmula 1, pues de hecho ganó el Campeonato del Mundo de constructores de manera ininterrumpida entre 1986 y 1992, primero con Williams y luego con McLaren.

    Dichas sinergias permitieron a Honda contar con la inestimable ayuda de dos pilotos de F1 para el desarrollo del coche: Satoru Nakajima y Ayrton Senna. El brasileño estaba muy unido a la marca japonesa y, tras conseguir que esta pasara de Williams a McLaren en 1988, se comprometió con ella más allá de la competición.

    Un prodigio tecnológico

    El Honda NSX de producción fue lanzado en 1990 y desde el inicio llamó la atención de expertos y aficionados por su carrocería afilada y aerodinámica. Pero el NSX era mucho más que un diseño audaz, pues aunaba soluciones tecnológicas avanzadas, algunas de ellas provenientes de su experiencia en la Fórmula 1.

    Es todo un deleite para los sentidos ver rodar al Honda NSX por las carreteras italianas.

    Para que este deportivo nipón fuera efectivo, debía ser lo más ligero posible, especialmente teniendo en cuenta el considerable uso de la electrónica que iba a hacer. Por eso, tanto la carrocería, como las suspensiones, el bloque y la culata del motor e incluso el núcleo del radiador, eran de aluminio. Además, el chasis contaba con únicamente dos largueros de acero y las bielas del motor estaban realizadas en titanio, así como las bujías. En definitiva, un conjunto de medidas que dejaban el peso total del conjunto en unos competitivos 1370 kg. que mejoraban las cifras habituales de sus competidores de la época.

    El motor

    El corazón del NSX era un bloque de seis cilindros en V con distribución VTEC, 3 litros de capacidad, 24 válvulas e inyección multipunto programada, que contaba con un microprocesador de ocho bits para controlar el acelerador, el cigüeñal, la temperatura del líquido de refrigeración y del aire de admisión, la presión del aire del colector y ambiente, así como el contenido de oxígeno de los gases de escape.

    También contaba con elementos como un filtro de aire especial, un ventilador específico para el alternador, sistema de encendido con bobina para cada bujía igual al del McLaren de Fórmula 1 y un sensor situado tras el árbol de levas encargado de la ignición para proporcionar una chispa homogénea y estable hasta las 8000 rpm.

    Comportamiento dinámico

    A nivel dinámico, el motor era un prodigio de elasticidad que proporcionaba potencia en cualquier régimen de giro, aunque eso y el hecho de no utilizar turbocompresor hacían que careciera de la fuerza bruta propia de otros propulsores de sus competidores.

    La caja de cambios, con un selector de recorrido corto y preciso, se asemejaba mucho al tacto de un vehículo de competición. Las suspensiones, de doble triángulo de aluminio, contaban con un tarado muy adecuado, pues no permitían el más mínimo balanceo de la carrocería pero, sin embargo, aportaban un nivel de confort superior.

    Los faros escamoteables eran una de las señas de identidad de la primera generación.

    Todo ello derivaba en un comportamiento dinámico intachable, que por un lado permitía al conductor del NSX disfrutar de una conducción tranquila y urbana con total comodidad, pero también devorar kilómetros y curvas a ritmo vertiginoso de manera eficiente y sin el más mínimo susto o incertidumbre, pues se trataba de un coche absolutamente noble en situaciones extremas, que inducía a ir cada vez más deprisa.

    Por si todo ello no fuera poco, el control de tracción hacía imposible perder adherencia en aceleración, mientras que en frenada la efectividad de los frenos y el ABS proporcionaban la seguridad necesaria para apurar al límite. La dirección, algo dura en parado, se volvía precisa y directa una vez que se ganaba velocidad.

    En definitiva, el NSX era un coche aparentemente obsesionado por el rendimiento y la perfección, alejado de las reacciones temperamentales y brutas de muchos de sus rivales. Pero, sin embargo, contaba con un nivel de refinamiento dinámico tal que podía hacer disfrutar a cualquier conductor sin por ello ponerle en peligro con balanceos, pérdidas de tracción o sobrevirajes inesperados. Adictivo por su perfección y equilibrado por encima de todo, pues si hacíamos una radiografía al NSX desde delante hacia atrás, encontrábamos lo siguiente: radiadores, depósito de líquido de frenos y rueda de repuesto en el capó delantero, habitáculo, motor, depósito de gasolina, maletero, caja de herramientas y compresor

    El interior

    El habitáculo del NSX prescindía de grandes muestras de personalidad en su diseño, pero ofrecía un puesto de conducción cómodo y confortable que le hacía compatible con el uso diario. Además, ofrecía espacio más que suficiente en las dos plazas y una visibilidad frontal y lateral excepcional, aunque no tanto en la parte trasera. A nivel de acabados, se movía incluso por encima de la media de la época, que solía ser bastante alta en comparación con los tiempos actuales, y destacaba por su sistema de climatización y por el resto del equipamiento, que era muy completo.

    El frontal cambió notablemente en la segunda generación del NSX.

    Seguramente los dos puntos negativos eran por un lado la alta sonoridad del motor, que al estar situado detrás invadía en exceso el habitáculo, así como la temperatura que esto mismo generaba en el maletero, haciendo imposible transportar bultos que fueran sensibles al calor.

    Dos generaciones

    En 2005, tras haber recibido un facelift en cuatro años antes, el Honda NSX dejó de fabricarse tras la comercialización de 18.685 unidades en sus dos variantes, coupé y targa, así como en ediciones limitadas como la NSX-Type R, más ligera y radical.

    En 2016, también coincidiendo con la asociación de Honda y McLaren en la Fórmula 1, así como la colaboración de Fernando Alonso en parte del desarrollo, el NSX volvió al mercado con un modelo que seguía la filosofía de su predecesor: eficiencia, equilibrio y vanguardia tecnológica por encima de todo.

    El interior del NSX era cómodo y lujoso.

    Actualmente, el NSX biturbo de 3,5 litros y tres motores eléctricos que producen conjuntamente una potencia de 581 CV, sigue comercializándose, perpetuando un legado que seguramente no contó con el respaldo comercial que merecía, pero que dejó huella en el mundo de la automoción y en el recuerdo de los aficionados.

    CARACTERÍSTICAS GENERALES

    El motor V6 atmosférico del NSX, todo un prodigio tecnológico.

    ESPECIFICACIONES TÉCNICAS

    Fotos: Wheelsage.org

    Amores de juventud: el Honda NSX