Mazda se niega a enterrar el motor rotativo: una nueva patente resuelve el obstáculo que lo mató en Europa
Los de Hiroshima han archivado una patente en el registro de Estados Unidos donde aparece un sistema bastante elaborado para contener las emisiones al mismo tiempo que se aumentan las prestaciones de sus míticos motores rotativos como los que vimos en el RX-7.

Mazda, a lo largo de la historia, es sinónimo de ir a contracorriente del resto. No sólo por sus motores Skyactiv, apostando por motores atmosféricos cuando ya todos se habían rendido a las virtudes del turbo y del downsizing, sino por su verdadera joya. Hablamos del motor rotativo, el cual hace tiempo que no vemos verdaderamente en acción.
Sí, estaba presente en el MX-30 E-REV, pero sólo como generador para alimentar a la batería que abastecía al motor eléctrico que conectaba a las ruedas. Es decir, no como en el legendario RX-7 o el RX-8, un coche que sigue teniendo culto cerca de 15 años después de haber sido retirado del mercado. Las normativas de emisiones tuvieron gran parte de la culpa de su desaparición… pero Mazda ha patentado una solución para el retorno del rotativo y sus queridos ‘Doritos giratorios’.

Aparece una nueva patente de motor rotativo de Mazda
Una particularidad del motor rotativo tal como lo vimos en el RX-8 es que, como tal, no contaba con un sistema EGR con su válvula correspondiente, al no necesitarlo por las cantidades de NOx que emitía el rotativo Renesis de dos rotores. En su lugar, utilizaba el conversor catalítico principal, pero eso a día de hoy no sería suficiente por cómo han cambiado y seguirán cambiando las normativas de emisiones, particularmente en la Unión Europea.
Lo que describe la patente es un sistema en el que los gases de escape se van directamente a un turbocompresor a través de un puerto de escape lateral. Esto implicaría que el rotativo que están desarrollando se parecería más al RX-7, que tuvo versiones turbo en sus tres generaciones, siendo el más conocido de todos ellos el 13B biturbo que montó la generación FD en sus variantes más deportivas, ofreciendo unos 276 CV de potencia oficialmente (según el famoso pacto de caballeros entre marcas japonesas, aunque en realidad existieron versiones que de calle rondaban los 300 CV).
Un motor rotativo turbo que nos recuerda al RX-7
Otro puerto de escape periférico redirige los gases hacia un enfriador EGR, pasando por dentro del bloque motor, eliminando la necesidad de añadir tubos que ocupen espacio por fuera. Estos gases enfriados, así como los que mueven la turbina del compresor, pasan por dos catalizadores, eliminando la necesidad de instalar un refrigerador EGR más grande que ocupe demasiado espacio - una de las ventajas del motor rotativo reside precisamente en un tamaño compacto frente a un motor de cilindros convencional.

Según la patente, cuando se está sometiendo el motor a cargas altas - digamos en circuitos o apretándolo en una ruta de montaña cuesta arriba - el sistema envía esos gases de escape directamente al segundo catalizador. El resultado que se persigue con esta patente es tanto reducir los gases contaminantes (manteniendo una mezcla estequiométrica constante) como garantizar su viabilidad en un rotativo de altas prestaciones, sin estar limitado a aplicaciones como la del MX-30 E-REV que, de hecho, dejó de producirse meses atrás.
Dos pájaros de un tiro
Evidentemente, el motor rotativo tiene otros retos, ya sea la cuestión del consumo de aceite o el desgaste de los bordes de los rotores. No obstante, en todo este tiempo han dado muchos pasos adelante y no han ocultado su intención de devolverlo al mercado a través de concepts como el Vision X-Coupé. En ese caso, un coche con sistema PHEV que recuerda más al Eunos Cosmo que el RX-7, el único coche de producción en la historia que llevó un motor de tres rotores, pues además del 13B montaba el 20B como tope de gama.
Que pueda matar dos pájaros de un tiro de esta manera (un motor de altas prestaciones y un sistema que reduzca las emisiones de gases contaminantes) es una gran noticia. Dicho lo cual, no cambia la realidad de las cosas: el volumen de ventas va a seguir siendo liderado por SUV pequeños, como el CX-30, el CX-5 o el CX-3 que vuelva en el futuro, así como el Mazda3. Además, en el futuro u horizonte del Mazda MX-5, uno de los coches más ‘purasangre’ que se mantienen en el mercado, sigue apareciendo la electrificación.
Fuente: CarBuzz
