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    Explicamos los entresijos del funcionamiento del ISA, el limitador inteligente de velocidad

    El asistente de velocidad inteligente ISA necesita reconocer las señales

    Hace tan solo unos días te contábamos la opinión del jefe de Alpina, el preparador de Aquisgrán de los modelos de BMW, sobre el limitador de velocidad inteligente ISA, que vendrá a rebajar los costes de investigación en los chasis de los futuros modelos. Este asistente de seguridad será de serie en 2022, con el cometido de salvar vidas, y del que te contamos todos sus entresijos.

    El ISA es uno de los asistentes de seguridad para la conducción que será de serie en todos los nuevos modelos fabricados a partir de mayo de 2022, turismos y comerciales ligeros. Así figura en el nuevo reglamento aprobado por el Parlamento europeo en abril de 2019, junto a otros asistentes de seguridad y medidas que se irán aplicando los próximos años, si bien la normativa será obligatoria para todos los modelos desde 2024.

    ISA son la siglas de «Intelligent Speed Assistance», un componente de seguridad que ha sido una demanda continua desde 2017 cuando los del organismo independiente «ETSC», el Consejo Europeo de Seguridad del Transporte, empezó a solicitar la instalación de este sistema, pidiendo que fuera de serie en 2020. Una demanda que se extendió más de la cuenta, a pesar que algunos estudios noruegos comprobaron la efectividad del sistema, el mismo equipado en los camiones y los autobuses.

    El asistente de conducción ISA se compara con el control de velocidad de crucero, pero no frena el vehículo

    No es lo mismo limitar que frenar. El asistente de conducción ISA limita la potencia del motor y reduce la velocidad

    El limitador de velocidad inteligente, como se le llama, consta de la cámara de video instalada en el parabrisas y que reconoce las señales de límite de velocidad, y la base de datos del sistema de navegación, donde también se contienen los mapas digitales y sus límites de velocidad, informaciones que el sistema utiliza para advertir al conductor si está superando en una vía. Una caja negra, que actuará como registrador de eventos, se incorpora también a la infraestructura del sistema.

    ISA actúa como un control de velocidad de crucero, que no se encarga de frenar el vehículo cuando se supera el límites de velocidad de la vía, sino que si el conductor desatiende las advertencias, entonces el sistema limita automáticamente la velocidad del vehículo reduciendo la potencia del motor. Es decir, el vehículo no acelerará más del límite de velocidad de la vía en un momento determinado, a menos que se anulase, procediendo de la siguiente forma:

    1. El asistente inteligente de velocidad, primero, informa al conductor con señales visibles en el cuadro de instrumentos, y también sonora avisando de que se está superando el límite de velocidad, por lo que el conductor decide qué hacer.
    2. Si el conductor opta por mantener la misma velocidad, entonces el ISA «semiabierto» aumenta la presión sobre el pedal del acelerador, por lo que el conductor apreciará una contrapresión en el acelerador.
    3. Si persiste la acción humana, entonces el ISA «cerrado» limita automáticamente la potencia del motor para no superar el límite de velocidad.

    En este caso, algunos abogan la opción de mantener encendido o apagar el sistema, hasta el próximo arranque del motor. Algunos organismos han pedido una función de desactivación del sistema para determinadas circunstancias; por ejemplo, al conducir muy por debajo del límite de una vía o para realizar adelantamientos a la vez que se rebaja el límite de la vía. En este último caso, el sistema se desconectaría para no causar un accidente y entraría en funcionamiento una vez realizada la maniobra, y si el sistema detecta que el conductor se aprovecha y continúa acelerando.

    Son propuestas de independientes pero a las que no está dispuesta la Unión Europea. La desconexión parcial del sistema no será posible, en primer lugar porque el objetivo de respetar los límites de velocidad se desvanecerán y pocos serán los que respeten el funcionamiento. La Comisión Europea se cubre esta vez las espaldas, ya que el sistema contará con una caja negra bautizada como «EDR», y que almacenará todos los datos de acontecimientos, autorizando el uso de los datos -si es necesario- demostrar una manipulación del sistema o es parte de un accidente de tráfico.

    Diferentes estudios realizados en países del norte de Europa han puesto de manifiesto que las velocidades de conducción fueron más lentas, al mismo tiempo que se percibió una mejora en la seguridad vial. Los holandeses apuestan por este sistema, que también ayuda a rebajar las emisiones de CO2. En 2022, se espera que la introducción del sistema considere límites de velocidad variables, retrasando hasta mayo de 2024 los límites de velocidad dinámicos que tendrán en cuenta las circunstancias reales en un momento determinado, por ejemplo retenciones por obras, atascos o accidentes.

    Fuente: Safetywissen / Sala de prensa de la Comisión Europea de Movilidad y Transporte / SAE