Un mal hábito al volante explicaría por qué las mujeres sufren más lesiones en accidentes de tráfico, según expertos
Hay una diferencia clave entre hombres y mujeres en un hábito al conducir que se comenta muy a menudo, pero casi nunca se le da la importancia necesaria para nuestra seguridad,

Cada año celebramos cómo se reduce el número de fallecidos en nuestras carreteras. Las cifras bajan a medida que los coches, tanto por seguridad activa como por seguridad pasiva en ese orden, van mejorando a pasos de gigante. Ahora bien, otro aspecto que está cambiando es el de las lesiones. Y aquí suele haber diferencia de género.
Cuando se produce un accidente, tenemos tres elementos a tener en cuenta: el que más evoluciona y más rápido es el propio coche, más seguros que hace 10 o 20 años e infinitamente más seguros que hace medio siglo. Otro factor que mejora, pero mucho más lento, es el estado de las propias carreteras (que a veces evoluciona pero no para bien, según su estado de conservación). El tercero, y quizás el más difícil de remediar, es el humano: la pieza que a veces falla entre el asiento y el volante.

Los coches evolucionan en seguridad, pero otros aspectos no tanto
De entrada, es evidente señalar que sólo porque haya menos muertos en carretera, siendo la gran noticia que es, no implica que se conduzca mejor - de hecho, las infracciones que se observan a diario, además de distracciones como pueda ser el uso del móvil mientras se conduce, hacen pensar todo lo contrario. Hay una serie de hábitos nocivos que son particularmente peligrosos y ocurren mucho más comúnmente de lo que pensamos.
Esto se aplica tanto a conductores varones como a féminas indistintamente. Pero sí está visto que las mujeres tienden a sufrir cierto tipo de lesiones con mayor frecuencia que los hombres, tanto en choques frontales como en choques parciales frontales - es decir, cuando dos coches chocan esquina con esquina, lo que puede ocurrir en caso de invadir el carril contrario en una carretera comarcal de un carril por sentido.
Un mal hábito que nos puede provocar lesiones importantes
Fisiológicamente, somos distintos. Lo habitual en las mujeres es tener una estatura menor que un hombre, pero indistintamente de eso, sí que hay una tendencia muy habitual: pegarse más al volante. Y esto es más peligroso de lo que la gente cree en primera instancia, pues los coches se diseñan teniendo en cuenta una postura concreta, una postura correcta a la hora de conducirlos.

Al pegarse más al volante, la postura cambia - y esto es importante en muchos sentidos. Se flexionan más los brazos y codos, pero sobre todo cambia la distancia de las piernas con respecto a la pedalera y todo lo que se sitúa debajo del salpicadero de nuestro coche. Esto, según señalan estudios de expertos, puede ser una de las causas principales de por qué las mujeres tienden a sufrir más lesiones en las rodillas y piernas que los hombres en accidentes de tráfico.
Diferencias importantes que se marcan en milésimas de segundo
En los coches modernos, raro es el caso en el que hay un gran desplazamiento del salpicadero y la pedalera hacia dentro del habitáculo, gracias a las estructuras deformables que absorben la fuerza del impacto. Pero sigue habiendo casos en los que se mueven unos centímetros, mientras que nosotros mismos también nos zarandeamos en cuestión de milésimas en el momento del impacto. Y es ahí donde se producen lesiones, sobre todo si reducimos esa distancia.
Pequeñas diferencias que pueden marcar la diferenciaentre salir ilesos o con fracturas en las rodillas y piernas. Milésimas de segundo hacen que salte el airbag y salgamos indemnes, con alguna lesión interna, con alguna fractura o lleguemos a chocar con el volante con alguna parte de nuestro cuerpo.

La Fórmula 1 perdió a un piloto por un accidente de este tipo
En la Fórmula 1 se vivió una vez la peor cara de este tipo de lesiones.En el Gran Premio de Canadá de 1982, el debutante Riccardo Paletti chocó contra el Ferrari de Didier Pironi a 180 km/h de frente, quedando inconsciente con lesiones en el pecho, fracturas en ambas piernas y disección aórtica.
Cuando llegaron los servicios de emergencia, sus pupilas ya estaban dilatadas, falleciendo al llegar al hospital (el segundo piloto en pocos meses tras Gilles Villeneuve). Estaba a punto de cumplir 24 años y su madre, que acudió a la carrera para celebrar su cumpleaños, lo vio todo desde la grada principal.
