Desde sus fábricas hasta sus concesionarios (y viceversa), los fabricantes de coches enfrentan esta situación en 2026
Los fabricantes europeos tienen una serie de retos de peso en este 2026, comenzando por parte de la cadena que comienza en sus fábricas y termina en los concesionarios donde compramos sus coches.

No es nada fácil ser un fabricante de coches en los tiempos que corren con la normativa existente, la situación geopolítica actual y las condiciones económicas que tenemos en la actualidad. Incluso los fabricantes más grandes (siendo los tres grupos líderes Volkswagen, Stellantis y Renault) se están viendo en apuros en más de un frente.
De entrada, seguimos siendo comparativamente más pobres que antes a medida que sube la inflación, suben los precios y nuestro dinero vale menos. Esto se nota en toda Europa - es decir, el currante alemán también se ve apretado, aunque quizás no de la misma forma que el currante español, pero se hace notar incluso en las grandes potencias económicas.

Retos para las marcas de coches en 2026
¿Lleva a esto a que se dejen de comprar coches? No, y prueba de ello es que el mercado europeo registró un aumento en el número de matriculaciones (en torno a un 13% en el caso de España concretamente). Sí que es verdad que la situación económica lleva a cambios en las decisiones de compra, en lo que estamos dispuestos a gastar.
El Dacia Sandero fue el coche más matriculado en España, seguido del Renault Clio - dos utilitarios asequibles en el mercado (dentro de las condiciones actuales del mercado). Pero es que esto también se aplica a Europa. La otra opción para el comprador es, evidentemente, mirar en el mercado de vehículos de segunda mano.
Fábricas por debajo de su nivel rentable
Lo que nos lleva a que, si la gente se va a por los coches nuevos que se pueden permitir o segunda mano, la producción de coches en las fábricas se ve afectada. Para que una fábrica de coches sea rentable para la marca, su producción debe situarse en un 80% de su capacidad. Hay algunas en la actualidad que están más cerca del 50% que del 80%.

Esto es lo que ocurren con plantas como la de Porsche en Zuffenhausen o la de Volkswagen en Wolfsburgo. Recordemos que precisamente el grupo Volkswagen tiene previsto aplicar un programa de reducción de costes que podría costar hasta 35.000 puestos de trabajo sólo en Alemania, necesitando 500.000 coches más para llegar sus objetivos anuales. Es decir, una cuarta parte del volumen de mercado perdido desde la pandemia, lógico teniendo en cuenta que aglomeran una cuarta parte de la cuota total en Europa (27,4%).
Margen de beneficio y desarrollo
Mientras que en estas dos plantas citadas se han reducido los turnos para reducir costes, en Stellantis han optado por detener la producción durante varios días, hasta dos semanas, en un total de seis de sus plantas en Europa. Al tener fábricas en Italia, ser un grupo eminentemente italiano (más desde el comienzo de la era Filosa como CEO) y la protección del trabajador de fábricas en Italia, hacen malabares para mantener las cuentas en su sitio.
Este dato es importante y no para que los accionistas, CEO y demás ganen más dinero: es vital tener al menos cierto porcentaje de margen de beneficio para que después ese margen se invierta en desarrollo e investigación de tecnología. Sin poder invertir, se pierde capacidad competitiva al no poder desarrollar al nivel/ritmo de otros, no se mejora en tecnología que pueda llevar a tener una oferta de vehículos más interesante y variada.

Tendencias en los concesionarios
En lo que respecta a los concesionarios, en su gran mayoría las marcas están volviendo al método tradicional: es decir, a través de puntos de venta directos, como puede ser un concesionario. Hay algunas marcas que mantienen un modelo directo entre marca y consumidor, como Mercedes, Smart (recordemos, joint-venture ente Mercedes y Geely) y MINI.
Si bien el modelo tradicional presenta muchos desafíos operacionales, también implica una presión económica, en particular en lo referente al coste de mantener abierto un concesionario - es decir, un edificio en propiedad, que se ha disparado de manera similar a la vivienda. Junto con la necesidad de exponer vehículos y guardar coches de automatriculaciones, supone un reto (más) para los fabricantes en este 2026 que acaba de arrancar.
