¿Quieres estar informado diariamente con las últimas novedades del mundo del motor?

Ahora noPermitir
    Autobild.es

    La Comisión Europea presiona a Volkswagen para indemnizar a los afectados por el #Dieselgate

    Didier Reynders, comisario de Justicia de la Comisión Europea

    Ha pasado tiempo, pero ya van seis años desde que estalló el escándalo de las emisiones de motores diésel. Al fabricante que más le ha afectado, Volkswagen, que pese a su cambio de rumbo hacia la electrificación, su pasado le sigue persiguiendo.

    La gestión de las consecuencias del «caso Dieselgate» han sido muy distintas a ambos lados del Atlántico. En Estados Unidos la empresa ha dilapidado más de 25.000 millones de dólares en recompras a clientes, indemnizaciones, sanciones, el contribuir al despliegue del coche eléctrico, pleitos de varios tipos, etc.

    Mientras tanto, en Europa, todo parece haberse zanjado con una llamada a revisión de los motores manipulados, unos mediante reprogramación, y otros con una leve modificación mecánica, que no solucionan el problema de las emisiones excesivas y que ha puesto a prueba la paciencia de sus clientes.

    Al no ser la Unión Europea un espacio tan controlado en ese sentido como el estadounidense, aunque los europeos son de largo los clientes más defraudados en número, son los que menos «cariño» recibieron del fabricante. Los clientes fueron buscando justicia tribunal a tribunal, país a país. Poco a poco, van logrando una reparación económica y moral.

    Al fabricante se le van acumulando los fallos judiciales por los cuales debe indemnizar a los afectados, aunque el impacto en Volkswagen no es más grande porque -para su alivio- los consumidores no están hechos una piña ni representados de forma masiva. Muchos afectados ni siquiera han reclamado.

    Desde la Comisión Europea llega un recado para Volkswagen, instando al fabricante a indemnizar a todos los consumidores de la Unión Europea, no solamente los alemanes, «por las buenas». Si la justicia sigue dando la razón a los afectados por el fraude, acabará siendo «por las malas».

    Según el comisario de Justicia, Didier Reynders, Volkswagen no está colaborando con las distintas organizaciones de consumidores para buscar soluciones que realmente satisfagan a los afectados. Ya se intentó el año pasado pedir a Volkswagen el que fuese más proactivo en la solución de la crisis, sin éxito.

    Martin Winterkorn, el CEO de Volkswagen en 2015, acabó abruptamente su mandato a los pocos días del estallido del escándalo

    Desde el punto de vista del fabricante, todo quedaba arreglado mediante la llamada a revisión que rectificaba el nivel de emisiones de los motores afectados, los EA189 y EA288 homologados para las normativas Euro 5 y Euro 6. Y que como la llamada a revisión «soluciona el problema», pues para qué indemnizar a nadie.

    La empresa está haciendo lo más sensato desde el punto de vista de las finanzas, que es dejar que nos olvidemos del tema, los plazos para reclamar en los tribunales se agoten, y que vuelva a haber silencio con esto. A fin de cuentas, dieron la vuelta a la sartén, de ser de los líderes de la tecnología diésel a casi desecharla y pasarse a la electromovilidad en relativamente poco tiempo.

    Volkswagen mejora su imagen -o esa es la intención- día a día con una producción creciente de coches eléctricos. Solo en Zwickau (Alemania) pueden salir más de 300.000 eléctricos al año, el último en incorporarse ha sido el CUPRA Born, un remarcado deportivo/Premium del Volkswagen ID.3.

    Clientes de todo el mundo compraron Volkswagen TDI (y de otras marcas) creyendo que compraban coches conformes a las normativas, entre otras cosas

    Pero el propósito de enmienda no acaba con el pecado. Aunque se haya hecho la llamada a revisión, y aunque en menos de 15 años pasen de vender diésel a cascoporro a no vender ni un solo vehículo térmico, sigue pendiente una reparación a los clientes en lo económico y moral, porque fueron engañados.

    La empresa puede seguir haciéndose la loca y confiar en que todo esto se acabe algún día, o esperar a que jueces con cada vez más poder de decisión les acabe dando un mazazo. La credibilidad desde luego será recuperada con el tiempo.

    Pero sigue coleando esta pregunta: si a los clientes estadounidenses se les dio un trato (obligatoriamente), a los alemanes otro, ¿por qué el resto de clientes europeos no? ¿La solución es esperar a que fallo a fallo judicial tengan que hacer lo correcto? Al menos, este escándalo tuvo una consecuencia positiva: esto no volverá a ocurrir en el sector del automóvil.