Un programador convierte un smartwatch en la palanca de cambios de su Audi y el invento tiene más sentido del que parece
Utilizando unos códigos que él mismo programó en directo, además de impresión 3D, consiguió unos resultados espectaculares a nivel de ergonomía y utilidad pese a la antigüedad de su Audi de los que algún fabricante podría tomar nota en el futuro.

Un programador o ingeniero con un proyecto entre manos y tiempo libre puede hacer locuras de las que nos maravillen a miles de personas. Algo así es lo que ha ocurrido con un programador, quien decidió convertir un viejo Smartwatch que tenía en casa en una palanca de cambios interactiva para su Audi. Y el resultado puede dar más de una idea dentro de la industria, sobre todo entre fabricantes del nivel de la firma de los cuatro aros.
Todo comienza con esa necesidad que tienen algunos (más de los que nos podríamos pensar en realidad) de cambiar el pomo de la palanca de cambios. En este caso se trata de un Audi A4 de primera generación (B5), una de las últimas unidades del sedán fabricado entre 1994 y 2001. En este caso era un pomo completamente normal y corriente, pero este usuario en concreto decidió darle una vuelta de hoja.

La idea más loca que verás con un Audi A4 de los originales
Lo que hizo fue coger un reloj inteligente (en concreto, un TicWatch) y lo colocó en el lugar del pomo, encajándolo con una pieza fabricada con una impresora 3D. Ya hemos visto en ocasiones anteriores lo que se puede llegar a hacer incluso con impresoras 3D normales que uno puede tener en su casa… incluso hasta hacerse toda la carrocería de un Porsche 911 GT3 RS, un proyecto del que ya hemos escrito con anterioridad.
Después, programó una app de WearOS utilizando el giroscopio y el acelerómetro que incorpora el smartwatch. De esta manera, el dispositivo es capaz de leer el ángulo en el que está inclinado el pomo y determinar si va en primera, segunda, tercera, cuarta o quinta (o marcha atrás). El invento funcionaba, salvo por un pequeño problema.
Problemas y soluciones al invento
En las cuestas, particularmente cuesta arriba, el ángulo se alteraba y la aplicación no era capaz de reflejar correctamente las marchas que estaban puestas en el Audi A4. Para corregirlo, añadió al algoritmo de la aplicación calibración dinámica de modo que se ajustase y mostrase el número correcto en tiempo real.

Todo esto ha de hacerse así debido a la edad del propio coche. Siendo un coche fabricado desde finales de los noventa hasta principios de este siglo (cuando fue reemplazado por el B6), el protocolo de comunicación es tan anticuado con respecto a la tecnología actual que le ha sido más práctico a este ingenioso procedente de Brasil contar con su propio acelerómetro antes que utilizar el que se muestra en el cuadro de mandos del coche.
Más difícil todavía: crear un sistema táctil multimedia
Cuando lo compartió en redes sociales, la gente… se quejó, argumentando que sólo era algo estético sin importancia. Su reacción fue ir un paso más allá: programó un código (de hecho, hasta lo hizo en directo a través de Twitch) y convirtió el Smartwatch en un mando multimedia con controles táctiles de Spotify, dándole un nuevo uso al pomo que pocos habrían imaginado.
De esta manera, pulsando encima del pomo, se puede parar la canción o reproducirla. Si se pasa el dedo a la izquierda o a la derecha, se pasa a la canción siguiente o a la anterior. Controles táctiles que no requieren desviar la atención de la carretera en ningún momento, un aspecto especialmente importante a nivel de seguridad.

Ojo con la mano sobre el pomo
En caso de que a alguien se le ocurra replicar la idea (o ya haya programado algo similar), cabe recordar la importancia de conducir con las dos manos en el volante, siempre que no se esté cambiando de marchas en un coche manual. Por un lado, para poder reaccionar con las dos manos ante situaciones imprevistas, pues tener la mano en la palanca y llevarla al volante implica décimas de segundo en la que no podemos maniobrar al 100%.
En segundo lugar, y aunque la idea potencialmente puede inspirar a fabricantes para el futuro, conviene siempre utilizarla con suavidad. Y es que incluso el apoyo más sutil encima de la palanca de cambios crea una presión que se transmite hacia los engranajes de la caja, lo que implica un mayor desgaste a largo plazo.

