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    La legalización de la marihuana aumenta la siniestralidad en EEUU

    Conductor detenido bajo los efectos del alcohol SanDiego DUIAttorney (Flickr) CC BY-SA

    En varios Estados de EEUU el consumo recreativo de marihuana ha sido despenalizado e incluso puede comprarse tranquilamente en comercios. Esto está teniendo como consecuencia un repunte de la siniestralidad respecto a otros Estados donde el consumo sigue siendo ilegal.

    El consumo de marihuana puede ser relativamente inofensivo si se dan una serie de condiciones, como no conducir, no manejar maquinaria peligrosa o no realizar ciertas profesiones. De sentido común, vaya. De hecho, en EEUU sigue siendo ilegal conducir bajo los efectos de las drogas e incluso llevarlas en el vehículo (posesión).

    En algunos casos puede darse que un conductor dé positivo en drogas pero no esté bajo los efectos de las mismas, por lo cual acabaría siendo eximido del cargo de DUI (conducir bajo los efectos de las drogas). En España se penaliza el positivo y punto, tenga influencia en la conducción o no, aunque es peor si hay efectos.

    El Instituto de Seguros para la Seguridad en las Carreteras (IIHS) y el Instituto de Datos de Pérdidas en las Carreteras (HLDI) han llevado a cabo una investigación para determinar qué efectos en la Seguridad Vial ha tenido la legalización del cannabis recreativo en algunos Estados.

    Sorprendentemente, el mayor consumo de marihuana no está teniendo impacto estadísticamente significativo en la accidentalidad, siempre y cuando se hable de esta sustancia aisladamente. El problema viene más bien cuando se combina con el alcohol.

    La marihuana tiene un doble filo al volante. Los estudios realizados en simuladores demuestran que los reflejos se ven muy afectados, se pierde concentración al volante, hay más dificultad para mantener la trayectoria... pero se asumen menos riesgos a la hora de adelantar, conducen más despacio o aumentan la distancia de seguridad.

    Ahora bien, cuando la marihuana se consume en combinación con el alcohol se potencian los efectos de las dos cosas. Los investigadores creen que la legalización tiene como efecto secundario que haya más conductores que mezclan.

    «Porro» de Cannabis - Fotografía: Health Alseike (Flickr) CC BY

    Los datos de California, Colorado, Nevada, Oregon y Washington, en la parte occidental del país, y donde se ha legalizado la marihuana recientemente, muestran de media un repunte de los accidentes con heridos un 5,9% y del 3,8% hablando de siniestros mortales respecto a estados orientales donde esto no sucede.

    Los investigadores se han nutrido de entrevistas y pruebas de drogas a conductores que han acudido a urgencias tras sufrir un siniestro vial. Las conclusiones no son muy diferentes a un estudio de 2018, basado en atestados policiales, que cifraban el aumento en un 5% de la siniestralidad respecto a estados limítrofes sin legalización.

    Pasa algo parecido con las reclamaciones a las aseguradoras por daños propios, un 4% de incremento respecto a estados orientales durante los años 2012-2019. En un estudio previo, de 2012 a 2018, la misma fuente (HLDI) cifraba el repunte en el 6%, un poco más. Los investigadores piden que se tengan estos datos en consideración a la hora de legislar.

    La combinación de alcohol y drogas al volante es doblemente estúpida (o más) respecto a consumir por separado alcohol, o drogas. En el sistema legal español no hay una condena adicional por mezclar, la infracción es la misma y no se acumulan cargos (principio legal non bis in idem).

    El hecho de que una droga sea legal o ilegal para consumo propio o recreativo no es un hecho tan determinante como los efectos que provoca. Si una sustancia afecta a la conducción y se facilita su consumo, el riesgo para la Seguridad Vial está ahí, aunque conducir bajo los efectos de la misma siga estando prohibido.

    De todas formas, los investigadores también han dejado caer que este repunte puede ser algo puntual por el efecto de euforia que causa la despenalización, el cual no se tiene que mantener necesariamente en el tiempo. Tal vez la siniestralidad se estabilice un poco, pero lo razonable y lógico sería que siguiese siendo superior respecto a cuando la marihuana no se podía consumir con fines recreativos con la misma facilidad.

    Fuente: IIHS