Mercedes quiere convertir los cristales de sus coches en pantallas y prepara otras dos tecnologías para 2031
Mercedes quiere convertir lunetas y parabrisas en pantallas con LED y hologramas, y no es lo único. También, reinventar las baterías de sus eléctricos. Tecnologías que no tardarás en ver; como máximo, en 2031.

Le salga bien o mal, Mercedes siempre tira con pólvora en el desarrollo de sus nuevos modelos o tecnologías. La marca de la estrella no escatima cuando se trata de que sus ingenieros sorprendan al mundo con sistemas que algún día acabarán por hacerse realidad. Porque, si no fuera así, las tres tecnologías en las que trabajan sus departamentos de investigación, no las habrían enseñado.
La marca de lujo fue la primera en el mundo en ofrecer su tecnología de proyección de iconos en el asfalto, gracias a la luz digital. Un sistema que empezó a ofrecerse en los modelos más lujosos de la gama, y que ya es uno de los opcionales -cuestan casi 1.900 euros- del actualizado Clase C que se acaba de poner a la venta.

Mercedes avanza en el campo de la seguridad
Ahora, Mercedes ha desvelado interesantes novedades relacionadas con la seguridad. Una de estas tecnologías es doble, porque son dos formas de convertir los cristales del coche en superficies de información, mientras que la tercera es un convertidor de potencia para sistemas de alto voltaje.
Según la marca, buscan más seguridad, más personalización, información más intuitiva y un sistema de alta tensión más eficiente. Ida Wolf, vicepresidenta de Desarrollo de Innovaciones, Operaciones y Digitalización de Mercedes, resume el com que el futuro de la movilidad nace «no de promesas, sino de precisión e ingeniería probada».
Una frase curiosa para una presentación en la que ninguna de las tres tecnologías tiene fecha para un debut oficial.

LED laminados en el cristal
La primera idea es integrar elementos LED directamente en las lunas del vehículo. Pueden mostrar avisos, símbolos de seguridad o información de tráfico, sobre todo en la luneta trasera. Al ir laminados en el vidrio, la marca asegura que son prácticamente invisibles cuando no muestran nada, y eso en las dos tecnologías en las que Mercedes está trabajando:
- Mini-LED: pensados para superficies grandes, como la luneta. Pueden mostrar luces de freno, símbolos de advertencia o información de tráfico para quienes circulan detrás.
- Micro-LED: más resolución, para superficies pequeñas y contenidos más exigentes, como animaciones.
Lo que debes saber
- Quienes lo han visto funcionando en directo apuntan que el uso más prometedor es la seguridad vial en la luneta trasera.
- En cambio, no quedó claro para qué serviría una pantalla en una ventanilla lateral.
- La idea no es nueva dentro de la marca, Mercedes construyó hace años un EQC experimental con funciones parecidas que nunca llegó a mostrar en público.
Parabrisas holográfico
La segunda tecnología convierte el parabrisas en una superficie de comunicación. Un proyector situado en el salpicadero, similar al del utilizado en el Head-up Display, porque se encuentra en la misma ubicación que el proyector de este sistema, lanza la imagen sobre el cristal.
Una película transparente laminada en el interior del vidrio, con «elementos ópticos holográficos» refleja de forma selectiva las longitudes de onda del proyector, de manera que la luz está enfocada para que la imagen se vea incluso con sol directo, pero solo desde determinados ángulos: el conductor no ve lo que aparece en el lado del pasajero, y al revés.
Entre las aplicaciones posibles, Mercedes cita información sobre puntos de interés, datos de conducción, navegación, videollamadas o películas. El contenido aparece solo cuando hace falta, de modo que el aspecto del coche no cambia de forma permanente.

El convertidor de potencia, 800 V constantes
La tercera tecnología es la menos vistosa pero, posiblemente, la más importante. Mercedes la presenta como un convertidor de potencia formado por varios microconvertidores programables, que se conectan directamente a las celdas de la batería. Cada celda, o cada par de celdas, se controla individualmente y todas pueden comunicarse entre sí.
El dato clave es que, según los resultados de investigación de la marca, se puede obtener una salida de alta tensión constante de 800 Voltios, independientemente del estado de carga y del envejecimiento de las celdas. Dicho de otro modo, la tensión de la batería ya no depende del número de celdas conectadas en serie, aunque en su día, la marca explicó que las celdas irían en paralelo.
Las ventajas que Mercedes atribuye a este planteamiento son:
- Control individual de cada celda, tanto al cargar como al descargar
- Tensión estable aunque la batería envejezca o cambie su estado de carga
- Posibilidad de combinar celdas de distinta química (NMC y LFP) en un mismo paquete
- Componentes estándar, reprogramables mediante actualizaciones, que reducirían las variantes de piezas eléctricas
- Opción de que los microconvertidores asuman funciones de la electrónica de potencia, como el convertidor de tensión o el cargador de a bordo
Cinco años necesita Mercedes para materializar estas tecnologías
Lo que no se sabe es lo que más de uno se preguntará. Por ejemplo, respecto a los LED en el cristal, cómo encajarán en la normativa de homologación, que limita lo que un coche puede mostrar a los demás conductores, y cuánto costaría sustituir un cristal con electrónica laminada. No queremos imaginar el precio de este, y tampoco el del parabrisas holográfico.
- Por ahora, Mercedes tiene motivos para presumir de ingeniería, y de unas ideas que no son humo. Las verás en un plazo de tres a cinco años, siendo el futuro Clase S eléctrico un firme candidato para estrenarlas.

