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Tendremos ITV más duras para el año 2018

A partir del año que viene pasar la ITV será más complicado, especialmente para los que no tengan en buen estado su mecánica (relativo a emisiones contaminantes) o a los que tengan deshabilitados o anulados sistemas de seguridad activa o pasiva.

Fotografía: Juan Fernández (Flickr) CC BY

La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es uno de los grandes temores del automovilista, y no solo de los que pasan olímpicamente de mantener su montura en condiciones, también de los más píos. No es inusual que un vehículo moderno no pase la inspección por una simple tontería burocrática, véase accesorios oficiales sin un papelito.

Dentro de la Unión Europea se tienen que armonizar una serie de cosas entre los países miembros, y una de las materias tiene que ver con reglamentación y legislación sobre temas técnicos. Hace tres años se publicó la directiva 2014/45/UE de 3 de abril de 2014, relativa a las inspecciones técnicas periódicas de los vehículos de motor y de sus remolques, y por la que se deroga la Directiva 2009/40/CE.

Las inspecciones basadas en dicha directiva comenzarán el año que viene

Ese es el nuevo marco normativo a seguir, que cada estado miembro tiene que incorporar a su legislación en un tiempo determinado. Este año el Gobierno de España publicará en el BOE un Real Decreto que marcará las condiciones para el procedimiento de inspección, y por ende, que afectará a las ITV y su forma de trabajar. Ya existe un proyecto de dicho RD que se puede consultar aquí.

Los nuevos procedimientos de inspección pretenden levantar lo que ahora se puede ocultar de forma más o menos chapucera. Por ejemplo, cuando existe un problema de cierta importancia, se encienden en el tablero luces de advertencia. Pueden ser naranjas si es algo serio, y rojas si es algo muy peligroso.

Imaginemos que, por ejemplo, hay un problema con un sistema anticontaminación, como puede ser el filtro de partículas de un diésel. Cuando se detecte una anomalía se encenderá una luz en el tablero de forma inmediata o al pasar cierto tiempo. Es posible anular la avería de forma temporal y así pasar una inspección fácilmente.

Eso va a ser más complicado, ya que los técnicos conectarán máquinas de diagnóstico al puerto OBD que todo turismo tiene desde 1996. De esta forma pueden aflorar muchas cosas, como pueden ser válvulas EGR anuladas o catalizadores suprimidos. Hay quien anula estos sistemas por lo caras que son sus averías, por aumentar prestaciones o simplemente por falta del más elemental civismo.

Uno de los aspectos que más se van a vigilar son las emisiones contaminantes. Evidentemente no se podrá exigir a un vehículo que cumpla las más modernas normativas, pero sí se le puede exigir que cumpla -con unos márgenes- con la normativa vigente en el momento de su primera matriculación.

Bien es cierto que la directiva 2014/45/UE apareció año y medio antes de que saltara el Caso Dieselgate en la prensa, y que por entonces la preocupación por la contaminación provocada por el tráfico rodado no era tan intensa, pero existía. Ya se habían percatado los legisladores de que la contaminación no había bajado tanto como debería haberlo hecho.

A día de hoy los controles de emisiones dejan mucho que desear, en los gasolina se mira el monóxido de carbono (CO) -gas venenoso- y el valor lambda -mezcla aire/gasolina- si están catalizados. En los diésel solo se mira la opacidad de humos, y eso que la inspección de motores de gasóleo supone un coste superior respecto a los de gasolina.

Los técnicos podrán descubrir con más facilidad quién contamina más de la cuenta, ya sea por falta de mantenimiento o por supresión intencional de sistemas antipolución. Todavía está pendiente de saberse el umbral por el que se permitirá un exceso de los límites legales, especialmente en el caso de los óxidos de nitrógeno (NOx).

Las ITV necesitarán a acceder a información sensible de los fabricantes para comprobar que todo está en orden, y se cree que la inspección puede aumentar su precio. Muy probablemente ese aumento de precio será asumido por los usuarios de los vehículos, aunque siempre será mejor que en Japón, donde la inspección (shaken) supera los 1.000 euros y es muy difícil pasarla al cabo de los años.

Los precios de las ITV están regulados, pero en algunas CCAA están liberalizados (se puede aplicar descuento), como Madrid o Canarias

Es cierto, las inspecciones más rigurosas aumentarán los resultados desfavorables y seguramente las tarifas, pero los beneficiados somos todos: afectará positivamente a la seguridad vial, y permitirá desterrar de las carreteras a los más contaminantes. El derecho a la movilidad es importante, pero no es sagrado, y por encima está el derecho universal a la salud.

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