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    Madrid incentiva deshacerse de un vehículo viejo a cambio de ayudas para alquileres a corto plazo

    La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, probó varios vehículos eléctricosComunidad de Madrid

    Poco a poco, las administraciones públicas van colaborando con el sector privado para reducir el impacto ambiental de la movilidad. Recientemente la Comunidad de Madrid aprobó unas ayudas para usar servicios de movilidad de alquiler, así como para vehículos de movilidad personal, bicicletas y ciclomotores eléctricos.

    Hace casi cuatro años que Barcelona dio un importante salto para favorecer una movilidad más limpia. El Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) regaló una tarjeta de transporte público para usar sin limitación los autobuses, tranvía y metro en la zona 1 durante tres años. A cambio, había que achatarrar un coche antiguo y no poseer otro.

    La Comunidad de Madrid hizo algo parecido recientemente, ayudar a aquellos que se deshagan de su coche o moto de más de 10 años o que no tenga derecho a distintivo ambiental (categoría A) con 1.250 euros para gastar en servicios de movilidad eléctricos. Hablamos de las empresas de car sharing y moto sharing, dando de plazo dos años para su uso.

    El impacto de la pandemia de COVID-19 ha aumentado el interés de los ciudadanos por usar medios de transporte con una mayor seguridad sanitaria, minimizando el contacto y el interactuar con otras personas. Los vehículos de estos servicios se desplazan sin producir contaminación local, gran ventaja respecto a un medio de automoción propio convencional.

    Flota de Kia Niro híbridos de WiBle

    Pueden optar a estos bonos ambientales para la movilidad todos aquellos que hayan achatarrado un vehículo de las características citadas desde el 1 de enero de 2020, teniendo de plazo hasta el 15 de noviembre para aportar la documentación: recibo del IVTM, certificado de destrucción en un CAT y la ficha técnica.

    Las empresas que se han adherido a este convenio con la Comunidad de Madrid son Zity, Emov, WiBle, Wishlife, ShareNOW (antes Car2go), Acciona, Muving y eCooltra. En todas ellas se pueden gastar los 1.250 euros de los bonos. La disponibilidad de vehículos de estas empresas es muy buena especialmente en la capital, en menor medida en áreas de periferia.

    Para aquellos de los que no tienen vehículo del que deshacerse también se han concedido ayudas para la compra. Los vehículos de movilidad personal (como patinetes eléctricos), bicicletas con asistencia al pedaleo y ciclomotores eléctricos optan a ayudas que hacen tope en el 50% del precio de compra (sin impuestos), retroactivamente desde el 1 de enero.

    Ciclomotor eléctrico Govecs de eCooltra

    Los patinetes eléctricos recibirán una ayuda de hasta 150 euros, las bicicletas eléctricas hasta 600 euros (si no superan los 250 W), y los ciclomotores a baterías con un máximo de 700 euros. No se bonifica ningún tipo de accesorios ni los impuestos. Se han destinado 3 millones de euros a estas ayudas.

    Sobre la ecología de estos medios de transporte hay que tener en cuenta algunos matices aunque no tengan emisiones locales. Por ejemplo, es dudoso el beneficio ambiental de los patinetes o VMP si son de alquiler: su vida útil es corta, necesitan ser transportados para recarga y mantenimiento por otros vehículos, y el coste de fabricarlos a veces no compensa su uso.

    Esto es diferente en los VMP de uso privado, ya que se les presupone una mayor duración (reciben mejor trato), no hace falta una flota de mantenimiento, y compensan más contaminación respecto a los usuarios de VMP de alquiler, que a veces simplemente quieren evitarse el caminar. Las bicicletas con o sin asistencia claramente tienen un beneficio ambiental.

    Los vehículos de movilidad personal (VMP) fueron regulados recientemente por su precipitado auge

    «Ojalá que esta fórmula se extienda a otras comunidades en España», declaró Alejandro Castanera, Brand Manager de NIU en España. Se refiere a que este tipo de iniciativas reducen las reticencias de los clientes para comprar este tipo de vehículos, cuyo coste inicial supera al de alternativas de gasolina o sin asistencia eléctrica (véase una bicicleta normal).

    Los vehículos eléctricos se empiezan a ver mucho en las grandes ciudades, sobre todo los de uso compartido. Su utilización en términos energéticos es muy económica, gastan muy poco. Una bicicleta de pedaleo eléctrico, un patinete o un ciclomotor a baterías hacen 100 kilómetros con decenas de céntimos como mucho. En régimen de alquiler se paga más, pero para usos esporádicos o habituales pueden compensar respecto a un vehículo propio.

    Se va superando poco a poco el paradigma de que hay que ir de puerta a puerta con un coche propio, hay otras formas más adecuadas de hacerlo en relación al espacio de aparcamiento disponible, las emisiones y el tipo de uso. Por ejemplo, para desplazarse uno solo no necesita un cinco plazas, y cuando realmente haga falta (una necesidad puntual), siempre queda la posibilidad de alquilar por el tiempo que sea necesario. Cuando no, se está ahorrando.